El Señor nos puede llamar en cualquier momento y a cualquier edad

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26 de febrero de 2015.- Ayer por la tarde, el Seminario Conciliar de Madrid (c/San Buenaventura, 9) acogió el Inicio de la Campaña del Día del Seminario organizado por la Delegación de Pastoral Vocacional. Presidido por el Sr. Arzobispo de Madrid, Mons. D. Carlos Osoro Sierra, el acto comenzó con el Encuentro de la Cadena de Oración por las Vocaciones. A continuación, se presentó la Campaña del Día del Seminario, que este año tiene como lema “Señor, ¿Qué mandáis hacer de mí?”.

En su intervención, Monseñor Osoro hizo alusión a los testimonios que habían ofrecido algunos jóvenes, contando su vocación, explicando que eran “sinceros, porque nos han dicho lo que han vivido y lo que viven. Lo que estamos viviendo es una cosa del Señor, no de los hombres”, aseguró. Y es que, a su juicio, “no nos acabamos de creer” que “venimos al mundo por la gracia de Dios. Y los que somos conscientes, por la fe que tenemos, de que nuestra vida es una gracia, no podemos dudar de que el Señor nos puede llamar en cualquier momento y a cualquier edad”. Así, agradeció los testimonios presentados, en especial “porque me habéis recordado a las Oblatas, congregación fundada por José María García Lahiguera, a las que quiero de una manera especial, porque las conocí en mi tiempo de seminarista”.

Para el Arzobispo de Madrid, “está naciendo y estamos viviendo una nueva época. Algo nuevo nace, y de ello depende lo que hagamos. El Señor, cuando salía por los caminos, veía a la gente extenuada, abandonada, sin pastor… Uno se lleva a la gente, pero a veces para engañarles y no para hacerles persona en todas las dimensiones de la vida, también en la trascendente, en la que entra Dios, en la que hace posible que Dios nos haga exclamar: ‘Qué mandáis hacer de mí’, como decía Santa Teresa”. En toda época histórica nueva, apuntó, “la gran aportación de la Iglesia es la de ofrecer grandes santos. Este año se celebra el V centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús. En la época en la que vivió Teresa de Ávila estaba surgiendo algo nuevo, había una serie de santos que aportan a la Iglesia la presencia viva de Dios. El santo se hace presente a través de su vida: este es el programa que tenemos nosotros en esta época que está naciendo”.

Programa de santidad

Se preguntó cómo se puede “realizar ese programa”. Y respondió que con el “compromiso” de “poner la vida entera en manos de Dios”. Resaltando la figura de Santa Teresa, dijo que “si te pones en manos de Dios y mantienes esta fidelidad al Señor, la respuesta es segura. Pero hace falta tener esta experiencia que, a veces hoy, nos falta a los seres humanos. Una experiencia necesaria y fundamental”. “Hoy, prosiguió, vamos a hacer el programa al que San Juan Pablo II nos invita: un programa de santidad. Pero haciéndolo como santa Teresa: experimentando el amor de Dios y poniendo nuestra vida en sus manos. Cuando esto se hace, el ser humano se tiene que hacer la misma pregunta que Teresa de Jesús se hizo: ‘¿Qué mandáis hacer de mí? Lo que tú quieras, hago’. Y habrá muchísimos jóvenes que escucharán esta palabra del Señor”, aseguró.

“Este momento que estamos viviendo”, manifestó, “es un momento de gracia singular para toda la iglesia de Madrid, porque aquí late y se experimenta la presencia del Señor, que sigue llamando. Hay muchos jóvenes que están en el Seminario… Esto quiere decir que en nuestra iglesia diocesana hay vida. Y podemos experimentar esa vida si entramos en el programa del Tercer Milenio que nos decía San Juan Pablo II: el programa de la santidad. Una santidad que hay que aprender siempre en una escuela, que es la que Teresa de Ávila nos regaló: el arte de la oración, del diálogo con Dios”.

Manifestó su deseo de que “todos, los sacerdotes y los que se preparan, estén llenos del gozo de Dios, que sean alegría, porque eso es lo que hace posible que otros digan, como la primera comunidad cristiana: ‘yo voy con ellos, me apunto, porque quiero amar a nuestro Señor, mostrando ese amor en medio de los hombres y comunicar la alegría del Evangelio’”.

El acto concluyó con la celebración de la Eucaristía, en la que participaron los miembros de la Cadena de Oración por las Vocaciones y los seminaristas.

(InfoMadrid)

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