Pésame del Papa por la muerte del Patriarca ortodoxo de Etiopía

17 de agosto de 2012.- Benedicto XVI manifiesta sus condolencias por la muerte del Patriarca Ortodoxo de Etiopía, Abuna Paulos, fallecido ayer en Addis Abeba, a la edad de 76 años. En un mensaje dirigido al Patriarcado, el Papa recuerda su gran empeño por el diálogo entre la Iglesia Ortodoxa de Etiopía y la Iglesia católica. Y destaca la importante intervención que Abuna Paulos había pronunciado durante el Sínodo para África celebrado en la Ciudad del Vaticano en octubre de 2008. Su Santidad asegura sus oraciones por el alma del Patriarca así como por cuantos lloran por su fallecimiento.

Además, en el mensaje de pésame del Secretario del Consejo Mundial de las Iglesias, el reverendo Olav Fykse Tveit, recuerda la extraordinaria figura espiritual de este Patriarca que se empeñó con valor en el diálogo interreligioso y en el ecumenismo.

El Consejo Mundial de las Iglesias -del que el Patriarca era uno de sus vicepresidentes- destaca asimismo las batallas de Abune Paulos en su lucha contra el Sida y por el progreso social de los más necesitados, no sólo en Etiopía. En efecto, gracias a su incansable empeño, el Patriarca había recibido numerosos y prestigiosos reconocimientos internacionales. También la Comunidad de San Egidio lo recuerda con afecto y conmoción.

De hecho, su presidente, Marco Impagliazzo, afirma que el Patriarca “había recogido el testimonio de una antigua Iglesia mártir, que ha atravesado los durísimos años de la dictadura y de la guerra, sufriendo persecuciones en primera persona a causa de la fe, y pagando con la cárcel y el exilio su fidelidad al Evangelio”. Lo que evidencia que el Patriarca Paulos “ha sido un gran protagonista del renacimiento de la Iglesia en Etiopía, y también una de las voces más autorizadas del cristianismo africano”, encarnando “la fe sencillas y fuerte de millones de cristianos”.

Paulos era el quinto patriarca etíope desde 1959, cuando el país del Cuerno de África empezó a designar a sus propios patriarcas y rompió con una tradición de siglos según la cual esos nombramientos los hacía la Iglesia Ortodoxa copta en Egipto.

Exiliado durante años en Estados Unidos, el patriarca había regresado a su país tras la caída del régimen del “Derg”, la junta militar que controló Etiopía entre 1974 y 1991. En 1992, Paulos asumió la jefatura de la Iglesia Ortodoxa tras ser designado por el Gobierno del primer ministro etíope, Meles Zenawi. Esa decisión no fue bien recibida por muchos fieles, que consideraban al fallecido patriarca un político que servía al interés del Ejecutivo más que un líder religioso.

(Radio Vaticana / Iglesiaactualidad)

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