El arzobispo Fisichella presenta el Jubileo de los Reclusos y el de las Personas Excluidas Socialmente

rino fisichella

3 de noviembre de 2016.- Esta mañana en la Oficina de Prensa de la Santa Sede el arzobispo Rino Fisichella, presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización ha presentado los dos eventos principales que precederán la clausura del Año Santo de la Misericordia: el Jubileo de los Reclusos (5 y 6 de noviembre) y el Jubileo de las Personas Excluidas Socialmente (11, 12 y 13 de noviembre).

Durante el Jubileo de los Reclusos será posible por primera vez  para muchos prisioneros procedentes de Italia y de otros países, estar presentes en la basílica de San Pedro para vivir su Jubileo con el Papa.

El arzobispo Fisichella recordó el  interés del Santo Padre por las personas encarceladas, que se ha reflejado a menudo  en sus  visitas a los penitenciarios durante sus viajes apostólicos, así como en la celebración de su primera  misa como Papa  de Jueves Santo en el Centro de Detención de Menores en Casal del Marmo. Ese mismo interés se ve en  la carta escrita después de la promulgación de la Bula de convocación del Jubileo: “Mi pensamiento –escribía en aquella ocasión-  se dirige también a los presos, que experimentan la limitación de su libertad. El Jubileo siempre ha sido la ocasión de una gran amnistía, destinada a hacer partícipes a muchas personas que, incluso mereciendo una pena, sin embargo han tomado conciencia de la injusticia cometida y desean sinceramente integrarse de nuevo en la sociedad dando su contribución honesta. Que a todos ellos llegue realmente la misericordia del Padre que quiere estar cerca de quien más necesita de su perdón. En las capillas de las cárceles podrán ganar la indulgencia, y cada vez que atraviesen la puerta de su celda, dirigiendo su pensamiento y la oración al Padre, pueda este gesto ser para ellos el paso de la Puerta Santa, porque la misericordia de Dios, capaz de convertir los corazones, es también capaz de convertir las rejas en experiencia de libertad”.

“El programa del Jubileo, por lo tanto, -dijo el arzobispo- no podía por menos que destinarles un  espacio. Lo que se vivirá  el próximo domingo en San Pedro, se verá reflejado en muchas diócesis del mundo que se unirán al Santo Padre para celebrar solemnemente esa jornada con los reclusos. En los últimos meses, hemos escrito a  las conferencias episcopales de todo el mundo, invitando a los obispos a vivir este domingo visitando prisiones y celebrando el Jubileo con los detenidos…Realmente pensamos que la celebración tendría eco en todo el mundo”.

Han sido invitados a  participar en el Jubileo en Roma los detenidos con sus familiares, los agentes de la Policía Penitenciaria y otros funcionarios de prisiones, los capellanes de prisiones y las asociaciones que ofrecen servicios dentro y fuera de las cárceles. Hasta la fecha se han inscrito más de 4.000 personas, de las cuales más de un millar son detenidos  procedentes de 12 países: Inglaterra, Italia, Letonia, Madagascar, Malasia, México, Países Bajos, España, Estados Unidos, Sudáfrica, Suecia y Portugal. Cabe  destacar, también, la presencia de una delegación luterana, de Suecia.

El grupo más numeroso proviene de Italia, donde gracias a un acuerdo con el Ministerio de Justicia y a la Inspección General de Capellanes estarán presentes en San Pedro detenidos de todas las categorías. Habrá, por lo tanto, menores de edad, personas con  alternativa a la reclusión en el territorio, personas en detención domiciliaria y prisioneros con condenas definitivas de diverso tipo.“Vale la pena recordar, también –señaló el prelado- que en los últimos meses, la colaboración con el Ministerio de Justicia ha permitido  que seis internos desarrollasen su servicio como voluntarios del Jubileo”.

Por cuanto respecta al programa, el sábado 5, los participantes tendrán la oportunidad de confesarse en las  iglesias jubilares y de peregrinar a través de la Vía de la Conciliación hasta la basílica de San Pedro para atravesar la Puerta Santa. El domingo, antes de la celebración eucarística presidida por el Santo Padre  se escucharán cuatro testimonios que abrazan el arco del mundo de las prisiones. Un preso  que en la cárcel ha experimentado  la conversión hablará junto a  su víctima con la que se ha reconciliado; el hermano de una persona asesinada que se ha convertido en  instrumento de la misericordia y el perdón; un menor de edad que está cumpliendo una condena y, por último, un agente de la Policía Penitenciaria, a  contacto diario con los internos.

Algunas características subrayan la importancia de esa jornada. En primer lugar, el servicio litúrgico correrá a cargo de los reclusos. Las hostias que serán utilizadas en la misa las han fabricado los internos de la prisión de Opera de Milán, como parte del proyecto “El Sentido del Pan”. Para esta celebración, se exhibirá por primera vez el crucifijo recién restaurada por el Capítulo de la basílica de San Pedro. “Es un crucifijo de madera del siglo XIV que, exceptuado el primer Jubileo del año 1300 convocado  por el Papa Bonifacio VIII, ha estado presente en todos los Jubileos de la historia hasta hoy –observó el presidente del Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización-  Al lado de la cruz,  estará expuesta la imagen de Nuestra Señora de la Merced, patrona de los presos; el niño Jesús tiene en sus manos las esposas abiertas como un símbolo de libertad y confianza. Antes de la misa, el Papa recibirá a algunos prisioneros y personalidades presentes en la celebración. El ángelus  dominical  se rezará como siempre en el palacio apostólico y los prisioneros participarán en él desde la Plaza”.

La semana siguiente el viernes 11, sábado 12 y domingo 13 de noviembre, se celebrará el Jubileo de las Personas Excluidas Socialmente. “Es  decir,  aquellas  que debido a diferentes razones, desde la precariedad económica a diversas enfermedades, desde la soledad a la falta de lazos familiares, tienen dificultades para integrarse en la sociedad y, a menudo terminan por permanecer al margen, sin un hogar o un lugar para vivir”. Acudirán a San Pedro esos días unas  6.000 personas de diferentes países: Francia, Alemania, Portugal, Inglaterra, España, Polonia, Países Bajos, Italia, Hungría, Eslovaquia, Croacia y Suiza. Los participantes tendrán un intenso programa jubilar: el viernes a las 11:30 encontrarán al Papa en el Aula Pablo VI. En algunas iglesias romanas también se tendrá la oportunidad de escuchar sus testimonios el sábado 12 . Las iglesias son: San Salvatore in Lauro (ingleses); Santa Mónica (holandeses) San Luis de los  Franceses (portugués);  Los Doce Santos Apóstoles (franceses); San Juan Bautista de los Florentinos (polaco) Chiesa Nuova (Iglesia Nueva) (alemanes) Santa Maria sopra Minerva (italianos); San Andres del Valle (españoles) y Santa María Magdalena en el Campo de Marte (eslovacos). El sábado por la tarde habrá una vigilia de la Misericordia en la basílica de San Pablo Extramuros. Finalmente el domingo, el Santo Padre presidirá una misa en la basílica de San Pedro a las 10.00 horas.

“El domingo como todos sabemos –recordó mons. Fisichella- se cerrará en todas las iglesias y santuarios del mundo la Puerta de la Misericordia. La celebración jubilar  en San Pedro quiere recordar a la Iglesia  las palabras de Jesús: ” A los pobres siempre los tendréis con vosotros”. El cierre de la Puerta de la Misericordia, por lo tanto, no agota el compromiso de la Iglesia, sino que  a la luz del Jubileo vivido refuerza su testimonio”.

VIS

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