Médicos para los sin techo

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3 de marzo de 2016.- «Dispensario medico-sanitario» está escrito en un letrero puesto sobre el portón de madera debajo de la columnata en la plaza de San Pedro. Es el nuevo regalo del Papa Francisco a los romanos sin techo, que a través de la limosnería apostólica les ofrece un nuevo servicio junto con los ya disponibles, y siempre tan frecuentados, como son las duchas y la peluquería.

Abrió el lunes 29 de febrero, y «en los próximos días –explica el arzobispo limosnero Konrad Krajewski – se añadirán a los servicios, siempre gratuitos, ofrecidos por la Asociación italiana de podólogos». Porque, añade, «los pies son la parte más afectada de las personas que viven en las calles».

La elección de iniciar el lunes no es casual: el primer día de la semana, en efecto, es aquel en el que los casi 150 beneficiarios de los locales de las duchas y peluquería, inaugurado el año pasado, acuden para cambiarse de ropa, dejando la vestimenta sucia y usando otra limpia puesta a disposición de la sección de ropería. Servicios potenciados gracias a la casa-acogida para descasar por la noche en la sede abierta hace pocos meses en la via dei Penitenzieri. «Y entonces nos ha parecido justo –aclara el limosnero pontificio– poner a su disposición también el servicio médico gratuito. Por ahora iniciamos así, pero inmediatamente redoblaremos el compromiso semanal con los podólogos y así después la asistencia podría incluso convertirse en diaria». También porque la afluencia en los últimos tiempos crece continuamente. «Pero nosotros estamos preparados –comenta monseñor Krajewski– para ayudar a todos los que tocarán a nuestras puertas. Es el Papa Francisco quien lo quiere y nosotros quienes le estamos cerca en esta empresa sintiéndonos honrados y fuertemente motivados para hacer todo eso posible».

En dicho sitio el servicio se lleva a cabo por medio de médicos especialistas y personal sanitario de la Santa Sede, por la Universidad de Roma–Tor Vergata y por la Asociación de voluntarios de Medicina solidaria. Los camisas blancas, además de efectuar visitas y pruebas acerca del estado de salud, prescriben terapias y aconsejan eventuales hospitalizaciones. Se trata, concluye el promotor de la iniciativa, de «un servicio indispensable para la salud de los necesitados que viven entorno a nosotros». Por lo demás, al «atender a los personas, no podemos prescindir de las revisiones médicas, tratamientos preventivos y asistencia ambulatoria continua», de las que los sin techo «tienen particularmente necesidad. Esta es la razón por la que el Santo Padre quiso también que bajo la columnata de la basílica vaticana se construyera un centro médico para quien pide voluntariamente ser asistido y curado».

(L’Osservatore Romano)

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