Subsidio Litúrgico: Jornada Mundial de Oración por la Paz

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JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN POR LA PAZ
20 de septiembre de 2016
Subsidio Litúrgico

Monición de Entrada

Hermanos:

Nos hemos reunido en el nombre del Señor para celebrar la Eucaristía, memorial de la pasión y resurrección del Señor, y banquete fraterno donde los creyentes nos encontramos y recibimos al Cristo, Príncipe de la paz.

Hoy el Papa Francisco participa en Asís en la Jornada Mundial de Oración por la Paz que lleva por lema: «Sed de Paz. Religiones y culturas en diálogo». Por esta razón, el Santo Padre ha pedido a toda la Iglesia que, en unión con él, elevemos nuestras súplicas al Señor por la paz.

Respondiendo a este deseo, en la celebración eucarística presentamos esta especial intención, conscientes, al mismo tiempo, de que todos los creyentes, además de orar por la paz, hemos de ser constructores de un mundo más fraterno y pacífico. Este sería también un fruto magnífico del Jubileo extraordinario de la Misericordia que estamos celebrando.

Se proponen a continuación un formulario de Misas por diversas necesidades «por la paz y la justicia» y una selección de lecturas para la liturgia de la palabra. Pueden ser usadas en este día «por mandato o con permiso del Obispo diocesano» (cf. OGMR 374).

Oración colecta
Dios y Señor, creador del mundo,
bajo cuyo gobierno se desarrolla la marcha de la historia;
atiende nuestras súplicas
y concede la paz a nuestros tiempos,
para que nos gocemos incesantemente
en la alabanza de tus misericordias.
Por nuestro Señor Jesucristo.

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA                     Is 57, 14-19
Paz al que está lejos y al que está cerca

Lectura del libro de Isaías.

Allanad, allanad, despejad el camino,
quitad todo tropiezo del camino
de mi pueblo.
Porque esto dice el Alto y Excelso,
que vive para siempre y cuyo nombre es «Santo»:
Habito en un lugar alto y sagrado,
pero estoy con los de ánimo humilde y quebrantado,
para reanimar a los humildes,
para reanimar el corazón quebrantado.
No estaré en pleito perpetuo,
ni me irritaré por siempre,
porque ante mí sucumbirían
el espíritu y el aliento que he creado.
Por su pecado de codicia
me irrité y lo castigué;
me oculté, me indigné.
Pero él se rebeló
y siguió sus caminos preferidos.
Yo he visto sus caminos,
pero lo voy a curar:
lo consolaré, lo resarciré con consuelo,
a él y a los que hacen duelo.
Creo la paz como fruto de los labios:
«Paz al que está lejos y al que está cerca»
-dice el Señor- y lo curaré.

Palabra de Dios.

O bien:

PRIMERA LECTURA                     Col 3, 12-15
La vida de familia en el Señor

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses.

Hermanos:
Como elegidos de Dios, santos y amados, revestíos de compasión entrañable, bondad, humildad, mansedumbre, paciencia.
Sobrellevaos mutuamente y perdonaos cuando alguno tenga quejas contra otro.
El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo.
Y por encima de todo esto, el amor, que es el vínculo de la unidad perfecta.
Que la paz de Cristo reine en vuestro corazón: a ella habéis sido convocados en un solo
cuerpo.
Sed también agradecidos.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial                     Sal 84, 9abc y 10. 11-12. 13-14 (R/. 9)

R/.   Dios anuncia la paz a su pueblo

V/.   Voy a escuchar lo que dice el Señor:
«Dios anuncia la paz
a su pueblo y a sus amigos».
La salvación está cerca de los que lo temen,
y la gloria habitará en nuestra tierra.   R/.

V/.   La misericordia y la fidelidad se encuentran,
la justicia y la paz se besan;
la fidelidad brota de la tierra,
y la justicia mira desde el cielo.   R/.

V/.   El Señor nos dará la lluvia,
y nuestra tierra dará su fruto.
La justicia marchará ante él,
y sus pasos señalarán el camino.   R/.

EVANGELIO                     Mt 5, 38-48
Yo os digo que no hagáis frente al que os agravia

+ Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Habéis oído que se dijo: “Ojo por ojo, diente por diente”. Pero yo os digo: no hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también el manto; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñale dos; a quien te pide, dale, y al que te pide prestado, no lo rehúyas». «Habéis oído que se dijo: “‘Amarás a tu prójimo’ y aborrecerás a tu enemigo”. Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos.
Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y, si saludáis solo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto».

Palabra del Señor.

Oración de los fieles

Oremos, hermanos, a Dios Padre todopoderoso, que dio al mundo la paz por la venida de su Hijo, nuestro Señor Jesucristo.

Por la santa Iglesia de Dios, por el Papa Francisco reunido en Asís para participar en el encuentro de oración por la paz, por los obispos y todos los pastores, para que prediquen incansablemente la paz a todos los pueblos. Roguemos al Señor.
Por los que dirigen las naciones y por los responsables de todas las religiones, para que con interés y esfuerzo luchen por poner fin a toda forma de violencia. Roguemos al Señor.
Por los pueblos y naciones que sufren los horrores de la guerra, para que recobren la paz y obtengan la tranquilidad y la libertad. Roguemos al Señor.
Por quienes han muerto víctimas de la violencia, el terrorismo y la guerra, para que Dios le haya dado la paz eterna en la gloria del cielo. Roguemos al Señor.
Por todos nosotros, para que unidos en mutua y fraternal caridad, demos al mundo testimonio de justicia, de amor y de paz. Roguemos al Señor.

Dios todopoderoso y lleno de misericordia, que de tal modo amaste al mundo que le diste a tu Hijo Unigénito; escucha en tu bondad las súplicas y oraciones de tus siervos, y haz que todo el mundo obtenga la verdadera y sólida paz en tu Espíritu de verdad y de amor. Por Jesucristo nuestro Señor.

LITURGIA EUCARÍSTICA

Oración sobre las ofrendas
Señor, que el sacrificio salvador de tu Hijo,
Rey pacífico,
ofrecido bajo estos signos sacramentales de paz y de unidad,
sirva para estrechar la concordia entre todos tus hijos.
Por Jesucristo nuestro Señor.

En el silencio después de la comunión, puede encenderse un cirio delante de una imagen o escultura de la Virgen María, recordando que ella es la Reina de la Paz. Una vez realizado el gesto puede leerse la oración de san Francisco de Asís:

Señor,
hazme un instrumento de tu paz:
allí donde haya odio, que yo ponga el amor,
allí donde haya ofensa, que yo ponga el perdón;
allí donde haya discordia, que yo ponga la unión;
allí donde haya error, que yo ponga la verdad;
allí donde haya duda, que yo ponga la fe;
allí donde haya desesperación, que yo ponga la esperanza;
allí donde haya tinieblas, que yo ponga la luz;
allí donde haya tristeza, que yo ponga alegría.
Señor,
haz que yo busque:
consolar y no ser consolado,
comprender y no ser comprendido,
amar y no ser amado.
Porque:
dando es como se recibe,
olvidándose de sí es como uno se encuentra,
perdonando es como se recibe el perdón,
y muriendo es como se resucita a la Vida.

Oración después de la comunión
Concédenos, Señor,
tu espíritu de caridad
para que, alimentados con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo,
trabajemos con eficacia
por mantener entre los hombres
la paz que él nos dejó.
Por Jesucristo nuestro Señor.

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