Audiencia general, 10.08.2016

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La Audiencia general de esta mañana se ha celebrado a las 10 horas en el Aula Pablo VI, donde el Santo Padre Francisco se ha encontrado con grupos de peregrinos y de fieles provenientes de Italia y de todas las partes del mundo.

En su discurso en italiano, el Papa, retomando las catequesis sobre las misericordia en la perspectiva evangélica, ha centrado su meditación en el milagro de la resurrección del hijo de la viuda de Nain (cfr Lc 7,11-17).

Tras haber resumido su catequesis en distintos idiomas, el Santo Padre ha dirigido un saludo especial a los grupos de fieles presentes.

La Audiencia general ha concluido con el canto del Pater Noster y la Bendición Apostólica.

Catequesis del Santo Padre:
[Texto original: italiano – Traducción de Radio Vaticana]

Queridos hermanos y hermanas:

El pasaje del Evangelio de Lucas que hemos escuchado (7,11-17) nos presenta un milagro de Jesús verdaderamente grandioso: la resurrección de un joven. Sin embargo, el corazón de esta narración no es el milagro, no: sino la ternura de Jesús hacia la madre de este joven. La misericordia toma aquí el nombre de una gran compasión hacia una mujer que había perdido al marido y que ahora acompaña al cementerio a su único hijo. Es este gran dolor de una madre que conmueve a Jesús y lo induce al milagro de la resurrección.

Al presentar este episodio, el evangelista se entretiene en muchos particulares. En la puerta de la ciudad de Naím – un pueblo – se encuentran dos grupos numerosos que provienen de direcciones opuestas y que no tienen nada en común. Jesús, seguido por sus discípulos y por una gran multitud está por entrar en la zona habitada, mientras de ella está saliendo la procesión fúnebre que acompaña a un difunto, con la madre viuda y mucha gente. Ante la puerta los dos grupos se acercan solamente recorriendo cada uno por su propio camino, pero es ahí que san Lucas precisa el sentimiento de Jesús: «Al verla, el Señor se conmovió y le dijo: ¡No llores! Después se acercó y tocó el féretro. Los que los llevaban se detuvieron» (vv. 13-14). Una gran compasión guía las acciones de Jesús: es Él quien detiene la procesión tocando el féretro y, conmovido por una profunda misericordia por esta madre, decide afrontar la muerte, por así decir, de tú a tú. Y la afrontará definitivamente, de tú a tú, en la Cruz.

Durante este Jubileo, sería una buena cosa que, al pasar por la Puerta Santa, la Puerta de la Misericordia, los peregrinos recordaran este episodio del Evangelio, sucedido en la puerta de Naím. Cuando Jesús vio a esta madre en lágrimas, ¡ella entró en su corazón! A la Puerta Santa cada uno llega llevando la propia vida, con sus alegrías y sus sufrimientos, los proyectos y los fracasos, las dudas y los temores, para presentarlas a la misericordia del Señor. Estemos seguros que, ante la Puerta Santa, el Señor se acerca para encontrar a cada uno de nosotros, para llevar y ofrecer su poderosa palabra consoladora: “¡No llores!” (v. 13). Ésta es la Puerta del encuentro entre el dolor de la humanidad y la compasión de Dios. Y pensemos en esto: un encuentro entre el dolor de la humanidad y la compasión de Dios. Cruzando el umbral nosotros realizamos nuestra peregrinación hacia la misericordia de Dios que, como al joven muerto, repite a todos: «Yo te lo ordeno, levántate» (v.14). A cada uno de nosotros: “levántate”. Dios nos quiere de pie. Nos ha creado para estar de pie: por esto, la compasión de Jesús lleva a aquel gesto de la curación, a curarnos… Y la palabra clave es: “Levántate”. Ponte de pie, como te ha creado Dios”. De pie… “Pero padre, nosotros caemos muchas veces”. “Adelante, levántate”. Esta es la palabra de Jesús, siempre. Al cruzar la Puerta Santa, tratemos de sentir en nuestro corazón esta palabra: “Levántate”. La palabra poderosa de Jesús puede levantarnos y obrar también en nosotros el paso de la muerte a la vida. Su Palabra nos hace revivir, dona esperanza, consuela los corazones cansados, abre a una visión del mundo y de la vida que va más allá del sufrimiento y de la muerte. ¡En la Puerta Santa esta esculpido para cada uno el inagotable tesoro de la misericordia de Dios!

Alcanzado por la Palabra de Jesús, «el muerto se incorporó y empezó a hablar. Y Jesús se lo entregó a su madre» (v. 15). Esta frase es tan bella, indica la ternura de Jesús: “Lo restituyó a su madre”. La madre encuentra al hijo. Recibiéndolo de las manos de Jesús ella se hace madre por segunda vez, pero el hijo que ahora le es restituido no es de ella de quien ha recibido la vida. Madre e hijo reciben así la respectiva identidad gracias a la palabra poderosa de Jesús y a su gesto amoroso. Así, especialmente en el Jubileo, la madre Iglesia recibe a sus hijos reconociendo en ellos la vida donada por la gracia de Dios. Es en virtud de tal gracia, la gracia del Bautismo, que la Iglesia se hace madre y que cada uno de nosotros se hace su hijo.

Ante el joven resucitado a la vida y restituido a la madre, «todos quedaron sobrecogidos de temor y alababan a Dios, diciendo: ¡Un gran profeta ha aparecido en medio de nosotros y Dios ha visitado a su Pueblo!». Cuanto Jesús ha hecho no es por lo tanto solo una acción de salvación destinada a la viuda y a su hijo, o un gesto de bondad limitada a aquella ciudad. En la ayuda misericordiosa de Jesús, Dios va al encuentro de su pueblo, en Él surge y continuará a surgir para la humanidad toda la gracia de Dios. Celebrando este Jubileo, que he querido que fuera vivido en todas las Iglesias particulares, es decir, en todas las iglesias del mundo, y no solo en Roma, es como si toda la Iglesia extendida por el mundo se uniera en un único canto de alabanza al Señor. También hoy la Iglesia reconoce ser visitada por Dios. Por esto, acercándonos a la Puerta Santa de la Misericordia, cada uno sabe de acercarse a la puerta del corazón misericordioso de Jesús: es Él de hecho la verdadera Puerta que conduce a la salvación y nos restituye a una vida nueva. La misericordia, sea en Jesús sea en nosotros, es un camino que parte del corazón para llegar a las manos… ¿Qué cosa significa esto? Jesús te mira, te cura con su misericordia, te dice: “Levántate”, y ti corazón es renovado. Pero esto del camino del corazón a las manos… “Eh, si, ¿Y ahora qué hago yo? Con el corazón nuevo, con el corazón sanado por Jesús realizo las obras de misericordia con las manos, y trato de ayudar, de sanar a muchos que tienen necesidad”. La misericordia es un camino que parte del corazón y llega a las manos, es decir, a las obras de misericordia. Gracias.

Síntesis y saludos del Santo Padre en diversos idiomas:

In lingua francese

Speaker:

Dans le récit du miracle que nous avons entendu, nous voyons la miséricorde et la tendresse immenses de Jésus. Il est bouleversé à la vue de cette veuve qui allait enterrer son fils unique, et cette compassion le guide dans son action envers elle. Cette femme en larmes est entrée dans le cœur de Jésus! Soyons certains que le Seigneur se fait proche également de chacun de nous, pour nous offrir sa parole consolatrice: ne pleure pas! Nous aussi, en franchissant la Porte Sainte, nous trouvons la miséricorde de Dieu qui nous dit, comme au garçon qui était mort: lève-toi! Sa parole puissante nous fait revivre, elle donne espérance et ouvre la vision d’une vie qui va au-delà de la souffrance et de la mort. Dans le secours miséricordieux de Jésus paraît toute la grâce de Dieu qui va à la rencontre de son peuple. Il est la vraie porte qui conduit au salut.

Santo-Padre:

Saluto cordialmente i pellegrini di lingua francese, in particolare i fedeli venuti dall’Isola di Maurizio. Attraversando la porta santa, noi ci avviciniamo al cuore misericordioso di Gesù con fede; Egli ha compassione per ciascuno di noi e rinnova la nostra vita. Che Dio vi benedica!

Speaker:

Je salue cordialement les pèlerins de langue française, en particulier les personnes venues de l’Ile Maurice. En franchissant la porte sainte, nous nous approchons du cœur miséricordieux de Jésus avec confiance; il a compassion de chacun d’entre nous et renouvelle notre vie. Que Dieu vous bénisse!

In lingua inglese

Speaker:

Dear Brothers and Sisters: In our continuing catechesis for this Holy Year of Mercy, we now consider the miracle of Jesus’ raising of the son of the widow of Nain. Jesus, moved by compassion for the grief of a mother, directly confronts the reality of death and restores life to her young son. This encounter before the town gates can inspire our own encounter with the Lord’s life-giving mercy as we pass through the Holy Door on our Jubilee pilgrimage. We approach that Door bringing with us our entire past, its joys and sorrows, trusting that Jesus will grant us a new beginning and revive our hope in his promises. The new life given to the son of the widow of Nain reminds us that we too have been raised from the dead and given new life in Christ through the grace of baptism. The Church has become our mother and we are called to be witnesses of God’s merciful love before the world. During this Jubilee Year, may we turn once more to Jesus, for he is the Door leading to salvation and new life. May the divine mercy which we have received pass from our hearts to our hands, and find expression in our practice of the corporal and spiritual works of mercy.

Santo Padre:

Saluto i pellegrini di lingua inglese presenti all’odierna Udienza, specialmente quelli provenienti da Inghilterra, Malta, Indonesia e Stati Uniti d’America. Con fervidi auguri che il presente Giubileo della Misericordia sia per voi e per le vostre famiglie un tempo di grazia e di rinnovamento spirituale, invoco su voi tutti la gioia e la pace del Signore Gesù!

Speaker:

I greet the English-speaking pilgrims and visitors taking part in today’s Audience, particularly those from England, Malta, Indonesia and the United States of America. With prayerful good wishes that the present Jubilee of Mercy will be a moment of grace and spiritual renewal for you and your families, I invoke upon all of you joy and peace in our Lord Jesus Christ.

In lingua tedesca

Speaker:

Liebe Brüder und Schwestern, im Zentrum der Erzählung von der Auferweckung des jungen Mannes von Naïn steht das große Mitleid und Erbarmen, das Jesus mit der Mutter hat, die um ihren einzigen Sohn trauert. Wenn wir in diesem Jubiläumsjahr durch die Heilige Pforte gehen, sollen wir uns an diese Begebenheit am Stadttor von Naïn erinnern. Wir alle kommen mit unserem Leben zur Heiligen Pforte, mit unseren Freuden und Leiden, unseren Plänen und Enttäuschungen, Zweifeln und Ängsten und dürfen gewiss sein: Jesus ist uns nahe und will uns sein Wort des Trostes schenken: „Weine nicht!“ An der Pforte begegnen sich der menschliche Schmerz und das göttliche Mitleid. Jesu mächtiges Wort richtet uns wieder auf und lässt uns vom Tod ins Leben schreiten. Die Witwe von Naïn wird zum zweiten Mal Mutter, als Jesus ihr den Sohn zurückgibt. So empfängt die Mutter Kirche besonders in diesem Heiligen Jahr der Barmherzigkeit ihre Kinder, denen durch die Gnade Gottes das Leben geschenkt wurde. Im Heilshandeln Jesu erscheint schließlich der ganzen Menschheit die Gnade und das Erbarmen Gottes. Wenn wir dieses Heilige Jahr in allen Teilkirchen feiern, vereinigt sich die Kirche auf der ganzen Welt zu einem einzigen Lobpreis Gottes. Auch heute nimmt sich Gott seines Volkes an. Jesus Christus ist die wahre Pforte, die zum Heil führt und uns das neue Leben schenkt.

Santo Padre:

Con affetto saluto i fratelli e le sorelle provenienti dai paesi di lingua tedesca, nonché dai Paesi Bassi. Accostiamoci con piena fiducia alla porta del cuore misericordioso di Gesù. Come in Lui, anche in noi la misericordia sia il battito che parte dal cuore per arrivare alle mani, per diventare opere di misericordia. Il Signore vi accompagni e protegga sempre.

Speaker:

Herzlich grüße ich die Brüder und Schwestern aus den Ländern deutscher Sprache sowie aus den Niederlanden. Gehen wir voll Zuversicht zur Pforte des Herzens Jesu, das voll Erbarmen ist. Wie in ihm möge auch in uns die Barmherzigkeit der Pulsschlag sein, der vom Herzen ausgeht, um zu den Händen zu gelangen und zu Werken der Barmherzigkeit zu werden. Der Herr begleite und schütze euch allezeit.

In lingua spagnola

El pasaje del Evangelio que acabamos de escuchar nos muestra a Jesús que, movido por la ternura ante el dolor de la madre viuda que lleva a enterrar a su único hijo, hace el milagro de resucitar al joven, restituyéndolo vivo a su madre. Jesús, en la puerta del pequeño poblado de Naín, no se queda indiferente frente a las lágrimas de la mujer sino que, lleno de misericordia por su sufrimiento, la consuela y actúa.

Durante este Jubileo, sería bueno recordar lo ocurrido en la puerta de Naín, porque sabemos que pasar por la Puerta Santa es dirigimos a la puerta del corazón misericordioso de Jesús que, como al joven difunto, nos invita a levantarnos y nos hace pasar de la muerte a la vida. Él, con su ternura y su gracia, quiere también encontrarse con nosotros y darnos vida abundante. Llegamos a la Puerta Santa para presentar a la misericordia del Señor la propia vida, con sus alegrías y sus sufrimientos, con sus proyectos y sus caídas, con sus dudas y sus miedos, porque sabemos que es la puerta del encuentro entre el dolor de la humanidad y la compasión de Dios.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los provenientes de España, Latinoamérica y Guinea Ecuatorial. Que Jesús nos conceda el don de su gracia para que aprendamos a ser misericordiosos y atentos a las necesidades de nuestros hermanos, recordando que la misericordia es un camino que sale del corazón, pero tiene que llegar a las manos, es decir, hacer obras de misericordia. Muchas gracias.

In lingua portoghese

Speaker:

A passagem do Evangelho de Lucas, que narra a ressurreição do filho da viúva de Naim, nos fala que a ternura e compaixão que Jesus demonstra por aquela pobre mulher, que perdera o marido e agora está prestes a enterrar o seu filho morto, é mais importante que o milagre grandioso que ele realiza. Neste encontro que tem lugar na porta da cidade de Naim, a viúva em prantos, marcada pela morte, tem a vida transformada por Jesus compassivo, portador de vida. Por isso, este episódio pode servir de inspiração para todos os que atravessam a Porta Santa da Misericórdia durante este Jubileu: cada um é convidado a trazer consigo a própria vida, com suas alegrias e sofrimentos, projetos e fracassos, dúvidas e medos, para apresentá-la ao Senhor Misericordioso que está à nossa espera junto da Porta Santa, para nos reerguer, dando-nos nova vida.

Santo Padre:

Rivolgo un cordiale saluto ai pellegrini di lingua portoghese, in particolare ai fedeli del Portogallo e del Brasile. Cari amici, l’esperienza della compassione misericordiosa di Dio ci deve spingere a portare gli altri all’incontro con Gesù che aspetta ogni uomo e donna presso le Porte della Misericordia sparse in tutte le Chiese particolari del mondo. Dio vi benedica!

Speaker:

Dirijo uma saudação cordial aos peregrinos de língua portuguesa, em particular aos fiéis de Portugal e do Brasil. Queridos amigos, a experiência da compaixão misericordiosa de Deus nos deve impelir a levar os outros ao encontro com Jesus que espera a cada homem e mulher nas Portas da Misericórdia espalhadas por todas as Igrejas particulares do mundo. Que Deus vos abençoe!

In lingua araba

Speaker:

أيها الإخوة والأخوات الأعزاء، إن النص الذي سمعناه من إنجيل لوقا يقدم لنا مُعجزة عظيمة ليسوع: إقامة شاب من الموت. لكن محور هذه الرواية ليست المُعجزة بحدّ ذاتها وإنما حنان يسوع تجاه أمّ هذا الشاب. وهنا تأخذ الرحمة اسم شفقة كبيرة نحو امرأة كانت قد فقدت زوجها وهي الآن ترافق ابنها الوحيد إلى المقبرة. شفقة كبيرة تقود أعمال يسوع: هو الذي يوقف الموكب بلمسه للنّعش وإذ تُحرّكه الرحمة العميقة تجاه هذه الأم يقرّر أن يواجه الموت وجهًا لوجه. خلال هذا اليوبيل سيكون من الجيّد أن نتذكّر خلال عبورنا الباب المقدّس، باب الرحمة، هذا الحدث من الإنجيل الذي حصل عند باب مدينة نائين. عند الباب المقدّس يصل كل شخص حاملاً حياته بأفراحه وآلامه، مشاريعه وفشله، شكوكه ومخاوفه ليقدّمها إلى رحمة الرب. لنكن متأكّدين إذًا أنه، عند الباب المقدّس، يقترب الرب ليلتقي بكل واحد منا ليحمل ويقدّم كلمته القويّة المعزّية: “لا تبكي!” إن كلمة يسوع تحيينا وتعطينا الرجاء وتنعش القلوب التعبة وتفتح على رؤية للعالم والحياة تذهب أبعد من الألم والموت. لذلك وإذ بَلَغت الشاب كلمة يسوع، “جَلَسَ المَيتُ وأَخَذَ يَتَكَلَّم، فسَلَّمَه إِلى أُمِّه” وإذ قبلته من يدي يسوع أصبحت أمًّا للمرّة الثانية لكن الابن الذي أُعيد إليها لم ينل الحياة منها. وهكذا ينال الابن والأم هويّتهما بفضل كلمة يسوع القويّة وتصرُّفه المُحِبّ. وهكذا، لاسيما في اليوبيل، تنال الأم الكنيسة أبناءها وترى فيهم الحياة التي أُعطيت لهم من نعمة الله. وبقوّة هذه النعمة، نعمة المعموديّة، تصبح الكنيسة أمًا وكل فرد يصبح ابنها.

Santo Padre:

Rivolgo un cordiale benvenuto ai pellegrini di lingua araba, in particolare a quelli provenienti dal Medio Oriente! Cari fratelli e sorelle, la Porta Santa è la Porta dell’incontro tra il dolore dell’umanità e la compassione di Dio, varcando la soglia noi compiamo il nostro pellegrinaggio dentro la misericordia di Dio che ripete a tutti: “Dico a te, alzati!” Il Signore vi benedica!

Speaker:

أُرحّبُ بالحجّاجِ الناطقينَ باللغةِ العربية، وخاصةً بالقادمينَ من الشرق الأوسط. أيّها الإخوةُ والأخواتُ الأعزّاء، إن الباب المُقدّس هو باب اللقاء بين ألم البشريّة وشفقة الله، بعبورنا لعتبة هذا الباب نحن نتمم مسيرة حجّنا إلى قلب رحمة الله الذي يكرّر لنا جميعًا: “أقول لك، قُمّ!” ليبارككُم الرب!

In lingua polacca

W rozważanym dziś fragmencie Ewangelii, opowiadającym o cudzie wskrzeszenia młodzieńca, na pierwszy plan wysuwa się czułość Jezusa wobec matki tego chłopca. Miłosierdzie przybiera tutaj imię wielkiego współczucia wobec kobiety, która utraciła męża, a teraz odprowadza na cmentarz swego jedynego syna. Jezus zatrzymuje pogrzebowy orszak, dotyka mar i, poruszony głębokim współczuciem dla tej matki, postanawia zmierzyć się ze śmiercią.

Podczas tego Roku Jubileuszowego, przekraczamy Drzwi Święte, niosąc swoje życie z jego radościami i cierpieniami, planami i porażkami, wątpliwościami i obawami, aby je przedstawić miłosierdziu Pana. Jesteśmy pewni, że u Drzwi Świętych Pan staje się bliskim, aby spotkać każdego z nas, aby przynieść i dać swoje potężne, pocieszające słowo: „Nie płacz!”. Jest to brama spotkania pomiędzy bólem człowieka a współczuciem Boga. Przekraczając próg dokonujemy naszej pielgrzymki do wnętrza miłosierdzia Boga, który podobnie jak martwemu młodzieńcowi kieruje do nas wezwanie: „tobie mówię wstań!”. Pełne mocy słowa Jezusa mogą nas podnieść i wyprowadzić ze śmierci do życia.

Santo Padre:

Saluto i pellegrini polacchi. Cari fratelli e sorelle, attraversando la Porta della Misericordia, ognuno sappia di avviarsi alla porta del cuore misericordioso di Gesù: è Lui infatti la vera Porta che conduce alla salvezza e ci restituisce a una vita nuova. La Sua benedizione vi accompagni sempre! Sia lodato Gesù Cristo!

Speaker:

Pozdrawiam polskich pielgrzymów. Drodzy bracia i siostry, przechodząc przez Bramę Miłosierdzia, niech każdy wie, iż zbliża się do miłosiernego Serca Jezusa: to On jest w istocie prawdziwą Bramą prowadzącą do zbawienia i przywracającą nas do nowego życia. Niech Jego błogosławieństwo stale wam towarzyszy! Niech będzie pochwalony Jezus Chrystus!

Saludo en italiano:

Un cordiale benvenuto ai pellegrini di lingua italiana! Saluto la Società del Sacro Cuore, le Suore dell’Immacolata – queste le conosco bene, perché mi aiutavano nell’episcopio a Buenos Aires. Sono brave – e le Ancelle del Sacro Cuore, che celebrano i rispettivi Capitoli Generali. Vi esorto ad essere sempre fedeli al carisma di fondazione, testimoniando nei luoghi di apostolato l’amore misericordioso del Padre.

Saluto i fedeli di Banzano di Montoro e i giovani dell’Opera Giorgio La Pira di Firenze, provenienti da diverse parti del mondo. Auguro a tutti di vivere questo Anno Santo Straordinario, promuovendo la cultura dell’incontro, riconoscendo la presenza della carne del Signore particolarmente nei poveri e nei bisognosi.

Rivolgo infine un saluto ai giovani, agli ammalati e agli sposi novelli. Lunedì scorso abbiamo ricordato la figura di San Domenico di Guzmán, il cui Ordine dei Predicatori celebra l’ottavo centenario di fondazione. La parola illuminata di questo Grande Santo stimoli voi, cari giovani, ad ascoltare e a vivere gli insegnamenti di Gesù; la sua fortezza interiore sostenga voi, cari ammalati, nei momenti di sconforto; e la sua dedizione apostolica ricordi a voi, cari sposi novelli, l’importanza dell’educazione cristiana nella vostra famiglia.

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