Intervención de D. Manuel Fanjul García en el acto de presentación de la 3ª Edición del Misal Romano en castellano

Manuel Fanjul García

Rvdo. D. Manuel Fanjul García
Director General de Publicaciones de la Conferencia Episcopal Española
y Director de LIBROS LITÚRGICOS

 

Madrid, 7 de octubre de 2016

Excelencias,
señor secretario general de la Conferencia Episcopal Española,
señoras y señores.

En el año 2008 la Conferencia Episcopal Española creaba un sello editorial dedicado específicamente a la edición de los libros litúrgicos oficiales en español para España integrado en el Servicio de Publicaciones de la CEE, y que era denominado con el genérico de Libros Litúrgicos.

Hace unos momentos, don José María Gil Tamayo nos recordaba que la española fue la primera conferencia episcopal del mundo que presentó al papa la colección completa de libros litúrgicos post-conciliares. En el marco del 50 aniversario de nuestra conferencia episcopal, es bueno recordar que España ha sido la primera, y hasta el momento la única conferencia episcopal, que ha creado una editorial propia y específica para sus ediciones litúrgicas.

La misión inicial de Libros Litúrgicos fue encargarse de las reimpresiones de los diferentes libros post-conciliares y prepararnos para el momento actual: la edición de la nueva generación del libro litúrgico español, que se inició con la publicación de los tres primeros volúmenes del Leccionario de la Misa a partir de los textos de la Sagrada Biblia. Versión oficial de la Conferencia Episcopal Española.

Aprovecho este momento para anunciar que, de acuerdo a lo previsto en el plan de ediciones que hemos establecido con el Secretariado de la Comisión Episcopal de Liturgia, tenemos ya editados y preparados para su distribución los volúmenes I-A y III-impar; y antes de fin de año aparecerá el volumen IV con el propio de los santos y las misas comunes.

Libros Litúrgicos, en coedición con la Biblioteca de Autores Cristianos, es también responsable de las ediciones litúrgicas de los episcopados de México, Colombia, Perú y Cuba; y nos encontramos en conversaciones para hacerlo también con otras Iglesias hermanas del continente americano que han solicitado al episcopado español esta colaboración. Recientemente hemos editado el misal de la Iglesia greco-católica en rumano y español.

Hoy tenemos la satisfacción de participar en esta presentación, que supone para todos un momento de gran gozo, y también, por qué no decirlo, de respiro satisfecho para algunos.

El pasado 11 de noviembre, con motivo de la presentación del nuevo Leccionario, dije en esta misma sala que aunque me constaba que el libro litúrgico largamente ansiado y esperado era la nueva edición del Misal Romano personalmente me satisfacía enormemente que la nueva generación del libro litúrgico español se iniciara con la publicación, precisamente, delLeccionario de la Misa; el más grande y rico de toda la historia de la Iglesia gracias a la reforma conciliar, y, sin lugar a dudas, el fruto más precioso y logrado de dicha reforma: tan denostada por muchos, y tan poco reconocida por la mayoría.

Esta mañana me conformo en expresar en voz alta mi deseo de que la recepción de este libro en cuanto a su edición sea, cuanto menos, tan favorable y gratificante como lo ha sido la del Leccionario.

La instrucción Liturgiam authenticam (Lt. ath.), de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, sobre el uso de las lenguas vernáculas en la edición de los libros de la liturgia romana, y que es la quinta de las instrucciones para aplicar debidamente la Constitución del Concilio Vaticano II sobre la sagrada liturgia, es el documento que se encuentra presente en la base de todos los trabajos de este Misal, no solo en lo que se refiere a los trabajos principales, que son los que ha llevado a cabo la Comisión Episcopal de Liturgia, sino también a los de la edición, que han correspondido a la editorial.

En su apartado IV, titulado «La edición de los libros litúrgicos», podemos leer:

  1. Los libros que se utilizan para proclamar los textos litúrgicos, con el pueblo o en beneficio del mismo, en lengua vernácula, deben tener una dignidad tal que su aspecto exterior mueva a los fieles a una mayor reverencia a la Palabra de Dios y a las cosas sagradas […]. Todos los libros, destinados al uso litúrgico de los sacerdotes celebrantes o de los diáconos, deben ser de un tamaño lo suficientemente grande como para distinguirlos de los libros para uso personal de los fieles. Se debe evitar en ellos un lujo excesivo, que aumentaría necesariamente el precio, y resultaría así inalcanzable para algunos. Las imágenes, en la cubierta y en las páginas del libro, deben caracterizarse por una noble sencillez; y se deben emplear solo aquellos estilos que, en el contexto cultural, resulten atrayentes, de manera universal y permanente.

Permítanme utilizar este texto como guion para presentarles las características editoriales de este Misal.

Dignidad en su aspecto exterior

El material de la cubierta, de poliuretano termovirante, con un acabado de imitación de piel en color rojo, es el mismo con el que se han encuadernado los nuevos leccionarios. Hemos querido usar el mismo material por dos razones.

La primera y fundamental porque de este modo se quiere señalar que Leccionario y Misal son en realidad el mismo libro: el libro litúrgico para celebrar la Misa en el rito romano latino; pero que necesariamente, y de acuerdo a las acertadas indicaciones de la reforma litúrgica, debe editarse por separado como dos volúmenes: el del ambón y el del altar (también de la sede). Este criterio se ha tenido en cuenta en otros aspectos de los que les hablaré a continuación.

La segunda razón, de tipo técnico, son las posibilidades que este material nos ofrece para dignificar el aspecto exterior del libro, como pide Lt. ath., gracias a sus características que aseguran la durabilidad y adecuada conservación, y que nos permite realizar con resultados excepcionales un doble modo de estampación: con película de oro y con golpe de calor para cambiar de color el propio material.

El resultado, pueden verlo, es un libro, que pretende ya, en su mismo aspecto exterior, manifestar la dignidad que le es propia por su contenido y tradición, evitando cualquier parecido con otro tipo de publicaciones, pero al mismo tiempo buscando que sea fácilmente identificable en su tiempo y época.

Para la cubierta, se ha evitado una ornamentación facsímil, de tiempos más o menos pretéritos, o reproducir la de la editio typica latina; se ha optado por un diseño totalmente nuevo y propio, con una referencia a la tradición litúrgica propia de nuestros antepasados colocando una ilustración estampada en oro desarrollada a partir de una cruz procesional mozárabe; la cruz está rodeada de una ornamentación de una línea más contemporánea y realizada en golpe seco.

Se ha evitado, como sucedía hasta ahora, y de acuerdo con la tradición, que el título del libro aparezca en la cubierta, situándolo únicamente en el lomo, con una tipografía creada para esta edición y en armonía con el conjunto. El logo de la editorial, como ya sucede en el leccionario, no aparece en oro, sino en golpe seco.

En la contracubierta encontramos, de acuerdo a lo dicho, la misma ilustración del leccionario.

Al abrir el libro nos encontramos otro elemento de identidad con el leccionario: las mismas guardas.

Cada proceso en la encuadernación del libro ha sido escogido cuidadosamente para aportar la máxima durabilidad, a la vez que una buena apertura: cosido con hilo vegetal, enlomado de los bloques con un papel especial en el refuerzo para dotar al libro de mayor consistencia, guardas de cartulina ecológica para mejorar la unión de las páginas con la tapa del libro, las cintas de registro están cortadas con una técnica de calor para evitar su deterioro, y se han realizado a partir de dos cintas distintas, lo que permite un mejor agarre.

El misal tiene 6 cintas de registro, del mismo material, grosor y color que el leccionario, cortadas con calor para evitar que se deshilachen.

Se ha puesto mucho cuidado en el material y diseño de las lengüetas en orden a favorecer su durabilidad y, sobre todo, su utilidad. Se han colocado un total de 36, con indicaciones serigrafiadas para facilitar su uso, y colocando también en aquellas partes del misal que son usadas siempre, como puede ser el inicio del Ordinario de la Misa o el inicio de la Liturgia eucarística con la preparación de los dones. Se ha introducido un tercer color para señalar aquellas páginas de las plegarias eucarísticas que contienen textos para ocasiones señaladas o partes musicalizadas.

En total, la nueva edición del misal tiene 1384 páginas en papel ahuesado de 70 gramos.

La dignidad del libro, y el deseo de que esta se conserve el mayor tiempo posible en su aspecto exterior, hace que cada misal vaya protegido por un estuche tipo petaca, como el del leccionario.

En cada libro se incorpora una hoja suelta con una serie de indicaciones para el cuidado apropiado y el manejo correcto que requieren este y los demás libros litúrgicos, y que de tenerse en cuenta ayudarán sin duda a conservar su aspecto exterior con la dignidad merecida y la durabilidad deseada.

Tamaño lo suficientemente grande

Entre las muchas cuestiones en las que hemos recibido o solicitado opinión para preparar esta edición sin duda que una de las más recurrentes ha sido la del tamaño del libro.

La disparidad no puede ser mayor. Desde quienes desean un misal formato agenda de bolsillo a los que estarían encantados con un formato a la altura de los viejos cantorales monásticos. Como en casi todo: «virtus in medium est».

En un principio, y por el criterio de unidad, se pensó en mantener el mismo formato del leccionario, pero se comprobó que con las páginas previstas el resultado podría ser tal que dificultaría enormemente el normal uso del libro; por otra parte, el formato de la edición anterior no nos permitía el nuevo tamaño de texto deseable, por lo que se ha optado por un formato intermedio con páginas de 19,5 x 27,5 cm, y, ya encuadernado, de 20 x 28 cm.

Este formato ha permitido una maquetación en la que ha sido posible el deseado y tan reclamado aumento del tamaño de texto.

En cuanto a las características ortotipográficas se ha conservado el novedoso criterio que se introdujo en el leccionario: junto al uso clásico de los colores negro y rojo se usan diferentes fuentes tipográficas entre los textos destinados a ser proclamados (fuente tipo serif) y el resto: rúbricas, títulos, etc. (fuente sans serif).

El permanente criterio de unidad con el leccionario y la buena acogida que el tipo de letra ha tenido entre los lectores habituales de la Palabra de Dios en la liturgia nos ha llevado a utilizar la misma fuente.

En cuanto a las letras capitulares se ha desarrollado una nueva colección a partir de la creada para el Evangelio en el leccionario, pero más sencilla. Esta letra capitular se utiliza en las oraciones colectas, prefacios y otras unidades eucológicas destacadas. En el resto de oraciones la letra capitular está tomada de la misma fuente que el texto, como sucede también en el leccionario con la primera y segunda lectura.

Excepción a estas normas han sido los evangelios de la procesión del  domingo de Ramos, cuyo texto está en el misal, y las palabras de consagración del pan y del cáliz; por la importancia de estos textos se han utilizado las mismas capitulares que en los evangelios del leccionario.

Un nuevo guiño a la unidad con el leccionario se tiene en las cornisas, más sencillas que en este, pero utilizando un motivo ya presente.

Junto a todo esto, es de destacar el hecho de que se ha conseguido maquetar de tal modo el libro que es posible celebrar con este misal sin necesidad de tener que bajar las manos elevadas en ningún momento por la necesidad de pasar la página.

Noble sencillez en las imágenes

Otro debate omnipresente en la edición del libro litúrgico es la cuestión de las imágenes. En esto, como en casi todo, nos encontramos en que hay tantos gustos como usuarios del libro: desde los que reproducirían ilustraciones de misales de siglos pasados, a los que los convertirían en el catálogo de una exposición museística, sea del Siglo de Oro o de la más moderna de las pinacotecas.

En este sentido, hemos desarrollado la línea iniciada en el pantocrátor y el tetramorfos del leccionario, trabajando con la misma ilustradora todas y cada una de las imágenes del misal manteniendo la tensión entre un estilo eminentemente religioso y sagrado, que tenga en cuenta la simbología y las leyes iconográficas universalmente reconocibles, y la sencillez que se aleje de pretensiones artísticas que superan el ámbito para el que han sido creadas.

El resultado, junto a las de la cubierta, es un total de 19 ilustraciones.

Una, a cuatricomía más color oro, a toda página sobre un papel especial tipo cuché, de acuerdo con la tradición situada al inicio de las plegarias eucarísticas, conocida como la lámina del Te igitur.

Once a dos colores y a toda página, al inicio de cada uno de los tiempos litúrgicos en el propio del tiempo, y de cada una de las otras partes del misal.

Siete a dos colores y compartiendo página con el texto, en algunas fechas señaladas del propio de los santos.

Por continuar en el ámbito de las artes, debe hacerse mención de la parte musical en el misal.

Con el largo y minucioso trabajo de adaptación de aquellos textos con nueva traducción se ha aprovechado para revisar y completar todo lo referente a las partes musicalizadas. Editorialmente hablando el trabajo ha consistido en ofrecer unas partituras que, totalmente rehechas, siendo novedoso el uso del color rojo de las rúbricas para las líneas de los pentagramas, y que el texto de cada una de ellas coincide en  la fuente y en el tamaño con el resto de las oraciones del misal.

Existe un antiguo debate respecto a la música en el misal, sobre si debe tener o no necesariamente las partituras de las partes que pueden ser cantadas. Lo cierto es que el hecho personal de que un presidente de la celebración pueda o sepa leer música no es razón suficiente para privar al libro litúrgico de esta riqueza, que no está en el ámbito del gusto o el capricho, sino de la misma esencia de la celebración.

En este sentido se han incorporado en las plegarias eucarísticas principales las partituras de todas las posibles aclamaciones al memorial y de la doxología final.

Pero lo cierto es que si bien no debería faltar nunca en el misal la música, no todos pueden o saben leerla. Por ello, se ha decidido en esta edición acompañar el libro de un triple CD en el que, en un total de 133 pistas, se encuentran las ilustraciones sonoras de todas y cada una de las partituras del misal, tanto las partes del presidente como las aclamaciones de la asamblea.

Por terminar la descripción editorial del misal, he de añadir que se ha tomado la decisión de sacar el Appendix Missalis Romani del mismo libro como se encontraba hasta ahora en sus anteriores ediciones. Otros países y lenguas ya no incluyen en su tercera edición los textos latinos, pero en atención a quien pudiera precisarlo se adjunta como subsidio, y juntamente con el triple CD, en un libro del mismo formato, encuadernado y de 96 páginas, que por su manejabilidad podrá ser de utilidad en encuentros con grupos de diversas lenguas o en viajes a otros países.

Se debe evitar en ellos un lujo excesivo, que aumentaría necesariamente el precio

Todo este esfuerzo por la dignidad, la noble sencillez y el acompañamiento editorial al ministerio pastoral de nuestra conferencia episcopal en la edición de sus libros litúrgicos propios quedaría altamente empañado, e incluso cuestionado, si los precios de nuestros libros los hicieran inalcanzables para algunos.

Por ello, un último servicio antes de enviar los libros a las librerías diocesanas y al resto de las librerías que colaboran en su difusión es el momento de establecer el PVP. Aun con todo, sabemos que este aspecto no siempre convence a todos; ni a los que les gustaría que fuesen más caros porque serían mayores los márgenes, ni a quienes les gustaría que fuesen más baratos, porque cuando se trata de la liturgia todo les parece demasiado caro.

Creemos que, pese a todo, el precio de 82 € (IVA incluido) por el conjunto conformado por el libro del misal, el apéndice latino y el triple CD, que se venderán conjunta e inseparablemente, respeta la letra y el espíritu de lo pedido en Lt. ath.

Conclusión

Creo que es justo y necesario acabar esta intervención dando gracias.

En primer lugar, y en nombre de todos los que formamos Libros Litúrgicos, a la Conferencia Episcopal Española, en la persona de su secretario general, por su confianza y apoyo en esta hermosa misión, en la que nos permite desarrollar nuestra vida ministerial para unos y profesional para otros, pero para todos una labor pastoral.

También a la Comisión Episcopal de Liturgia, en la persona de quien ejerce como enlace y coordinador permanente de todos los trabajos en lo referente a los libros litúrgicos, el director de su Secretariado.

Pero sobre todo, gracias a cuantos habéis trabajado en este misal y lo hacéis en el resto de los libros litúrgicos. Por las peculiares características de estos libros vuestros nombres nunca aparecen recogidos en ninguna parte, aunque vuestra entrega y trabajo supera con mucho lo necesario para aparecer en otros lugares.

Primero, gracias a los de casa: la responsable de edición, los maquetadores, la responsable de producción, los compañeros de administración, ventas, comerciales y encargados del almacén.

Y gracias a los de fuera, pero que, tras muchos años de trabajo en común, se han comprometido con nosotros como si fueran de casa: ilustradora, copista musical, estudio de grabación, impresores, encuadernadores, manipuladores…

Un reconocimiento muy especial a cuantos han participado de un modo totalmente desinteresado en la grabación de la música.

Todos están aquí hoy presentes o muy bien representados.

A todos, muchas gracias, porque gracias a vosotros y a vuestro trabajo la Iglesia en España cuenta desde hoy con un misal, editorialmente hablando, a la altura de los trabajos y esfuerzos de los obispos, consultores y peritos que han participado en la traducción y preparación de sus textos, y, sobre todo, a la altura de lo humanamente esperable para servir fielmente al Misterio que se celebra y actualiza en cada Eucaristía.

Y a ustedes, por su paciencia y atención, también muchas gracias.

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