Hemos sido redimidos por la Sangre de Cristo

22 de mayo de 2013.– «Hacer el bien» es un principio que une a toda la humanidad, más allá de la diversidad de ideologías y religiones, y crea aquella cultura del encuentro que es el fundamento de la paz. Así se expresó hoy el Santo Padre Francisco en la Misa de esta mañana en la Casa Santa Marta.

En la Misa, concelebró el cardenal Béchara Boutros Raï, patriarca de Antioquía de los Maronitas y asistieron algunos empleados de la Gobernación del Vaticano.

El evangelio de este miércoles nos habla de los discípulos de Jesús que impiden a una persona externa de su grupo a hacer el bien. «Se quejan» –dijo el papa en la homilía–, porque dicen: «Si no es uno de nosotros, no puede hacer el bien. Si no es de nuestro partido, no puede hacer el bien». Y Jesús les corrige: «No se lo impidan –dice, dejen que haga el bien».»Los discípulos –explicó Francisco, eran un poco intolerantes”, cerrados en la idea de ser dueños de la verdad, en la creencia de que «todos aquellos que no tienen la verdad, no pueden hacer el bien». Y «esto estaba mal», por lo que Jesús «amplía el horizonte».

«El origen de esta oportunidad para hacer el bien que todos tenemos» –añadió, está «en la creación». «El Señor nos ha creado a su imagen y semejanza, y somos imagen del Señor, y Él hace el bien y todos tenemos en el corazón este mandamiento: hacer el bien y no hacer el mal. Todos. ‘Pero, padre, ¡este no es católico! ¡No puede hacer el bien!’. Sí, puede. Debe hacerlo. No puede: ¡debe! Porque tiene este mandamiento en su interior. ‘Pero, padre, este no es cristiano, ¡no puede hacerlo!’. Sí, puede. Debe hacerlo. En cambio, esta cerrazón de no pensar que se puede hacer el bien desde fuera, todos, es un muro que nos conduce a la guerra y también a lo que algunos han pensado en la historia: matar en nombre de Dios. Nosotros podemos matar en nombre de Dios. Y eso, sencillamente, es una blasfemia. Decir que se puede matar en nombre de Dios, es una blasfemia».

«En cambio, el Señor –prosiguió el papa–, nos ha creado a su imagen y semejanza y nos dio este mandamiento en el corazón: hacer el bien y no hacer el mal». «El Señor a todos, a todos nos ha redimido con la sangre de Cristo: a todos, no solo a los católicos. ¡A todos! ‘Padre, ¿y los ateos?’. A ellos también. ¡A todos! ¡Y esta sangre nos hace hijos de Dios de primera clase! ¡Hemos sido creados hijos a imagen de Dios y la sangre de Cristo nos ha redimido a todos! Y todos tenemos el deber de hacer el bien. Y este mandamiento de hacer el bien todos, pienso que es un buen camino para la paz. Si nosotros, cada uno por su parte, hace el bien a los demás, nos encontraremos allá, haciendo el bien; y lo hacemos poco a poco, lentamente, realizamos aquella cultura del encuentro: la que tanto necesitamos. Encontrarse haciendo el bien. ‘Pero yo no creo, padre, ¡yo soy un ateo!’. Pero haz el bien: nos encontramos allá».

«Hacer el bien» –dijo el papa–, no es una cuestión de fe, «es un deber, es una tarjeta de identidad que el Padre nos ha dado a todos, porque nos hizo a su imagen y semejanza. Y él hace el bien, siempre». Concluyó así el papa Francisco: «Hoy es santa Rita, patrona de las cosas imposibles, aunque esto parece imposible: pidámosle esta gracia, esta gracia de que todos, todos, todas las personas hagan el bien, y que nos encontremos en esta obra, que es una obra de la creación, que se asemeja a la creación del Padre. Una empresa familiar, porque todos somos hijos de Dios: ¡todos, todo el mundo! ¡Y Dios nos ama a todos! Que santa Rita nos conceda esta gracia, que parece casi imposible».

(Zenit)

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