Cardenal Versaldi, en la UESD: «No podemos atrincherarnos en un catolicismo defensivo»

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4 de octubre de 2016.- La Universidad Eclesiástica San Dámaso celebró este lunes sus cinco años de vida con una ceremonia de inicio de curso que contó con el prefecto de la Congregación para la Educación Católica, cardenal Giuseppe Versaldi. Tras una Misa presidida por Mons. D. Carlos Osoro Sierra en la catedral, se celebró el acto académico.

TEXTO COMPLETO: La educación católica en una sociedad plural. Lectio inauguralis del Card. Giuseppe Versaldi en el Acto de apertura del curso académico 2016-2017 de la Universidad Eclesiástica San Dámaso

El acto de Acto de apertura del curso académico contó con la presencia del cardenal D. Antonio María Rouco Varela, arzobispo emérito de Madrid; del Nuncio apostólico de Su Santidad en España, Mons. Renzo Fratini; de Mons. D. Juan Antonio Martínez Camino, obispo auxiliar de Madrid; de Mons. D. Francisco Javier Martínez Fernández, arzobispo de Granada; de Mons. D. Jesús Sanz Montes, arzobispo de Oviedo; de Mons. D. Juan del Río Martín, arzobispo castrense de España; de Mons. D. Joaquín Mª López de Andujar y Cánovas del Castillo, obispo de Getafe; de Mons. D. Juan Antonio Reig Pla, obispo de Alcalá de Henares; de Mons. D. José Rico Pavés, obispo auxiliar de Getafe.

El cardenal Versaldi habló sobre La educación católica en una sociedad plural en su lección inaugural. «En estos tiempos de secularismo combativo y persuasivo (promovido en ocasiones por instituciones laicas y del Estado), algunos quisieran un atrincheramiento defensivo en la ciudad segura de la ortodoxia, con la consecuente clausura del diálogo con aquel que no es creyente o condescendiente con el Magisterio de la Iglesia», dijo.

«Por otra parte no faltan aquellos que, en nombre del diálogo, olvidan la propia identidad de creyentes cristianos y terminan (tal vez sin intención) por reducir las instituciones eclesiásticas a meros lugares de debate, donde los católicos se convierten en simples árbitros de una libertad de expresión sin ninguna toma de posición (eso cuando no se prestan para criticar, incluso en público, el pensamiento cristiano, tachándolo de oscurantista y contrario al progreso científico)».

El cardenal Versaldi aclaró al comienzo de su exposición que «la obra educativa en el ámbito eclesial es parte de la misión general de la Iglesia que anuncia y testimonia el Evangelio a todas las gentes». Pero ese anuncio pasa también por promover «el diálogo ente fe y razón» y favorecer «el desarrollo integral de la personal tanto en el plano individual como en el social».

De este modo, «la Iglesia propone una idea de educación que puede ser compartida incluso por los no creyentes o por los creyentes de otras religiones. La pedagogía católica, según la propuesta del Concilio, «se realza en su verdad cuando se la confronta con los datos de una moderna y sana psicología y pedagogía, que entiende la obra como un proceso de acompañamiento que ayuda a cada persona a descubrir las propias aspiraciones y a dar respuesta a los propios interrogantes», frente a modelos que «se limitan a señalar» un conjunto de saberes objetivos, olvidando la dimensión trascendental del ser humano.

A juicio de Versaldi, cuando a priori «se niega ciudadanía y legitimidad a la dimensión trascendente del hombre y a la fe en Dios» se hurtan las condiciones para «un diálogo sincero y profundo», necesario «para la solución de los problemas» en las sociedades actuales. Ese es «el verdadero problema y obstáculo para una convivencia pacífica y fraterna en un mundo diferenciado y plural».

La mirada de Jesús

Como gran canciller de la universidad, monseñor Osoro clausuró el acto animando a «mirar la realidad con los ojos iluminados por la luz de Jesucristo resucitado», una tarea que atañe especialmente a la universidad. «El Papa Francisco, en Río de Janeiro, dijo unas palabras que quiero repetir aquí: “La ideologización del mensaje evangélico es una tentación que se dio en la Iglesia desde el principio. Buscar un sistema de interpretación evangélica fuera del mismo mensaje del Evangelio y fuera de la Iglesia es una tentación”. La tentación está en optar por un ver totalmente aséptico, un ver neutro, que es inviable, no es posible, porque siempre el ver está afectado por la mirada y la mirada que tiene que tener la universidad es la mirada que tuvo Jesucristo», señaló.

En la práctica, «evangelizar, realizar el trabajo que hacemos aquí en la universidad eclesiástica, es hacer presente en el mundo al reino de Dios, como nos dice en la Evangelii gaudium el Papa». «El reino de Dios se entiende no solo como el reino de las almas, almas sin cuerpo, sin historia, sin carne, sin circunstancias concretas, sin problemas humanos, sin vida cotidiana… eso no existe. Por eso él nos dice que la dimensión social de la evangelización tiene que estar presente. Si esta dimensión no está debidamente explicitada, se corre el riesgo de pensar y de desfigurar el sentido autentico e integral que tiene la misión evangelizadora y que tiene esta universidad», concluyó el prelado.

Infomadrid / R. Benjumea

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