Los religiosos tienen que castos y al mismo tiempo fecundos, padres o madres de la propia comunidad

francisco

9 de julio de 2013.- El Santo Padre Francisco se reunió hoy en el aula Pablo VI con más de seis mil seminaristas novicias y personas en camino vocacional, provenientes de 66 países en el marco del Año de la Fe. En un ambiente de mucho entusiasmo e interrumpido frecuentemente por aplausos el papa Francisco no dejó de abordar los temas más diversos incluidos algunos espinosos.

La cultura de lo provisorio

“Mons. Fisichella me dijo, no se si será verdad, que todos vosotros tenéis el deseo de consagrar vuestra vida para siempre a Cristo” comenzó el papa, lo que suscitó fuertes aplausos. “Ahora aplaudís porque es tiempo de bodas, pero cuando termine la luna de miel ¿qué sucederá?”. Recordó que un seminarista decía “quiero servir a Cristo por diez años y después iniciar otra vida”.

“También nosotros estamos bajo la presión de la cultura del provisorio”, recordó, me caso mientras dure el amor, soy monja o religioso pero no se que pasará. “Esto no va con Jesús” reiteró. Reconoció que “una elección definitiva hoy es más difícil que en mis tiempos” Porque “somos víctimas de una cultura de lo provisorio”, e invitó a reflexionaran sobre como “no aceptar esta cultura”.

Y sobre el tema recordó una poesía en español: “Esta tarde Señora la promesa es sincera, pero por las dudas no te olvides las llaves afuera”. Y alertó que “si uno deja siempre la llave afuera no va, tenemos que aprender a cerrar la puerta desde adentro”.

La alegría

Comentando la alegría que se encontraba en la sala se preguntó: “¿La alegría de un seminarista nace de haber ido a bailar el fin de semana con los amigos? ¿O se centra en el tener, por ejemplo, el último modelo de smart phone, o el escooter más rápido?”. El papa reconoció que “a mi me hace mal cuando veo a un cura o una monja con un auto último modelo. ¡No se puede! El auto es necesario, pero uno más humilde y si te gusta un auto de última moda piensa solamente en cuántos niños en el mundo mueren de hambre”.

Precisó que la verdadera alegría no viene del tener, sino del encuentro de las relaciones con los otros, del sentirse amados y comprendidos. Porque la alegría nace de la gratuidad de un encuentro. La alegría “del encuentro con Jesús” y de “sentirse amados por Dios”.

“Cuando uno se encuentra con un seminarista o una novicia demasiado triste uno piensa: ‘algo aquí no funciona’, porque falta la alegría del Señor, que lleva el servicio, del encuentro de Jesús que te lleva a encontrarse con los otros” y mencionó el dicho de santa Teresa “Un santo triste es un triste santo”. E invitó a no ser de esos “con cara de pepinos en vinagre”.

Fecundidad pastoral y celibato

El papa indicó: “Un cura o monja sin alegría, es triste” e indicó un problema de insatisfacción. Profundizó que es un problema de celibato, porque los religiosos tienen que ser castos y al mismo tiempo fecundos, porque tienen que ser padres o madres de la propia comunidad.

Coherencia y autenticidad

El Santo Padre subrayó además la importancia de la coherencia y autenticidad recordando como Jesús apaleaba a los hipócritas y la doble faz. “Si queremos jóvenes coherentes seamos nosotros coherentes” dijo. “Haced como san Francisco porque él invitaba a enseñar el evangelio, también con la palabra. O sea, principalmente con la autenticidad de vida”.

Pobreza

“En este mundo en que la riqueza hace tanto mal es necesario que nosotros seamos coherentes con nuestra pobreza”. Cuando se ve que una institución o una parroquia piensa primero al dinero, no hace bien, es una incoherencia. Porque “es en nuestra vida que los otros tienen que leer el Evangelio”.

Transparencia con el confesor

Y el papa preguntó “¿hay aquí en el aula alguien que no haya pecado nunca?” E invitó a tener transparencia con el confesor “y no tengáis miedo de decir ‘padre he pecado’”. Porque “Jesús sabe la verdad y te perdona siempre pero quiere que le digas lo que Él ya sabe”. Qué triste es “cuando un sacerdote o monja peregrina en los confesionarios para esconder su verdad”.

Preparación en diversas dimensiones de la vida

El Pontífice invitó a prepararse culturalmente “para dar razón sobre la fe y la esperanza”. El contexto en el que vivimos “nos pide dar las razones, no dar nada por descontado”, dijo.

Vida comunitaria

Una preparación que una las diversas dimensiones de la vida, en particular la “vida espiritual, intelectual, apostólica, la vida comunitaria”. Y precisó: “Es mejor el peor seminario que ningún seminario, porque es necesario la vida comunitaria”.

No hablar mal de los otros

Recordó también las relaciones de amistad y fraternidad y del daño de los ‘chismes’ en una comunidad. “Y esto en nuestro mundo clerical y religioso es común. También yo caí en eso, tantas veces y me avergüenzo de esto, no está bien, el ¿has oído? Es un infierno eso en una comunidad. Si tengo un problema con alguien se lo digo de frente y no por detrás”.

Y contó la experiencia de que “una vez una monja me dijo que había hecho la promesa al Señor de nunca hablar mal de los otros. Y si hay que decirlo hacerlo al superior. Nunca a quien no puede ayudar. Fraternidad”.

Advirtió además del peligro de dos extremos: “sea el aislamiento que la disipación” y que la verdadera amistad evita esto.

Dos dimensiones: trascendencia y el prójimo

“Salid para predicar el Evangelio y para encontrar a Jesús” dijo. Una salida es la trascendencia y la otra es hacia los demás para anunciar a Jesús. Una sola no va. Y recordó a madre Teresa de Calcuta que “no tenía miedo de nada”, porque “esa monja se arrodillaba dos horas delante del Señor”.

Una Iglesia más misionera

Confesó que “querría una Iglesia más misionera y menos tranquila”. Y recordó a todos los religiosos que están en lugares de evangelización: “Dad la contribución a una Iglesia fiel al camino de Jesús. No aprendáis ese deporte que los viejos practicamos muchas veces, el del lamento, el culto de la diosa lamentación”.

Y dio algunos consejos finales: “Sed capaces de encontrar a las personas más desaventajadas; no tengáis miedo de ir contra corriente; rezad el rosario; tened a la Virgen con vosotros en vuestra casa como el apóstol san Juan y rezad también por mi, que soy un pobre pecador. Pero vamos adelante”. Y concluyó invitando a no ser “ni solterones ni solteronas” sino “a tener fecundidad apostólica”.

(ZENIT / Iglesiaactualidad)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s