Jesús no se alegra hasta que no encuentra a la oveja perdida

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30 de abril de 2016.- Miles de miembros de las fuerzas armadas y de la policía de distintas partes del mundo han llenado esta mañana la plaza de San Pedro, con ocasión de su Jubileo. De este modo, han participado en la audiencia general que durante el año jubilar se celebra un sábado al mes.

El papa Francisco les ha dirigido un mensaje especial al finalizar la catequesis. Les ha dado la bienvenida y ha asegurado que las fuerzas del orden –militares y policía– tienen como misión garantizar un ambiente seguro, para que cada ciudadano pueda vivir en paz y serenidad. Asimismo les ha pedido que “en vuestras familias, en los distintos ambientes en los que trabajáis, sed instrumentos de reconciliación, constructores de puentes y sembradores de paz”. El Pontífice les ha recordado que están llamados no solo a prevenir, gestionar o poner fin a los conflictos, sino “también a contribuir a la construcción de un orden fundado en la verdad, la justicia, el amor y la libertad, según la definición de paz de san Juan XXIII en la Encíclica Pacem in Terris”.

Por otro lado, el Papa ha observado que la afirmación de la paz no es tarea fácil, sobre todo a causa de la guerra, que seca los corazones y aumenta la violencia y el odio. Les ha exhortado a no desanimarse. “Proseguid vuestro camino de fe y abrid vuestros corazones a Dios Padre misericordiosos que no se cansa nunca de perdonarnos”, ha aseverado. Finalmente, les ha pedido que frente a los desafíos de cada día, hagan resplandecer la esperanza cristiana, que es certeza de la victoria del amor sobre el odio y de la paz sobre la guerra.

Mientras, en la catequesis de hoy ha reflexionado sobre la reconciliación. De este modo, en el resumen hecho en español el Santo Padre ha indicado que “uno de los aspectos importantes de la misericordia es la reconciliación”. Dios –ha asegurado– nunca nos deja de ofrecer su perdón; no son nuestros pecados los que nos alejan del Señor, sino que somos nosotros pecando, quienes nos alejamos de Él. El Papa ha recordado que al pecar “le damos la espalda” y crece así la distancia entre Él y nosotros. Por eso, el Santo Padre ha asegurado que Jesús, como Buen Pastor “no se alegra hasta que no encuentra a la oveja perdida”. Él –ha añadido– reconstruye el puente que nos reconduce al Padre y nos permite reencontrar la dignidad de hijos.

Este Jubileo de la Misericordia, ha concluido, es para todos un tiempo favorable para descubrir la necesidad de la ternura y cercanía del Padre y retornar a él con todo el corazón.

A continuación, el papa Francisco ha saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los Ordinarios y Delegados Militares, asistentes espirituales y miembros de las fuerzas armadas y de policía, con sus familias, provenientes de Argentina, Bolivia, Colombia, Ecuador, España, Guatemala, Perú, México y República Dominicana.

El Papa les ha invitado a que “en cada uno de los diversos ambientes en los que se mueven, sean instrumentos de reconciliación y sembradores de paz; y continúen por el camino de la fe abriendo el corazón a Dios Padre misericordioso que no se cansa nunca de perdonar”. Ante los retos de cada día, ha exhortado Francisco, hagan resplandecer la esperanza cristiana, que es certeza de la victoria de amor ante el odio y de la paz ante la guerra.

(ZENIT)

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