Las Carmelitas de la Antigua Observancia de Huesca celebran el inicio del Año Jubilar de Santa María Magdalena de Pazzi

Santa

23 de mayo de 2016.- Los Monasterios Carmelitanos celebran el Año Jubilar de Santa María Magdalena de Pazzi, del pasado 2 de abril hasta el 25 de mayo del 2017, con motivo del 450 aniversario de su nacimiento. Por ello, en la fiesta litúrgica de esta santa, las Carmelitas de la Antigua Observancia celebrarán una misa de inicio del Año de la santa que será este miércoles, 25 de mayo, a las 7 de la tarde, en Monasterio de la Encarnación–Iglesia de san Miguel, que presidirá el obispo de Huesca, Mons. D. Julián Ruiz Martorell.

Con motivo de este Año Jubilar, la Penitenciaría Apostólica ha concedido que todos los monasterios carmelitanos sean lugares en los que se pueda ganar la indulgencia plenaria durante este tiempo. En el Monasterio de la Asunción (Las Cortes, 5) se encuentra un retablo de la santa y en el de la Encarnación (Miguelas) una imagen de vestir. Ambos se pueden visitar para ganar la indulgencia plenaria, acercándose al torno de cada uno de los monasterios en los horarios de vistas previstos: en el Monasterio de La Asunción de 10 a 12:30 y de 16:30 a 19 horas y en el de la Encarnación, de 10 a 12 y de 16:30 a 18:30 horas.

Las Carmelitas de la Antigua Observancia de Huesca quieren dar a conocer la figura de esta santa por lo que programarán diferentes actos durante este Año Jubilar en sus monasterios. Tras la Eucaristía de inicio del Año Jubilar, las hermanas carmelitas han organizado también un recital sobre Santa María Magdalena de Pazzi bajo el título “Encuentro con la entrañable misericordia”, que ofrecerá el padre carmelita, Rafael María León, cantautor espiritual, que convierte sus canciones en cantos para orar. Esta actividad, que está abierta a todo el público, se desarrollará el viernes 10 de junio, en la Iglesia del San Miguel, a las 20 horas.

Retrato de la santa

Santa María Magdalena no es una figura demasiado conocida fuera del Carmelo, pero colaboró con su oración y penitencia en la renovación de la Iglesia –sin salir de su monasterio – en el periodo postridentino.

Nació en Florencia el 2 de abril de 1566,  un día antes del encuentro que hubo entre santa Teresa de Jesús y san Juan de la Cruz en Medina del Campo. Tras una infancia piadosa, en la que ya manifestaba su atracción a las cosas de Dios, estuvo quince días en la hospedería del Monasterio Carmelita Ntra. Sra. de los Ángeles y tras conseguir el permiso de sus padres, entró a los dieciséis años en el Carmelo el 30 de noviembre de 1582, y sin saberlo tomó el testigo de santa Teresa de Jesús. Eligió ese monasterio porque las monjas tenían el privilegio de comulgar a diario, y por el amor filial y la devoción a la Santísima Virgen María que se profesaba en el Carmelo y particularmente en esa comunidad.

La Orden del Carmen es el único caso en la Iglesia que nunca tuvo un fundador jurídico, y desde sus comienzos está dedicada a María. Debido a una grave enfermedad que puso en peligro su vida, hace la profesión en ‘articulo mortis’, el 27 de mayo de 1584, siendo la fiesta de la Santísima Trinidad y a partir de ese día comenzaron los éxtasis de una manera más o menos continuada hasta tal punto que la llamarían la ‘Santa de los éxtasis’. Desde muy pronto, ocupó cargos de responsabilidad con las novicias y la comunidad esperaba que cumpliera los cuarenta para nombrarla priora, pero, falleció a los cuarenta y un años de edad, el 25 de mayo de 1607.

Son pocas las personas que tienen un conocimiento objetivo de su vida y de la doctrina escondida tras los fenómenos místicos. Su lema exigente y generoso ‘padecer y no morir’ para salvar almas para Cristo, junto a una vida marcada por la enfermedad, tentaciones y pruebas varias, ha hecho que haya quedado en el olvido, quizás por considerarla inalcanzable, por el miedo a lo sobrenatural o por el rechazo a la cruz.

Tiene mucho que enseñar a los que quieren seguir a Cristo. Benedicto XVI en el centenario de su muerte en el 2007 dijo: “esta gran Santa tiene el don de ser maestra de espiritualidad, especialmente para los sacerdotes, hacia los que siempre alimentó una verdadera pasión”. En este año de la misericordia podemos decir que desde su más tierna infancia supo unir el amor a Dios y el amor al prójimo, en una época que se ensalzaba sobre todo la dimensión a Dios dejando en segundo plano la caridad fraterna.

En este momento en que el Papa convoca a toda la Iglesia a la nueva evangelización, ella también tiene algo que decir ya que tuvo un gran celo porque las almas conocieran el amor que Dios les tiene. Y por este celo por la salvación de las almas, Dios la llamó a trabajar por la renovación de la Iglesia. Veía a la Iglesia santa y pecadora, que sufría el asalto del mal y era necesario reaccionar. Envió cartas a cardenales, obispos, religiosos, religiosas e incluso al mismo Papa Sixto V. Sabe que la jerarquía es la que tiene que mover los hilos de la renovación, pero también sabe que necesitan la colaboración de los sacerdotes, religiosos y religiosas, y a ellos les pide que se renueven a sí mismos, siendo ella la primera en intentar renovarse interiormente y en inmolarse por amor a Cristo y a la Iglesia.

Delegación de Medios de Comunicación
Diócesis de Huesca

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