Resumen de las ponencias del Encuentro de la Vida Consagrada en España

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4 de octubre de 2015.- Ayer, sábado 3 de octubre, se celebró en Madrid el Encuentro de la Vida Consagrada en España, que congregó a 1.500 religiosos en el principal acto organizado en nuestro país con ocasión del Año de la Vida Consagrada.

Durante la jornada, tomaron la palabra el padre François-Marie Léthel, OCD; la hermana Inmaculada Fukasawa, ACI y el padre Marko Ivan Rupnik, SJ. Ofrecemos a continuación un pequeño resumen de sus ponencias.


P. François-Marie Léthel, OCD

EL AMOR DE CRISTO ESPOSO
EN LA VIDA CONSAGRADA

“Por desgracia, esta gran verdad del amor esponsal de Cristo en la vida consagrada se perdió bastante en la gran crisis de 1968, hasta el punto que todavía hoy se olvida con frecuencia, y también se rechaza y se niega explícitamente”.

“Ahora, nos tomarán de la mano cuatro santos que son representantes eminentes de la vida consagrada, dos hombres y dos mujeres, de dos grandes espiritualidades de la Iglesia, la franciscana y la carmelita. Así escucharemos primero a Francisco y Clara de Asís, y después a Juan de la Cruz y Teresa de Lisieux, para descubrir la gran verdad del Amor de Cristo Esposo como corazón y fundamento de nuestra vida consagrada. Me parece que esto es una de las cosas más importantes de este año de la vida consagrada.[…] Para nosotros, consagrados en la Iglesia, no puede darse una maternidad espiritual ni paternidad espiritual sin este matrimonio virginal con Cristo en el Espíritu Santo”.

I. San Francisco y Santa Clara de Asís: La caridad como síntesis de todas las relaciones divinas y humanas en Cristo Jesús

San Francisco

“La caridad aparece como la síntesis de las relaciones divinas en la Trinidad y de las relaciones humanas de la familia, que son, todas, relaciones de amor: tanto las relaciones divinas entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, como las relaciones humanas entre el Esposo y la Esposa, el Hijo y la Madre, el Hermano y todos sus hermanos”.

Santa Clara

“[…]en el nivel del amor sobrenatural de la caridad, amor divino y humano, amor virginal, el mismo Jesús es quien se hace esposo, hermano e hijo de la misma persona que lo ama. Así, el corazón de la persona consagrada se encuentra y se unifica en el Amor de Jesús”.

En total fidelidad a las enseñanzas de Francisco, Clara defendió el «privilegio de la pobreza», subrayando al mismo tiempo el «privilegio de la femineidad en el Amor a Jesús».

II. San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Lisieux: El primado del Amor Esponsal de Cristo

San Juan de la Cruz

En Juan de la Cruz como en Teresa de Ávila, el Matrimonio Espiritual es la gran imagen de la Unión con Dios en Cristo Jesús en la perfección de la caridad. Se trata de la santidad a la que todos estamos llamados en la Iglesia, hombres y mujeres, casados y consagrados, laicos y sacerdotes.

De este modo, el amor de Cristo Esposo da a toda la creación su más profunda unidad: en una inmensa diversidad ella es en realidad una sola Esposa amada de un único Esposo, y encuentra su unidad, amándolo. Ella ha sido cread para amarlo.

En el Cántico Espiritual, el diálogo amoroso entre el alma esposa y Cristo Esposo tiene un carácter esencialmente personal, como descripción del camino interior de la santidad.

En el misterio de la Encarnación, el Hijo de Dios había desposado nuestra Humanidad en la santidad y en la inocencia, haciéndose hombre en el seno Virginal de María Inmaculada. Sobre el árbol de la Cruz ha desposado y redimido nuestra humanidad pecadora.

Santa Teresa de Lisieux

Para ella, como para Juan de la Cruz y Teresa de Ávila, la cuerda esponsal se encuentra en el primer lugar, privilegiando el gran símbolo bíblico del Matrimonio para expresar la santidad como unión de Amor con Dios en Jesucristo [En cambio, en santa Catalina de Siena , lo dominante es el Amor Materno, mientras que en san José María Escrivá de Balaguer, lo dominante es el Amor Filial. Para otros, será la Fraternidad i la Paternidad, pero las cuatro cuerdas siempre están presentes en los santos].

Sin ningún fenómeno extraordinario, Teresa vive este matrimonio espiritual de la santidad por pura fe, esperanza y caridad. Para ella, la más alta unión mística con el Esposo es sencillamente la comunión eucarística. El «corazón a corazón» de la Oración es para ella una continua inmersión en la Palabra de Dios, sobre todo en el Evangelio.


H. Inmaculada Fukasawa, ACI

LA MISIÓN Y EL SERVICIO DE LOS CONSAGRADOS,
TESTIMONIO DE LA MISERICORDIA DIVINA

La Hna. Fukasawa explica en la ponencia su testimonio de vida como consagrada, una mirada a su propia experiencia desde la alegría del Evangelio. Afirma rotunda que  “La misericordia ha sido y es la experiencia más profunda de mi vida”.

La vida consagrada es Misión y para la Misión

“La vida consagrada es para la misión. Somos y hacemos misión. El papa  nos ha puesto en movimiento  y nos ha señalado un camino: volver a Jesucristo, a su Evangelio. Nos pide romper nuestros miedos, dejarnos conducir por el resucitado. Él espera mucho de nosotros  para impulsar esta renovación. Cuenta con los consagrados. Nuestra responsabilidad es grande. Primero quiere que nos renovemos, y desde aquí, aportemos al cambio de la iglesia. La conversión nos lleva a vivir el presente con pasión y abrirnos al futuro con esperanza”.

Por ello, explica que “la más urgente tarea  y el servicio que los consagrados podemos hacer a la humanidad  es abrir el horizonte  de la vida humana a la realidad de Dios y desvelar su verdadero rostro”. “Un Dios capaz de saciar  la sed del corazón, que puede llenar de sentido la vida”.

“Nosotros consagrado y consagradas, prolongamos la humanidad  de Jesús, sobre todo al contemplar  la necesidad y el sufrimiento de la gente. “La vida Consagrada se hace presente con los inmigrantes y refugiados, en barrios marginales y en lugares perdidos, curando y enseñando, acompañando  procesos de reconciliación y defendiendo los derechos y dignidad. Sentimos conmoverse nuestras entrañas  ante estos rostros.  Hoy quiero traer el dolor de tantas personas que son tratadas como productos  de mercado. Es una de las peores esclavitudes  del siglo XXI y afecta al mundo entero”.

“La vida consagrada tiene un rostro universal  y está encarnada  como servicio a los hermanos, se pone a caminar al lado de ellos y permanece aunque suponga perder la vida”.


P. Marko Ivan Rupnik, SJ

ARTE COMO BELLEZA DE LA FE Y LA VIDA CONSAGRADA
COMO CONFESIÓN GOZOSA DE LA MISMA

“La belleza atrae, envuelve y enamora (…).Y aunque los consagrados, tanto mujeres como hombres, estamos radicalmente empeñados por el hombre de hoy, trabajando muchísimo, sirviéndonos de todos los medios modernos…  en todo esto no emerge la belleza. Somos estupendos, «buenas personas», pero no somos bellos, no «fascinamos».”

Testimonio y belleza

Y ¿cómo han entendido la belleza los cristianos de los tiempos antiguos? Bello es lo que es «multi-estrato»; la belleza es la unidad orgánica de los diferentes, más aún, la belleza es la unidad de los diferentes estratos de la realidad. La base de la belleza es el mismo Cristo. (…). La belleza nos hace unirnos a aquel que dentro de una realidad se despliega como una realidad más profunda, y es más profunda porque une diversas realidades.

“La otra palabra para la belleza, que los cristianos amaban, era la de símbolo (…). El testimonio es una realidad de belleza, porque es simbólica. Así es como lo describe el evangelio de san Juan. El testimonio consiste en que en los gestos, en las obras, en las palabras, emerge el otro, el Señor. El testimonio, como eje de la misión de la Iglesia, es vivir nuestra humanidad como teofanía, como revelación de la vida de Cristo, de la vida del Hijo”.

“Se ha perdido el verdadero sentido de la Iglesia, que es la revelación de la vida nueva como participación en la vida divina, que es comunión. En un tiempo en el que el mundo se ha hundido en una crisis muy grave, nosotros no tenemos prácticamente una propuesta convincente que pueda atraer la atención de nuestros contemporáneos, porque la crisis que se extiende por el mundo, es también la que impregna la Iglesia, esto es, el individualismo decaído en un subjetivismo exasperado”.

“Nunca como hoy en los últimos siglos es nuestra hora, la hora de la vida, de una humanidad teofánica de la vida nueva, de la vida pneumática. Es la hora de las mujeres y los hombres que viven una vida recibida como don, porque es la vida de Dios, es la comunión”.

“Es hora de despertarnos y, como dice Berdiaev, de tener la valentía necesaria para ser creativos, para pasar la página a una vida religiosa funcional, construida sobre la base del individuo y ligada a las obras del individuo. Se trata de responder al Espíritu Santo que habla a la Iglesia y salir de nuestro caparazón individual, de acoger la vida nueva”.

(Comisión Episcopal para la Vida Consagrada / Iglesiaactualidad)

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