Audiencia del Santo Padre a la comunidad de la revista La Civiltà Cattolica

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9 de febrero de 2017.- A las 10.30 horas de esta mañana, en la Sala del Consistorio del Palacio Apostólico Vaticano, el Santo Padre Francisco ha recibido en audiencia a la Comunidad de la revista “La Civiltà Cattolica”, con motivo de la publicación del número 4000.

Sigue un amplio extracto del discurso que les ha dirigido  el Papa:

“Os encuentro a todos juntos  con motivo de la publicación del fascículo 4.000 Se trata de un hito único: la revista ha hecho un viaje de 167 años en el tiempo y continúa con coraje  su navegación en el mar abierto.

¡Permaneced en el mar abierto! El católico no deben tener miedo del mar abierto, no debe buscar el refugio de puertos seguros. Sobre todo vosotros,  como jesuitas, no os aferreis a certezas y seguridades. El Señor nos llama a salir en misión, a remar al largo  y no a jubilarnos para conservar certezas…Vuestra navegación no es solitaria . Mis predecesores, desde el beato Pío IX a Benedicto XVI… han  reconocido en muchas ocasiones cómo  navegais en la barca de Pedro. Este vínculo con el Pontífice  siempre ha sido una característica esencial de vuestra revista.  Estáis en la barca de Pedro que a veces en la historia – hoy  como ayer  – puede ser sacudida por las olas, y no es de extrañarse. Pero también los mismos marineros llamados a remar  en la barca de Pedro pueden remar en la dirección opuesta. Ha pasado siempre. Vosotros, los de  Civiltà Cattolica  tenéis que ser remeros expertos  y valientes. ¡Remamos juntos!.

4.000 fascículos no son una colección de papel. Hay  una vida dentro  hecha …sobre todo de  mucho trabajo. Sé que a vuestros  antepasados le gustaba llamarse simplemente “trabajadores”. No “intelectuales”, sino “trabajadores”. Me gusta  mucho esta definición que es humilde, modesta y muy eficaz. San Ignacio nos quiere obreros de la viña mística. Yo trabajo de una forma, vosotros de otra . Pero estamos juntos, al lado….¡Cuántas cosas han sucedido en más de 167 años de vida de la revista narradas en vuestros 4000 ejemplares! En cada número  mil habéis encontrado al Papa: León XIII, Pío XI,  Pablo VI han celebrado las otras veces. Ahora estáis aquí conmigo. Y con vosotros está el Padre General de la Compañía de Jesús porque el beato Pío IX quiso que el Colegio “dependiese por completo y en  todo ” de él (Breve ap. Gravissimum supremi) Confirmo esta entrega de La Civiltà Cattolica   al Padre General precisamente a causa de la tarea específica que vuestra revista desempeña al servicio directo de la Sede Apostólica.

Y más generalmente confirmo los estatutos originarios de vuestra revista que Pío IX escribió en 1866 instituyendo La Civiltà Cattolica  “a perpetuidad.” …El sentido profundo y específico de vuestra revista está bien descrito y debe permanecer inmutable, a saber, el de una revista que es expresión de una comunidad de escritores , todos los jesuitas que comparten no sólo una experiencia intelectual, sino también una inspiración carismática y, al menos en el núcleo fundamental de  la redacción, la vida cotidiana de la comunidad….  El centro de La Civiltà Cattolica   es el Colegio de los Escritores. Todo debe  girar alrededor de él y de su misión.

Esta misión – por primera vez en 167 años –  desde hoy se extiende más allá de las fronteras de la lengua italiana. Tengo el placer de bendecir  las ediciones de la civilización católica en español, inglés, francés y coreano. Es una evolución que vuestros predecesores ya tenían en mente  en los tiempos del Concilio  pero nunca se puso en marcha. …Ahora que el mundo está cada vez más conectado, la superación de las barreras del idioma ayudará a difundir mejor el mensaje en una escala más grande…La  cultura viva tiende a abrir, a integrar, a multiplicar, a compartir, a dialogar, a dar y recibir dentro de un pueblo y con los otros pueblos con que entra en relación . La Civiltà Cattolica será una revista cada vez más abierta al mundo. Esta es una nueva manera de vivir vuestra misión especifica. ¿Y cual es esta misión específica? La de ser  una revista católica. Pero ser revista católica no significa simplemente la defensa de las ideas católicas, como si el catolicismo fuese una filosofía. Como escribió vuestro fundador, p. Carlo Maria Curci, La Civiltà Cattolica  no debe “parecer algo de sacristía.” Una revista  es verdaderamente “católica” sólo si tiene la mirada de Cristo sobree el  mundo, y si lo transmite y testimonia.

En  mi encuentro con vosotros  hace tres años os  presenté vuestra misión en tres palabras:  diálogo, discernimiento, frontera. Las reafirmo hoy. En la tarjeta de felicitación que he enviado al número 4000 he utilizado la imagen del puente. Me gusta pensar en La Civiltà Cattolica como en una revista que es a la vez “puente” y “frontera” .Hoy me gustaría añadir alguna reflexión a lo que vuestros fundadores, citados después  por Pablo VI, llamaron el “marco constitucional” de la revista. Y os daré también tres patrones…a los que mirar para seguir caminando.

La primera palabras es Inquietud.. Si queréis vivir en puentes y en fronteras  vuestra mente y vuestro corazón deben ser inquietos. A veces se confunde la seguridad de la doctrina con la sospecha por la investigación. Que para vosotros no sea así. Los valores y las tradiciones cristianas no son piezas raras para guardar en las cajas de un museo. La certeza de la fe sea  más bien el motor de vuestra búsqueda.

Os doy como  patrón a  san Pedro Favre (1506-1546), hombre  de grandes deseos, espíritu inquieto, nunca satisfecho, pionero del ecumenismo. Para Favre, cuando se plantean cosas difíciles es precisamente cuando se manifiesta el verdadero espíritu que mueve a la acción. Una fe auténtica implica siempre un profundo deseo de cambiar el mundo.. Que vuestra  revista tome conciencia de las heridas de este mundo y encuentre  terapias. Que sea una escritura que tiende a comprender el mal, pero también a verter aceite sobre las heridas abiertas, a sanar. Favre caminaba y murió joven. de tanta  fatiga, devorado por sus deseos para la mayor gloria de Dios. Vosotros  caminais  con vuestra inteligencia inquieta que los teclados del ordenador  traducen  en reflexiones útiles para la construcción de un mundo mejor, el Reino de Dios.

 La segunda palabra es Incompleto. Dios es el Deus semper maior, el Dios que siempre nos sorprende. Por eso tenéis que ser escritores y periodistas del pensamiento incompleto, es decir abierto y no cerrado y rígido….Déjaos guiar por el espíritu profético del Evangelio para tener una visión original, vital, dinámica, no obvia. Y esto sobre todo hoy en un mundo tan complejo y lleno de retos cuando parece triunfar ” la cultura del naufragio” – alimentada por el mesianismo profano,  la mediocridad relativista,  la sospecha y la rigidez – y la “cultura del contenedor”, donde todo lo que non funciona como uno quiere o que se considera inservible se tira… Sólo una mente verdaderamente abierta puede enfrentar  la crisis y la comprensión de dónde se dirige el mundo, de cómo hacer frente a las crisis más urgentes y complejas, a la geopolítica, a los retos de la economía y a la grave crisis humanitaria vinculada al drama de la migración, que es  el verdadero nudo político global de nuestros días.

Os doy por tanto como figura de referencia, al siervo de Dios padre Matteo Ricci (1522-1610). Compuso un gran mapamundi chino con los continentes y las islas desconocidas hasta entonces

…que sirvió para presentar aún mejor al pueblo chino otras civilizaciones. Así, vosotros con vuestros  artículos también estáis llamados a componer un “mapamundi”: mostrad los descubrimientos recientes, dad un nombre a los lugares, dad a conocer cuál es el significado de la “civilización” católica, pero también dad a conocer a los católicos que Dios actúa también fuera de las fronteras de la Iglesia, en toda verdadera “civilización”, con el soplo del Espíritu.

La tercera palabra es Imaginación. Éste,  en la Iglesia y en el mundo es el tiempo del discernimiento. El discernimiento se realiza siempre a la  presencia del Señor, mirando a los signos, escuchando las cosas que suceden, el sentir de la gente que conoce el camino humilde de la obstinación diaria, y especialmente de los pobres. La sabiduría del discernimiento rescata de la necesaria ambigüedad de la vida. Pero hay que penetrar en la ambigüedad, hay que entrar en ella, como hizo el Señor Jesús asumiendo nuestra carne. El pensamiento rígido no es divino porque Jesús asumió nuestra carne que no es rígida, si no en el momento de la muerte.Per eso me gusta mucho la poesía …está llena de metáforas. Entender las metáforas ayuda a que el pensamiento sea ágil, intuitivo, flexible, agudo. El que tiene imaginación no se vuelve rígido, tiene sentido del humor, disfruta siempre de la dulzura de la misericordia y de la libertad interior. Es capaz de abrir amplias visiones incluso en espacios reducidos como lo hizo en sus pinturas el hermano Andrea Pozzo (1642-1709), abriendo con su imaginación espacios,  cúpulas y pasillos, allí donde sólo había techos y paredes. Os lo doy también como figura de referencia.

Cultivad por tanto, en vuestra  revista el espacio  del arte, la literatura, el cine, el teatro y la música. Así habéis hecho desde el principio, desde  1850. Hace  unos días meditaba sobre la pintura de Hans Memling, pintor flamenco. Y pensé en cómo el milagro de delicadeza que es su pintura representa bien a la gente. Después  pensé en los versos de Baudelaire sobre Rubens cuando escribe que “la vie afflue et s’agite  sans cesse, / Comme l’air dans le ciel et la mer dans la mer’’. Sí, la vida es fluida y  se agita sin descanso como se agita el aire en el cielo y el mar en el mar. El pensamiento de la Iglesia debe recuperar genialidad  y comprender cada vez más cómo el hombre se concibe hoy  para desarrollar y profundizar su enseñanza. Y esta genialidad ayuda a entender que la vida no es un cuadro en blanco y negro. Es un cuadro en colores. Algunos claros y otro oscuros, algunos sutiles y otra brillantes. Pero los matices prevalecen. Y este es el espacio del discernimiento, el espacio en el que el Espíritu agita el cielo como el aire y el mar como agua. Vuestra tarea – como pedía el beato Pablo VI – es vivir la confrontación “entre los deseos más acuciantes del hombre y el mensaje perenne del Evangelio”… Y esos deseos acuciantes ya los lleváis dentro de vosotros y en vuestra vida espiritual. Dad a esta confrontación las formas más apropiadas, también nuevas, como hoy requiere el modo de comunicar, que cambia con el paso  del tiempo”.

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