Consistorio Ordinario Público para la creación de nuevos cardenales: Librito litúrgico y traducción al español

CAPILLA PAPAL

CONSISTORIO
ORDINARIO PÚBLICO

PRESIDIDO POR EL SANTO PADRE

FRANCISCO

PARA LA CREACIÓN DE NUEVOS CARDENALES
LA IMPOSICIÓN DE EL BIRRETE
LA ENTREGA DEL ANILLO
Y LA ASIGNACIÓN DEL TÍTULO O DE LA DIACONÍA

Basílica Vaticana, 19 de noviembre de 2016

Librito original:
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Traducción del latín al español de Iglesiaactualidad


Tu es Petrus

La schola:                        Mt 16, 18-19

Tu es Petrus, et super hanc petram ædificabo Ecclesiam meam, et portæ inferi non prævalebunt adversus eam, et tibi dabo claves regni cælorum. Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará, y te daré las llaves del reino de los cielos.

El Sumo Pontífice, una vez realizada una breve oración ante la Confesión, se dirige a la sede.

Saludo

El Santo Padre:
In nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti.
R/. Amen.Gratia vobis et pax a Deo Patre nostro et Domino Iesu Christo.
R/. Et cum spiritu tuo.
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
R/. Amén.La gracia y la paz de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo, estén con todos vosotros.
R/. Y con tu espíritu.

El primero de los nuevos cardenales, en nombre de todos, dirige al Santo Padre unas palabras de homenaje y gratitud.

Oración

El Santo Padre:

Oremus.
Domine Deus, Pater gloriæ, fons honorum, qui licet Ecclesiam tuam toto orbe diffusam largitate munerum ditare non desinis, sedem tamen beati Apostoli tui Petri tanto propensius intueris, quanto sublimius esse voluisti: da mihi famulo tuo providentiæ tuæ dispositionibus exhibere congruenter officium; certus te universis Ecclesiis collaturum quidquid illi præstiteris, quam cuncta respiciunt.
Per Dominum nostrum Iesum Christum Filium tuum, qui tecum vivit et regnat in unitate Spiritus Sancti, Deus, per omnia sæcula sæculorum.

R/. Amen.

Oremos
Señor Dios, Padre de la gloria, fuente de todo bien, tú que con la abundancia de dones, no dejas de enriquecer a tu Iglesia extendida por toda la Tierra, y que miras con tanta benevolencia la Sede del bienaventurado apóstol Pedro cuanta es la preeminencia que le diste sobre las demás: con tu providencia concédeme a mí, que soy tu siervo, ejercer como es debido el mandato que me has confiado, en la certeza de que darás a la Iglesia universal todo aquello que le prometiste, hacia lo cual se orientan todas las cosas.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

Todos se sientan.

Lectura

Sed misericordiosos
como vuestro Padre es misericordioso

Un lector:

Ascoltate la parola del Signore dal Vangelo secondo Luca 6, 27-36.

In quel tempo, Gesù disse ai suoi discepoli:
«A voi che ascoltate, io dico: amate i vostri nemici, fate del bene a quelli che vi odiano, benedite coloro che vi maledicono, pregate per coloro che vi trattano male. A chi ti percuote sulla guancia, offri anche l’altra; a chi ti strappa il mantello, non rifiutare neanche la tunica. Da’ a chiunque ti chiede, e a chi prende le cose tue, non chiederle indietro.
E come volete che gli uomini facciano a voi, così anche voi fate a loro. Se amate quelli che vi amano, quale gratitudine vi è dovuta? Anche i peccatori amano quelli che li amano. E se fate del bene a coloro che vi fanno del bene a voi, quale gratitudine vi è dovuta? Anche i peccatori fanno lo stesso. E se prestate a coloro da cui sperate ricevere, quale gratitudine vi è dovuta? Anche i peccatori concedono prestiti ai peccatori per riceverne altrettanto. Amate invece i vostri nemici, fate del bene e prestate senza sperarne nulla, e la vostra ricompensa sarà grande e sarete figli dell’Altissimo, perché egli è benevolo verso gl’ingrati e i malvagi.
Siate misericordiosi, como il Padre vostro è misericordioso».

Escuchad la palabra del Señor del Evangelio según Lucas 6, 27-36.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«A vosotros los que me escucháis os digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os calumnian. Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, no le impidas que tome también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames.
Tratad a los demás como queréis que ellos os traten. Pues, si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien solo a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores hacen lo mismo. Y si prestáis a aquellos de los que esperáis cobrar, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a otros pecadores, con intención de cobrárselo. Por el contrario, amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada; será grande vuestra recompensa y seréis hijos del Altísimo, porque él es bueno con los malvados y desagradecidos.
Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso».

Alocución

Silencio para la reflexión personal.

Creación de los nuevos cardenales

El Santo Padre:

Fratres carissimi, munus gratum idemque grave sumus expleturi, quod cum ad Romanam Ecclesiam  imprimis pertineat totius quoque Ecclesiæ corpus afficit: in Patrum Cardinalium Collegium nonnullos Fratres cooptabimus, qui artiore vinculo cum Petri Sede devinciantur, Romani Cleri
membra fiant et in apostolico servitio Nobiscum strictius cooperentur.
Ipsi sacra purpura exornati, in Urbe Roma et in dissitis regionibus intrepidi erunt Christi testes eiusque Evangelii.
Itaque auctoritate omnipotentis Dei, sanctorum Apostolorum Petri et Pauli ac Nostra hos Venerabiles Fratres creamus et sollemniter enuntiamus Sanctæ Romanæ Ecclesiæ Cardinales…

Queridos hermanos, nos disponemos a llevar a cabo una agradable y solemne tarea de nuestro ministerio sagrado. Principalmente se refiere a la Iglesia de Roma, pero también afecta a toda la comunidad eclesial: vamos a llamar a algunos de nuestros hermanos para entrar el Colegio Cardenalicio, para que, quedando unidos con un vínculo más cercano a la Sede de Pedro, se conviertan en miembros del clero de Roma, cooperando más intensamente a nuestro servicio apostólico.
Así, investidos con la sagrada púrpura, serán testigos valientes de Cristo y de su Evangelio en la Ciudad de  Roma y en regiones más lejanas.
Por lo tanto, con la autoridad de Dios omnipotente, de los santos Pedro y Pablo y la Nuestra, creamos y solemnemente proclamamos Cardenales de la Santa Iglesia Romana éstos hermanos nuestros …

El Santo Padre pronuncia el nombre de los nuevos cardenales y anuncia el Orden Presbiteral o Diaconal al que son asignados.

Profesión de fe y juramento

El Santo Padre se dirige a los nuevos cardenales:

Fratres carissimi, fidem vestram in Deum unum et trinum, et fidelitatem in sanctam Ecclesiam catholicam atque apostolicam, teste populo sancto Dei, profitemini.

Queridísimos hermanos, profesad ahora, ante al pueblo santo de Dios, vuestra fe en el Dios uno y trino, y vuestra fidelidad a la Santa Iglesia católica y apostólica.

Los nuevos cardenales realizan profesión de fe:

Credo in unum Deum Patrem omnipoténtem, Creatórem caeli et terrae, et in Iesum Christum, Fílium eius únicum, Dóminum nostrum, qui concéptus est de Spíritu Sancto, natus ex María Vírgine, passus sub Póntio Piláto, crucifíxus, mórtuus, et sepúltus, descéndit ad ínferos, tértia die resurréxit a mórtuis, ascéndit ad caelos, sedet ad déxteram Dei Patris omnipoténtis, inde ventúrus est iudicáre vivos et mórtuos. Credo in Spíritum Sanctum, sanctam Ecclésiam cathólicam, sanctórum communiónem, remissiónem peccatórum, carnis resurrectiónem, vitam aetérnam. Amen.

Creo en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne
y la vida eterna. Amén.

Después juran fidelidad y obediencia al Santo Padre y a su sucesores:

Ego N. sanctæ Romanæ Ecclesiæ Cardinalis N., promitto et iuro, me ab hac hora deinceps, quamdiu vixero, fidelem Christo eiusque Evangelio atque obœdientem beato Petro sanctæque Apostolicæ Romanæ Ecclesiæ ac Summo Pontifici Francisco, eiusque successoribus canonice legitimeque electis, constanter fore; communionem cum Ecclesia catholica, sive verbis a me prolatis, sive mea agendi ratione, me semper servaturum; nuntia vel secreta omnia, quæ mihi concredita sint, numquam in Ecclesiæ damnum vel dedecus esse evulgaturum; magna denique cum diligentia et fidelitate onera explere, quibus teneor erga Ecclesiam, in quam ad meum servitium exercendum, secundum iuris præscripta, vocatus sum. Ita me Deus omnipotens adiuvet.

Yo, N., Cardenal de la Santa Iglesia Romana, N., prometo y juro, desde ahora en adelante, y por siempre mientras viva, ser fiel a Cristo y a su Evangelio, constantemente obediente a la Santa Iglesia Apostólica Romana y a San Pedro, al Sumo Pontífice Francisco y a sus sucesores canónicamente elegidos; conservar siempre con la palabra y con la obra la comunión con la Iglesia Católica; no manifestar a nadie cuanto me haya sido confiado y cuya revelación podría acarrear daño o deshonra a la Santa Iglesia; desempeñar con gran diligencia y fidelidad las tareas a las cuales he sido llamado en mi servicio a la Iglesia, según las normas del derecho. Así me ayude Dios omnipotente.

Imposición del birrete,
entrega del anillo cardenalicio
y asignación del título o de la diaconía

El Santo Padre:

Ad laudem omnipotentis Dei et Apostolicæ Sedis ornamentum, accipite biretum rubrum, Cardinalatus dignitatis insigne, per quod significatur usque ad sanguinis effusionem pro incremento christianæ fidei, pace et quiete populi Dei, libertate et diffusione Sanctæ Romanæ Ecclesiæ vos ipsos intrepidos exhibere debere.

En honor de Dios omnipotente y para decoro de la Sede Apostólica, recibe el birrete rojo como signo de la dignidad del oficio de cardenal, y significa que estás preparado para actuar con fortaleza, hasta el punto de derramar tu sangre por el crecimiento de la fe cristiana, por la paz y armonía entre el pueblo de Dios, por la libertad y la extensión de la Santa Iglesia Católica Romana.

Todos los cardenales, según el orden de creación, se acercan al Sumo Pontífice.

El santo Padre le impone el solideo y el birrete cardenalicio.

El Santo Padre entrega el anillo a cada cardenal:

Accipe anulum de manu Petri et noveris dilectione Principis Apostolorum dilectionem tuam erga Ecclesiam roborari.

Recibe el anillo de la mano de Pedro y sé conocedor de que con el amor del Príncipe de los Apóstoles se refuerza tu amor hacia la Iglesia

El Santo Padre asigna a cada cardenal una iglesia de Roma, como signo de participación en la solicitud pastoral del Papa por Roma:

Ad honorem Dei omnipotentis et sanctorum Apostolorum Petri et Pauli,
tibi committimus Titulum (vel Diaconiam) N.
In nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti.

R/. Amen.

En honor de Dios omnipotente y de los santos Apóstoles Pedro y Pablo, te entregamos el Título (o la Diaconía) de N.
En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.

R/. Amén.

El Santo Padre entrega la Bula de creación cardenalicia y de asignación del Título o de la Diaconía e intercambia con el neo-cardenal un abrazo de paz:

Pax Domini sit semper tecum.

R/. Amen.

La paz del Señor esté siempre contigo.

R/. Amén.

Los nuevos cardenales intercambian con los demás cardenales un abrazo de paz. Después se dirigen a la sede para ellos preparada.

Constitues eos principes

La schola:          Cf. Ps 44, 17-18

Constitues eos principes super omnem terram. Memores erunt nominis tui, Domine, in omni generatione et progenie.

Los constituirás príncipes sobre toda la Tierra, y harán memorable tu Nombre, Señor, por generaciones y generaciones

Oración dominical

Dicamus nunc omnes orationem, quam Christus tamquam exemplar omnis orationis nobis decit:

Digamos la oración que Cristo nos dejo como ejemplo de toda plegaria:

El Santo Padre y la asamblea:

(Cantado) Pater noster, qui es in caelis: sanctificétur nomen tuum; advéniat regnum tuum; fiat volúntas tua, sicut in caelo, et in terra.
Panem nostrum cotidiánum da nobis hódie; et dimítte nobis débita nostra, sicut et nos dimíttimus debitóribus nostris; et ne nos indúcas in tentatiónem; sed líbera nos a malo.

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

El Santo Padre:

Deus, cuius universæ viæ misericordia est semper et veritas, operis tui dona prosequere; et quod possibilitas non habet fragilitatis humanæ, tuis beneficiis miseratus impende; ut hi famuli tui, Ecclesiæ tuæ iugiter servientes et fidei integritate fundati, et mentis luceant puritate conspicui.
Per Christum Dominum nostrum.

R/. Amen.

Dios, cuyo camino universal es siempre la misericordia y la verdad, sustenta los dones de tu obra, para que aquello que no es posible a la humana fragilidad, lo concedas misericordioso por tu gracia, para que estos siervos tuyos, edificando constantemente tu Iglesia y, fundados en la integridad de la fe, resplandezcan en la pureza de corazón.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

R/. Amén.

Bendición

El Santo Padre:

Dominus vobiscum.

R/. Et cum spiritu tuo.

Sit nomen Domini benedictum.

R/. Ex hoc nunc et usque in saeculum.

Adiutorium nostrum in nomine Domini.

R/. Qui fecit caelum et terram.

Benedicat vos omnipotens Deus, Pater, et Filius, et Spiritus  Sanctus.

R/. Amen.

El Señor esté con vosotros.

R/. Y con tu espíritu.

Bendito se al nombre del Señor.

R/. Ahora y por todos los siglos.

Nuestro auxilio es el nombre del Señor.

R/. Que hizo el cielo y la tierra.

La bendición de Dios todopoderoso, Padre,  Hijo,  y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros.

R/. Amén.

Antífona mariana

Salve, Mater misericordiae

La schola y la asamblea:

R/. Salve máter misericórdiæ,
Máter Déi, et máter véniæ,
Máter spéi, et máter grátiæ,
máter pléna sanctæ lætítiæ,
o María!

1. Sálve, décus humáni géneris,
Sálve Vírgo dígnior céteris,
Quæ vírgines ómnes transgréderis,
et áltius sédes in súperis, o María!

2. Sálve félix Vírgo puérpera:
Nam qui sédet in Pátris déxtera,
Caélum régens, térram et aéthera,
Intrá túa se cláusit víscera, o María!

3. Te creávit Páter ingénitus,
Adamávit te Unigénitus,
Fecundávit te sánctus Spíritus,
Tu és fácta tóta divínitus, o María!

R/. Salve, María, Madre de misericordia, Madre de Dios y Madre del perdón, Madre de la esperanza y Madre de la gracia, Madre llena de santa alegría.

1. Salve, María, honor del género humano; salve, Virgen más digna que ninguna, que sobrepasáis a todas y estáis en lo más alto de los cielos.

2. Salve, María, dichosa Virgen Madre, pues se encerró en tu seno el que reside a la derecha del Padre y gobierna el cielo, la tierra y los aires.

3. El Padre no engendrado te ha creado, el Unigénito te ha preservado,  el Espíritu Santo te ha fecundado,  Tú eres toda de Dios.

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