El arzobispo de Pamplona y Tudela señala los aspecto del sacerdote como ministro de la misericordia

francisco perez

23 de marzo de 2016.- Esta mañana, el arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela, Mons. D. Francisco Pérez González, ha presidido en la Catedral de Pamplona la Misa Crismal en la que los sacerdotes han renovado sus promesas sacerdotales, se ha bendecido el Óleo de los Enfermos y el Óleo de los Catecúmenos y se ha consagrado el Crima. Junto a él han concelebrado el obispo auxiliar de la archidiócesis, Mons. D. Juan Antonio Aznarez Cobo, y el obispo emérito de Vitorio, Mons. D. Miguel Asurmendi Aramendía.

TEXTO COMPLETO: Homilía de Mons. D. Francisco Pérez González, arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela

La celebración ha comenzado a las 11 horas del Miércoles Santo y los sacerdotes han accedido al templo atravesando la Puerta de la Misericordia. Precisamente el hilo conductor de la homilía del arzobispo de Pamplona y Tudela ha sido «los sacerdotes, como ministros de la misericordia«. En ella ha indicado que «aprendemos a ser ministros de la misericordia en la medida que aprendemos a ser ministros de la palabra, es decir, encargados de acoger la Palabra de Dios y anunciarla con fidelidad y con ilusión».

También ha señalado, citando al apóstol san Pablo, que «ministros de la misericordia equivale también a ser administradores de los misterios de Dios», porque «queremos ser también ante Dios y ante nuestros hermanos señal de vitalidad, dispuestos a despertar a nuestros fieles muchas veces adormecidos entre los avatares de la vida; y estamos dispuestos a transmitir la alegría del que se sabe cerca de Dios». Y ha explicado que «el sacerdote tiene la experiencia de la cruz, debe ser un enamorado de la cruz de Jesucristo. ¡Cuántas veces nos vemos envueltos en quejas, apatías, desplantes, desilusiones y flojeras! Nunca se podrán superar si no abrazamos la cruz».

Por último se ha referido al ministro de la misericordia como «signo e instrumento de comunión», ya que «la unidad entre nosotros no es un fin en sí misma, sino el medio necesario para dar a conocer en nuestra vida el rostro amable y caritativo de la Trinidad». Ya ha invitado a los sacerdotes a dar ejemplo a sus fieles viviendo las obras de misericordia, «estoy seguro que tratamos de vivirlas y estoy orgulloso con agradecimiento de ello».

D. Francisco también ha tenido una palabras de condena de los atentados terroristas acontecidos en la mañana de ayer en Bruselas y de oración por los fallecidos y las víctimas.

(Iglesiaactualidad)

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