Mensaje con motivo del Día de las gentes del mar 2014


«Apostolado del mar: comprometidos en la alegría de evangelizar»

Festividad de la Virgen del Carmen
Miércoles 16 de julio de 2014

A los hombres y mujeres del mar en la
festividad de nuestra patrona,
nuestra Señora la Virgen del Carmen

Queridos hermanos:

La Fiesta de Nuestra Patrona, la Virgen del Carmen, es una llamada a dar un testimonio de fe con la celebración gozosa de este día en todos nuestros puertos y parroquias marineras. Es una tradición inmemorial que nos legaron nuestros mayores como uno de los frutos más logrados de una fe que se fue haciendo cultura en todos nuestros pueblos marineros a lo largos de tantos años. Por ello, os invito a todos los hombres y mujeres del mar a un compromiso firme para recuperar en todas nuestras parroquias y pueblos marineros la celebración festiva de nuestra Fiesta, la de Nuestra Madre y Patrona, la Virgen del Carmen.

En todos nosotros permanecen imborrables los recuerdos de aquellas Fiestas del Carmen a las que, cuando éramos niños, acudimos llevados de la mano por nuestros padres y abuelos. Esos recuerdos no sólo nos han acompañado a lo largo de toda nuestra vida, sino que han sido, en tantas ocasiones, una ayuda insustituible en momentos difíciles de nuestra fe y de nuestra vida. Cuando renovamos esos recuerdos en la celebración de la Fiesta del Nuestra Señora del Carmen de cada año, la fe se va haciendo cada vez más parte esencial de nuestra vida con el paso de los años. Por tanto, para nosotros, hombres y mujeres del mar, la llamada que nos hace el Papa Francisco para que seamos testigos de la alegría del Evangelio, es una invitación a mantener viva la devoción a nuestra Patrona, como un tesoro de gozosa protección y de cariño filial en el que nos educaron nuestros seres más queridos.

Una tarea irrenunciable de nuestra vida cristiana es la transmisión de la fe, especialmente a nuestros niños y jóvenes. Esa transmisión de la fe hay que llevarla a cabo en la vida y desde la vida. Transmitir la fe entre nosotros, gentes del mar, es parte de nuestra vida misma y tenemos que hacerla desde nuestras costumbres y devociones, desde nuestro modo de ver la vida y desde nuestras más arraigadas convicciones. Por ello, educar a nuestros niños y a nuestros jóvenes en el cariño y en la devoción a nuestra Patrona, Nuestra Señora del Carmen, es el camino más auténtico que tenemos para transmitirles nuestra fe.

La transmisión de la fe fue el tema central de la Asamblea Nacional del Apostolado del Mar en torno al lema :“ Ser portadores de tu Palabra de vida y amor a las gentes del mar y revitalizar la fe”, que celebramos en el pasado mes de octubre en Isla Cristina. Fue un encuentro muy hermoso de los Delegados Diocesanos del Apostolado del mar en España. Nos acogieron con inmenso cariño los hermanos de la Diócesis de Huelva en el corazón del gran pueblo marinero de Isla Cristina. En esos días pudimos constatar con gratitud el inmenso trabajo y compromiso del Apostolado del Mar con las familias marineras de España. Fueron unas Jornadas muy importantes para el crecimiento del Apostolado del Mar, en las que pudimos contar con la importantísima presencia de dos Delegados del Pontificio Consejo de Roma.

Fue muy importante celebrar esta Asamblea Nacional en Huelva porque esta Diócesis es una referencia fundamental para la historia y para la vida del Apostolado del Mar en España. Y allí pudimos constatar, una vez más, la importancia de la fe en la vida de los hombres y de las mujeres del mar, tanto en nuestras alegrías como en nuestras desgracias. Especialmente inolvidable para todos nosotros permanece la fraternal acogida que nos dispensó todo el pueblo de Isla Cristina. Ellos nos enseñaron el alma profunda de un gran pueblo marinero, labrada por el trabajo y por la fe. De allí salimos fortalecidos para nuestra misión de ser apóstoles de Jesucristo entre las gentes del mar.

En esta celebración de la Fiesta de Nuestra Patrona quiero pedir vuestra oración por nuestros difuntos, especialmente por los que el mar nos ha arrebatado este año. En distintas comunicaciones ya he compartido con vosotros este inmenso dolor y os he pedido mantener firme nuestra esperanza. En la Fiesta del Carmen recordaremos desde nuestra fe en la resurrección futura a estos hermanos que han partido ya hacia la casa del Padre. Pediremos también por todas aquellas familias que están pasando por momentos difíciles, tanto en la salud, como en el campo del trabajo o de las dificultades de la vida.

Pongo la vida de todos vosotros en el corazón de nuestra Madre, Nuestra Señora del Carmen, para que os bendiga y remedie vuestras necesidades. A ella nos encomendamos para que tengamos la generosidad de abrir nuestro corazón a su Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, y, de este modo, estar prontos para escuchar y responder a la llamada que con tanta fuerza y con tanta fe nos hace el Papa Francisco: Sed testigos del gozo del Evangelio.

Con mi bendición y con todo mi afecto.

† Luis Quinteiro Fiuza
Obispo de Tui-Vigo
Obispo Promotor del Apostolado del Mar

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