Reflexión para el I Domingo de Adviento

I DOMINGO DE ADVIENTO
(Año C)

UN DIOS LIBERADOR

✠ Francisco CERRO CHAVES
Obispo de Coria-Cáceres

El texto del Primer Domingo de Adviento, de Lucas, nos habla de que se acerca el Señor que nos libera del pecado y de la muerte. Así, nos vamos preparando con el Evangelio de la Misericordia a las entrañas del núcleo esencial de la venida del Señor.

¿Por qué viene Jesús? ¿A qué viene el Dios con nosotros? Encontramos que la respuesta es siempre el Amor de Dios que nos busca a cada uno de nosotros para llenar nuestro corazón de alegría y de esperanza. No viene como amenaza, sino como Redentor.

Él, viene para que nuestra vida sea una vida plena y abundante. Su salvación, su liberación, es precisamente lo que nos anuncia, es el misterio de la Navidad.

El Amor de Dios ha aparecido entre nosotros y nos ha lanzado a que nosotros vivamos su vida de Amor y de gracia como Él ha vivido en las entrañas del mundo con un “Corazón manso y humilde”. Lucas, nos habla desde la Misericordia, de la realidad de una tierra necesitada de la Redención de Cristo.

En la medida en que somos capaces de acoger al que viene y nos abrimos a su Amor Redentor, nuestro Adviento es una experiencia llena de vida y de esperanza para que nuestro corazón se transforme en el Corazón de Cristo Vivo.

Lucas, también habla de tantos signos como aparecen. Sin embargo, la Buena Noticia, aún en medio de una realidad difícil, es el anuncio de la salvación que nos trae el Señor. Una salvación que comienza ya aquí, por eso es auténtica liberación de aquello que no nos deja vivir en el gozo y la alegría del Señor. Su Salvación es plena, comienza aquí y se prolonga más allá de lo que podemos soñar.

Preparemos el camino del Señor con una esperanza cierta de descubrir su Amor. Se acerca nuestra liberación. Meditemos la Palabra de Dios con el Evangelio de Lucas y con la “mochila” llena de la esperanza y el Amor de Jesús. Vivamos lo que dice la Plegaria Eucarística Cuarta: “Anunció la salvación a los pobres, la liberación a los cautivos”y, a todos, la libertad verdadera que brota de su Corazón Abierto.

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