Comunicado del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización

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BALANCE DEL PRIMER GRAN EVENTO JUBILAR

El traslado temporal a Roma
de los restos mortales de San Pío de Pietrelcina y de San Leopoldo Mandić
y el envío de los Misioneros de la Misericordia por todo el mundo.

En total han sido medio millón las personas presentes en una semana en Roma para este esperado evento del Jubileo de la Misericordia.

El primer gran evento previsto en el calendario del Jubileo ha supuesto un flujo de peregrinos que ha superado todas las expectativas. Una enorme presencia de fieles que vinieron a Roma de todo el mundo para rendir homenaje a los restos mortales de San Leopoldo y San Pío. La presencia constante de los medios de comunicación – a los que nos gustaría dirigir un agradecimiento particular – ha permitido también a los enfermos, a los presos, a los ancianos impedidos en casa de seguir las celebraciones a través de la emisiones de radio y televisión. El flujo continuo de fieles en los días 3 y 4 de febrero se concentró en la Basílica de San Lorenzo extramuros. Miles de personas en la noche del 4 de febrero esperaron durante horas la llegada de los dos Santos en la Basílica de San Salvador en Lauro, que permaneció abierta interrumpidamente hasta la procesión del día siguiente. Hubo oración continua durante las 24 horas. Una espiritualidad tan participada y espontánea que ha conmovido a toda la ciudad. A la procesión asistieron miles de personas, desde San Salvador en Lauro hasta la entrada de la Basílica de San Pedro. En los días sucesivos se sucedieron innumerables testimonios de fe y devoción de los fieles que vinieron a rendir homenaje a los dos Santos de la Misericordia.

Otro momento de gran participación fue la audiencia que el Santo Padre concedió, la mañana del 6 de febrero, a los Grupos de Oración del Padre Pío, llegados de todos los continentes para orar y reflexionar sobre las palabras del Santo Padre. No podemos olvidar, tampoco, el asombro de tantos fieles que el sábado por la tarde asistieron al gesto espontaneo del Papa Francisco, que quiso unirse a ellos, permaneciendo en oración delante de San Leopoldo y San Pío.

Estos momentos culminaron con el envío de los Misioneros de la Misericordia: 750 fueron los Misioneros presentes en San Pedro durante la celebración del Miércoles de Ceniza, y más de 300 que se unieron en oración desde tantos lugares lejanos. Durante el encuentro reservado para ellos, el día anterior, el Papa Francisco les habló al corazón, instruyéndoles sobre cómo llevar a cabo con ternura la misión de llevar a cada hombre el abrazo misericordioso del Padre.

Todavía esta mañana, en la Santa Misa de despedida, presidida por S.E. Mons. Rino Fisichella, se ha visto el afecto y la oración constante de miles de peregrinos. Impactante ha sido la procesión de las reliquias al final de la liturgia para consentir a todos los presentes rendir homenaje por última vez a San Leopoldo y San Pío.

Dirigimos un especial agradecimiento a los Frailes Capuchinos por su disponibilidad. Agradecemos también al Cuerpo de la Gendarmería Vaticana y a la Guardia Suiza Pontificia, a la Fábrica de San Pedro y a todas las Fuerzas de Seguridad del Estado Italiano por la activa y constante colaboración.

Ciudad del Vaticano, 11 de febrero de 2016

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