Audiencia general: El Bautismo, “revestíos de Cristo”

francisco pedro

16 de mayo de 2018.- La audiencia general de esta mañana se ha celebrado a las 9.25 horas en la Plaza de San Pedro, donde el Santo Padre Francisco se ha reunido con grupos de peregrinos y fieles provenientes de Italia y de todo el mundo.

En el discurso en italiano, el Papa ha centrado su meditación en el Bautismo, revestíos de Cristo (Pasaje bíblico: Carta de san Pablo a los Gálatas 3, 26-27).

Tras haber resumido su catequesis en diversos idiomas, el Santo Padre ha saludado en particular a los grupos de fieles presentes. Después ha lanzado un llamamiento por la preocupante situación en Tierra Santa y en Oriente Medio.

La audiencia general ha terminado con el canto del Pater Noster y la Bendición Apostólica.

Catequesis del Santo Padre

Queridos hermanos y hermanas, buenos días.

Hoy concluimos el ciclo de catequesis sobre el Bautismo. Los efectos espirituales de este sacramento, invisibles para los ojos pero que operan en el corazón de quien se ha convertido en una nueva criatura, se hacen explícitos mediante la entrega de la prenda blanca y la vela encendida.

Después del lavacro de regeneración, capaz de recrear al hombre según Dios en la verdadera santidad (cf. Ef 4,24), pareció  natural, desde los primeros siglos, revestir a los nuevos bautizados con una prenda nueva, blanca, a semejanza del esplendor de la vida conseguida en Cristo y en el Espíritu Santo. La vestimenta blanca expresa simbólicamente lo que ha sucedido en el sacramento, y  anuncia, al mismo tiempo,  la condición de los transfigurados en la gloria divina

San Pablo recuerda el significado de  revestirse de Cristo, cuando explica cuáles son las virtudes que deben cultivar los bautizados: “Elegidos de Dios, santos y amados, de entrañas de misericordia, de bondad, humildad, mansedumbre y paciencia, soportándoos unos a otros y perdonándoos mutuamente al otro…Y por encima de todo esto  revestíos de caridad, que es el vínculo de la perfección”. (Col 3: 12-14).

La entrega ritual de la llama tomada del cirio pascual  también recuerda el efecto del Bautismo: “Recibid la luz de Cristo”, dice el sacerdote.  Estas palabras recuerdan que nosotros no somos la luz, sino que la luz es Jesucristo (Jn 1, 9, 12, 46), quien, resucitado de entre los muertos, ha vencido las tinieblas del mal. ¡Nosotros estamos llamados a recibir su esplendor! Al igual que la llama del cirio pascual ilumina cada vela, el amor del Señor resucitado inflama los corazones de los bautizados, llenándolos de luz y calor. Y por eso desde los primeros siglos el sacramento del bautismo también se llama “iluminación” y al  bautizado  se le llamaba “el iluminado”.

Esta es ciertamente la vocación cristiana: “Caminar siempre como hijos de la luz, perseverando en la fe” (cf. Rito de la iniciación cristiana de adultos, n. ° 226, Jn 12, 36). Si se trata de niños, es deber de los padres, junto con los padrinos y madrinas preocuparse por alimentar la llama de la gracia bautismal en sus pequeños, ayudándolos  a perseverar en la fe (cf. Rito del bautismo de los niños, n. 73). ” La educación en la fe, que en justicia se les debe a los niños, tiende a llevarles gradualmente a comprender y asimilar el plan de Dios en Cristo, para que finalmente ellos mismos puedan libremente ratificar la fe en que han sido bautizados. “(ibid., Introducción, 3).

La presencia viva de Cristo, que debemos  proteger, defender y dilatar en nosotros, es la lámpara que ilumina nuestros pasos,  luz que orienta nuestras decisiones,  llama que calienta los corazones para  ir al encuentro del Señor, haciéndonos capaces de ayudar a los que hacen el camino con nosotros, hasta  la comunión inseparable con Él. Ese día, dice también el Apocalipsis, “Noche ya no habrá; no tienen necesidad de luz de lámpara ni de luz del sol, porque el Señor Dios los alumbrará y reinarán por los siglos de los siglos”(véase 22: 5).

La celebración del bautismo termina con la oración del Padre Nuestro, propia de la comunidad de los hijos de Dios. En efecto, los niños renacidos en el bautismo reciben la plenitud del don del Espíritu en la confirmación y participan en la eucaristía, aprendiendo lo que significa dirigirse a Dios llamándolo “Padre” .

Al final  de estas catequesis sobre el Bautismo, repito a cada uno de vosotros la invitación que expresé en la exhortación apostólica Gaudete et Exsultate: ” Deja que la gracia de tu Bautismo fructifique en un camino de santidad. Deja que todo esté abierto a Dios y para ello opta por él, elige a Dios una y otra vez. No te desalientes, porque tienes la fuerza del Espíritu Santo para que sea posible, y la santidad, en el fondo, es el fruto del Espíritu Santo en tu vida (cf. Ga 5,22-23)”.

Síntesis y saludo en español

Queridos hermanos y hermanas:

La última catequesis sobre el bautismo está dedicada a la vestidura blanca y a la vela encendida, que simbolizan la dignidad del bautizado y su vocación cristiana.

Desde los primeros siglos, los recién bautizados se revisten de una nueva vestidura blanca, para expresar su condición, recibida en el sacramento, de criaturas transfiguradas en la gloria divina. Estamos llamados a preservar esta vestidura «sin mancha hasta la vida eterna», recorriendo el camino de la vida cristiana, cultivando las virtudes y, sobre todo, viviendo la caridad.

El otro símbolo es la vela encendida en el cirio pascual, que indica que la luz procede de Cristo resucitado, de quien recibimos su esplendor y su calor. La vocación cristiana nos impulsa a caminar en la luz de Cristo y a perseverar en la fe. Los padres, como también los padrinos y las madrinas, tienen la responsabilidad de alimentar esta llama bautismal para que los más pequeños vayan creciendo en la fe.

La celebración del bautismo se concluye con el Padre Nuestro, que es la oración de los hijos de Dios. Los niños recién bautizados aprenderán esta oración y lo que significa llamar a Dios Padre dentro de la Iglesia.

Saludo especialmente a los peregrinos de lengua española venidos de España y Latinoamérica. Los invito a poner los medios necesarios para que la gracia del bautismo crezca y fructifique en sus vidas. No se desalienten ante las dificultades y busquen a Dios una y otra vez, porque el Espíritu Santo da la fuerza necesaria para alcanzar la santidad en medio de las circunstancias que les toca vivir cada día.

Que Dios los bendiga. Muchas gracias.

* * *

Un pensamiento especial para los jóvenes, los ancianos, los enfermos y los recién casados. La oración mariana que entrelaza el tiempo de este mes de mayo, sostenga y motive a cada uno a vivir bien su presencia en la familia y en el ambiente de trabajo, llevando, con el entusiasmo de los discípulos, la alegría de la vida en Cristo.

Llamamiento del Santo Padre

Estoy muy preocupado y apenado por el agudizarse de la tensión en Tierra Santa y en Oriente Medio, y por la espiral de violencia que aleja cada vez más del camino de la paz, del diálogo y de las negociaciones.

Expreso mi gran pesar por los muertos y los heridos y estoy cerca con la oración y el afecto a todos los que sufren. Reitero que nunca es el uso de la violencia lo que conduce a la paz. La guerra llama a la guerra, la violencia llama a la violencia.

Invito a todas las partes involucradas y a la comunidad internacional a renovar su compromiso para que prevalezcan el diálogo, la justicia y la paz.

Invoquemos a María, Reina de la Paz. “Ave María …”

¡Que Dios tenga piedad de nosotros!

Mis mejores deseos para el mes de Ramadán, que empieza mañana. ¡Que este tiempo privilegiado de oración y ayuno ayude a caminar por el camino de Dios, que es el camino de la paz!

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