Entrevista al cardenal Lorenzo Baldisseri por L’Osservatore Romano

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¿Qué balance se puede hacer en la aplicación de la Amoris laetitia a casi un año de su promulgación?

Esta Secretaría general, el 12 mayo pasado, precisamente un mes después de la publicación de Amoris laetitia, envió a las conferencias episcopales de todo el mundo y también a los obispos una carta para pedir informaciones sobre la forma en la que la exhortación apostólica postsinodal era recibida en los distintos países y al mismo tiempo para conocer las iniciativas emprendidas para su aplicación. Ya han llegado numerosas respuestas y continúan llegando. De las informaciones recibidas puedo afirmar en primer lugar que Amoris laetitia ha suscitado inmenso interés en la comunidad eclesial y en el mundo entero, con una acogida muy positiva y un amplísimo consenso, un verdadero don hecho a la Iglesia y a la humanidad. La aplicación se está realizando a diversos niveles. La publicación del documento, como se sabe, fue en el pasado mes de abril y se ha podido constatar desde ese momento cómo se están organizando encuentros, congresos, seminarios para el estudio y para su profundización en todo el mundo. Yo mismo he sido invitado a participar en distintas de estas iniciativas, tanto en Italia como en otros países. He tenido conferencias, encuentros de presentación del documento, informes sobre el desarrollo del sínodo y su relación con Amoris laetitia. Puedo decir, por tanto, que soy un testigo directo de la atención y del compromiso con el que los obispos miran a la exhortación apostólica, centrando la pastoral en los valores de la familia y cuidando encarnar de la mejor forma posible las indicaciones, las sugerencias, las propuestas que en ella están contenidas.

En concreto, ¿cómo se han movido los episcopados?

Muchos obispos se han reunido con su presbiterio para reflexionar en profundidad acerca de los argumentos y las temáticas que se encuentran en las palabras del Papa Francisco. Distintos episcopados han dado indicaciones concretas sobre las modalidades de aplicación de lo que el texto propone, en particular de cuanto se dice en el capítulo sexto, sobre las perspectivas pastorales, y en el capítulo octavo, que se refiere al acompañamiento, el discernimiento y la integración de las personas que viven en situaciones de fragilidad. Están implicadas en este trabajo pastoral familias, matrimonios, jóvenes, asociaciones, movimientos. Se encuentra una amplia producción de guías y materiales informativos de todo tipo para facilitar la comprensión y la difusión del documento.

Por tanto, ¿la pastoral familiar de las diócesis ha conseguido recibir el espíritu del Sínodo sobre la familia?

Puedo decir que en muchas diócesis la recepción de Amoris laetitia, en la que se refleja el espíritu del Sínodo, es positiva y propositiva y se encuentran ya los beneficios. Está convirtiéndose en un instrumento formidable de renovación pastoral, como por otro lado era el deseo de los padres sinodales y del Papa. Se está captando el sentido profundo del documento, que quiere estar en la continuidad de una renovación de la pastoral familiar. De hecho, un gran número de sacerdotes y de trabajadores pastorales se sienten alentados por la invitación del Papa Francisco a una reflexión realista y creativa del punto de vista pastoral de los contenidos del documento.

¿Cómo se ha implicado a las familias?

Teniendo presente sobre todo cuanto se afirma en los capítulos cuarto y quinto sobre el amor en el matrimonio y en el capítulo séptimo sobre la educación de los hijos, se ha comenzado a pensar y a programar itinerarios de formación para la preparación al matrimonio que van más allá de los encuentros «oficiales» previstos para las parejas que deciden casarse; se han propuesto encuentros de acompañamiento para las jóvenes parejas; se ha hecho un esfuerzo para incluir cada vez a más a parejas expertas en la tarea de acercar y acompañar a otras parejas que experimentan momentos de crisis en su relación. En algunas parroquias han nacido grupos en los cuales familias enteras se reúnen periódicamente para rezar juntos, contarse las propias experiencias, compartir los muchos momentos que experimentan en la vida cotidiana, consultarse sobre las dificultades que viven para ayudarse recíprocamente y buscar juntos pistas de solución a los problemas. Cierto, estamos sólo al inicio. El campo de las posibilidades sobre la acción pastoral es muy vasto y los nueve meses transcurridos desde la publicación de la exhortación apostólica son un tiempo demasiado breve para individuar y realizar todas las potencialidades en ella contenidas. Pero en todos existe la percepción de que es necesario un diverso y renovado esfuerzo para sostener a la familia en su cotidianidad; un esfuerzo hecho de acogida, cercanía, acompañamiento, compartir eventos bonitos y fatigas. Son estas, indicaciones eficaces sobre las modalidades en las cuales vivir la alegría del amor.

¿Qué se puede responder a quien solicita ulteriores aclaraciones sobre las indicaciones pastorales de la exhortación apostólica?

Se han proporcionado ya diversas respuestas. Se han expresado también personas competentes por su función y autoridad. Se trata ante todo de proceder con la finalidad de reforzar la familia y de asegurar la estabilidad del matrimonio y la serenidad de la vida familiar. Además es importante presentar la belleza del matrimonio cristiano también a quien no vive la unión sacramental. Allí donde se encuentra en presencia de personas que vienen de una unión fallida, es necesario saber distinguir las situaciones, las responsabilidades y las actitudes que esas personas toman con el objetivo de proceder gradualmente a una mayor integración en la comunidad eclesial. A tal propósito es indispensable un discernimiento atento y apropiado para cada persona, siendo capaces de integrar adecuadamente la relación entre la norma y la conciencia. No pienso que sea necesario añadir nada más, sino reiterar que todas las respuestas requeridas están contenidas ya en el texto de la misma exhortación apostólica.

¿Hay una continuidad entre la exhortación Amoris laetitia y el próximo sínodo dedicado a los jóvenes?

Amoris laetitia ha indicado la belleza y la fuerza de la familia, su capacidad de respuesta a las inquietudes presentes en el corazón del hombre, la importancia de su papel en la sociedad. Uno de los objetivos principales del próximo sínodo es el de ayudar a los jóvenes a aprender a discernir en qué modo concreto puede llevarse a cabo la realización plena de su vida, para que puedan disfrutar de la alegría del amor. La mayor parte de los jóvenes se orientan con la elección de construir una familia. Para que su elección corresponda lo más posible a su vocación es importante que tengan instrumentos adecuados para conocerse a sí mismos y para orientarse oportunamente en la elección de la pareja y en la comprensión de los elementos esenciales que permitirán a su futura familia tener bases sólidas. Sin querer anticipar ni limitar la riqueza que emergerá del camino sinodal, pienso que se puede sintetizar la continuidad entre Amoris laetitia y el próximo sínodo a través de tres palabras que encontramos en la exhortación apostólica: alegría, discernimiento, acompañamiento.

¿Responde a una de las señalizaciones evidenciadas en el sínodo sobre la familia la elección de profundizar la relación entre los jóvenes y las elecciones vocacionales?

Es evidente una correlación entre jóvenes, elecciones vocacionales y familia. Cuando se habla de la familia no se puede no tener presente su momento constitutivo y, por lo tanto, la edad juvenil, que es aquella en la que cada uno formula un propio proyecto y se orienta hacia la elección del estado de vida. La relatio finalis de la asamblea sinodal de 2015 recordaba que «el deseo de familia permanece vivo en las jóvenes generaciones». Por supuesto, la vocación al matrimonio no es la única manera de realizar de manera alegre y auténtica la propia vida, pero es verdad que «muchos jóvenes siguen viendo el matrimonio como el gran ámbito de su vida y el proyecto de una familia propia como la realización de sus aspiraciones». La Amoris laetitia habla mucho de esta correlación y creo precisamente que el próximo sínodo lo convertirá en objeto de reflexión.

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