San Isidro Labrador nos enseña a vivir con esperanza

15 de mayo de 2013.- Esta mañana, el Sr. Card. Antonio Mª Rouco Varela, Arzobispo de Madrid, ha presidido una solemne Eucaristía en la Colegiata de San Isidro, en la festividad litúrgica del santo Patrono madrileño. Concelebrada por los Obispos auxiliares de Madrid, Mons. D. César Franco y Mons. D. Juan Antonio Martínez Camino, SJ, el párroco, D. Ángel Miralles, los miembros del Cabildo Catedral, el Vicario Episcopal, D. Alfonso Lozano, y numerosos sacerdotes, a la misma han asistido el Presidente de la Comunidad de Madrid, D. Ignacio González, y la Alcaldesa de la villa, Dª Ana Botella.

En su homilía, el Cardenal ha hablado de la esperanza, afirmando que “en la vida cristiana siempre está presente, indestructiblemente”, y que aunque “las dificultades que pueden presentarse en el camino de la existencia para un cristiano” o “para la Iglesia, pueden ser muchas y formidables; nunca, sin embargo, serán capaces de arruinar la esperanza”.

“La Solemnidad de nuestro Santo Patrono San Isidro nos enseña cómo puede y debe ser vivida esa esperanza en el día a día de nuestra vida sin que nada ni nadie pueda interponerse en el camino del bien y de la felicidad que nos vienen de Jesucristo… Ni siquiera en una situación como la actual de una crisis tan dura y sumamente dolorosa para tantas familias y ciudadanos madrileños. Una esperanza que los cristianos podemos y debemos comunicar creíblemente y compartir con todos”.

Para el Cardenal, “la figura del Patrono de Madrid ilumina nítidamente la forma con la que se puede mantener viva y, en su caso, recuperar la esperanza. Lo ha hecho siempre a lo largo y a lo ancho de la historia milenaria de la devoción de los madrileños a San Isidro, sobre todo en sus más difíciles y cruciales momentos, y lo continúa haciendo hoy”. Y es que “Isidro Labrador, uno de los madrileños más populares del Madrid de todos los tiempos, ha llegado a la meta de la plenitud feliz y bienaventurada de la vida a lo que todos estamos llamados y que no tiene fin”.

Hombre de fe y de oración cristiana
“El siglo de San Isidro Labrador, el siglo XII de nuestra era, no fue un tiempo fácil para el Madrid y la España que él vivió”, señaló. A pesar de todo, “Isidro, primero pocero por no mucho tiempo y, luego, labrador en el periodo más largo y último de su vida, era un hombre de fe. De fe en Dios, a quien confiaba y dedicaba su persona, la de su esposa y de su hijo, su tiempo y su trabajo: ¡toda su existencia! Comenzaba el día, antes de encaminarse a sus labores del campo, visitando la Iglesia de Santa María, situada en la Almudena de aquel Madrid musulmán, y finalmente cristiano, en el que habitaba. Sus vecinos lo estimaban y apreciaban como un hombre piadoso…”. Así, “todos los acontecimientos que van trenzando la historia de su vida se explican sólo desde su fe cristiana en Dios. Precisamente, desde esa sentida fe en Dios, profesada y confesada cristianamente, se alimentaba la esperanza con la que se enfrentaba sereno, tranquilo y paciente con los mayores desafíos que podían depararle las circunstancias personales, familiares y profesionales en las que se desenvolvía su quehacer diario”.

San Isidro fue “hombre de fe y de oración cristiana y, por ello, testigo y servidor de la verdadera esperanza… La biografía del Santo Patrono de Madrid está marcada en sus más sencillos y humildes detalles por un amor a Dios y al prójimo heroicamente ejercido como un estilo habitual de vida: de la vida de un cristiano entregado a la alabanza a Dios y al bien de todos: de su familia, de sus vecinos, de sus compañeros, del amo… y de los pobres que hallaban en su casa una olla siempre llena −a veces milagrosamente llena− y una fraterna acogida”.

“El pueblo de Madrid reconoció pronto como un Santo a aquel hombre de Dios que tanto bien había hecho en vida y que continuaba haciéndolo después de muerto”, y que fue canonizado “en Roma por el Papa Gregorio XV, el 12 de marzo de 1622, junto a Ignacio de Loyola, Francisco Javier, Teresa de Jesús y el italiano Felipe Neri”. “La clave para explicar certeramente la vida del humilde y sencillo labrador de aquel primer Madrid, Isidro, el criado de los Vargas, que se hace famoso para la historia, es la evangélica”, señaló. “El fruto abundante y generoso de la caridad fue ‘el fruto’ de la vida de ese primer Santo madrileño que es y veneramos como nuestro Patrono: fruto de un amor vivido heroicamente en la perfección de la caridad del Corazón de Cristo. Isidro amaba como Cristo nos amó”.

Así, “Fe, esperanza y caridad es la tríada de las virtudes, que vivió ejemplarmente San Isidro Labrador en, por y con su unión a Jesucristo”. “La responsabilidad de los cristianos personalmente y, en especial, la de sus Pastores se mide en esta situación de encrucijada histórica por su disponibilidad para ser testigos: ¡testigos de la fe, de la esperanza y del Amor de Cristo en medio de sus hermanos! Sólo así, como Testigos de Jesucristo crucificado y resucitado, podrán evangelizar de nuevo vigorosa y creativamente. Sólo así podrán ser instrumentos eficaces de la superación de las crisis que amenaza en esta grave histórica a sus hermanos”.

Concluyó afirmando que “apoyados en el amor maternal de Nuestra Señora, la Virgen de La Almudena, de quien tan devoto fue San Isidro Labrador, nos es y será siempre posible el Sí generoso y sacrificado a la llamada de la nueva evangelización: el sí del testimonio de una vida cristiana auténtica, probada en el amor a Dios y en el amor al prójimo; el Sí apostólico de la Misión Madrid”.

Procesión
A las 19,00 horas de esta tarde dará comienzo la procesión con las imágenes de San Isidro y Santa María de la Cabeza, que recorrerán las calles de Toledo, Plaza de Segovia Nueva, Puerta Cerrada, Calles de San Justo, Sacramento y Mayor, Plaza de la Villa, Calle Ciudad Rodrigo, Plaza Mayor, Calle Gerona, Plaza de la Provincia y Calles Imperial y Toledo, regresando a la Real Colegiata de San Isidro, donde se finalizará con los Himnos a la Santísima Virgen y a San Isidro. Acompañarán la Banda de Música La Lira de Pozuelo y la de la Policía Municipal.

Durante toda la jornada, tras los cultos, se puede visitar el Camarín donde se veneran el Cuerpo incorrupto de San Isidro y los restos de su esposa, Santa María de la Cabeza.

(Infomadrid)

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