Intervención del Secretario para las Relaciones con los Estados de la Santa Sede en la Conferencia de Bruselas sobre Siria

Nuncio Paul Gallagher

5 de abril de 2017.- Ayer, en la sede de la Unión Europea en Bruselas, se inauguró la Conferencia “Sostener el futuro de Siria y de la región” co-presidida por la Unión Europea, Alemania, Kuwait, Noruega, Qatar, Reino Unido y Naciones Unidas. Toman parte en la iniciativa los representantes a nivel ministerial de 70 delegaciones, así como miembros de  organizaciones internacionales y de la sociedad civil.

Ofrecemos a continuación el discurso que S.E. Mons. Paul Richard Gallagher, Secretario para las Relaciones con los Estados de la Santa Sede, ha pronunciado hoy en el curso de la jornada conclusiva de la Conferencia:

Intervención de S.E. Mons. Paul Richard Gallagher

Su Excelencia Reverendísima, Mons. Paul R. Gallagher
Secretario para las Relaciones con los Estados de la Santa Sede

Conferencia de Bruselas, 5 de abril, 2017

Excelencias,
Distinguidos delegados,

La Santa Sede se complace en participar en la conferencia “Sostener el futuro de Siria y de la región”, que tiene un doble propósito: renovar los compromisos humanitarios asumidos por la comunidad internacional el año pasado en Londres y buscar las mejores formas de apoyar una solución política duradera a la crisis en Siria, que sea incluyente y guiada por los sirios. Cuando  la crisis, desgraciada y dolorosamente,  entra en el séptimo año, la Santa Sede sigue profundamente preocupada  por los inmensos sufrimientos de millones de niños inocentes y de otros civiles, que continúan siendo privados de ayudas humanitaria esenciales, y de estructuras médicas y educativas, y exhorta  al pleno respeto del derecho humanitario internacional, especialmente en lo que respecta a la protección de la población civil, para que se garantice su acceso a la atención médica necesaria. Además, la Santa Sede expresa su preocupación por las condiciones y el trato de los presos y detenidos.

En su discurso al cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede, Su Santidad el Papa Francisco el 9 de enero hizo  un llamamiento a la comunidad internacional  “para que trabaje con diligencia para poner en marcha una seria negociación, que ponga definitivamente fin a un conflicto que está provocando un verdadero desastre humanitario. Cada una de las partes implicadas ha de tener como prioridad el respeto del derecho humanitario internacional, asegurando la protección de la población civil y la necesaria ayuda humanitaria.”

La Santa Sede invita a todas las partes implicadas en el conflicto en Siria a no escatimar esfuerzos para poner fin a la espiral, aparentemente infinita, de violencia, a  restablecer un sentido de solidaridad que es la base de la cohesión social y la convivencia pacífica. Como ha afirmado el Papa  Francisco: “La paz […]se conquista con la solidaridad. De ella brota la voluntad de diálogo y de colaboración, del que la diplomacia es un instrumento fundamental”.

La Santa Sede aprecia en gran medida el énfasis que esta conferencia de donantes  ha puesto en la ayuda humanitaria y en los esfuerzos para respaldar el alto el fuego y una solución política a la crisis, y suma su voz a los llamamientos para obtener más fondos destinados a la ayuda de los desplazados internos, los refugiados y  las comunidades de acogida en los países limítrofes que acusan su impacto. Deseo, en esta ocasión, asegurar que el próximo año la Iglesia Católica mantendrá el compromiso  de continuar su asistencia humanitaria.

En 2016, la Santa Sede y la Iglesia Católica, a través de su red de organizaciones benéficas, han contribuido a proporcionar 200 millones de dólares de ayuda humanitaria de los que se han beneficiado directamente  más de 4,6 millones de personas en Siria y el resto de la región. En la distribución de las ayudas, las organizaciones y entes católicos no hacen ninguna distinción en cuanto a la identidad religiosa o étnica de las personas necesitadas e intentan  siempre  dar prioridad a los más vulnerables y más necesitados. Este enfoque  también se ha demostrado a través de la apertura en enero de un centro de Cáritas en la zona musulmana del este de Alepo y del proyecto “Hospitales abiertos”, que quiere abrir los hospitales católicos en Alepo y Damasco, y hacer que sean plenamente operativos  para las necesidades de la población local, especialmente los pobres y desfavorecidos.

Un motivo de profunda preocupación sigue siendo para nosotros la situación de vulnerabilidad de los cristianos y de  las minorías religiosas en  Medio Oriente que sufren profundamente  los efectos de la guerra y de la agitación social en la región, hasta el punto de que su misma presencia y su existencia están gravemente amenazadas. Como Su Santidad el Papa Francisco ha recordado en varias ocasiones, su presencia permanente puede permitirles cumplir con su papel histórico y fundamental de contribución  a la cohesión social de esas sociedades, que será crucial para el futuro de toda la región.

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