Carta del arzobispo José H. Gomez sobre la renuncia del obispo auxiliar de Los Ángeles

19 de diciembre del 2018

Mis queridos hermanos y hermanas en Cristo,

Hoy el Santo Padre, el Papa Francisco, aceptó la renuncia del Obispo Auxiliar Alexander Salazar, quien recientemente se desempeñó como Vicario de la Oficina de Ministerios Étnicos de la Arquidiócesis de Los Ángeles.

Lamento informarles que en el 2005, un año después de haber sido ordenado obispo, la Arquidiócesis tuvo conocimiento de una denuncia contra el Obispo Salazar por conducta indebida con un menor. Pese a que la acusación nunca se reportó directamente a la Arquidiócesis, fue investigada por la policía en el 2002 y el Fiscal de Distrito no procesó.

La acusación contra el Obispo Salazar provino de una supuesta conducta indebida que se dice ocurrió en la década de 1990, antes de ser ordenado obispo, cuando estaba sirviendo como sacerdote de una iglesia. Como era obispo en el momento en que se recibió la denuncia, la Arquidiócesis remitió el asunto a la Congregación para la Doctrina de la Fe de la Santa Sede, que realizó una investigación e impuso ciertas medidas de precaución al ministerio del Obispo Salazar.

Desde que se presentó la acusación por primera vez, el Obispo Salazar ha negado consistentemente cualquier acto inmoral. En aras del debido proceso, solicité y recibí permiso de la Congregación para los Obispos de la Santa Sede para presentar la acusación ante el Comité de Supervisión de Mala Conducta del Clero, una junta independiente de la Arquidiócesis. El Comité encontró que la acusación era creíble y presenté sus conclusiones y recomendaciones junto con mi propio voto a la Santa Sede para que se tomara una decisión final sobre el estado del Obispo Salazar.

Estoy agradecido por la amorosa preocupación del Santo Padre por la familia de Dios aquí en la Arquidiócesis de Los Ángeles. Estas decisiones se han tomado debido a la profunda preocupación por la sanación y la reconciliación de las víctimas de abuso y por el bien de la misión de la Iglesia.

Sigamos manteniéndonos cerca de las víctimas-sobrevivientes de abuso, a través de nuestra oración y nuestras acciones.

Que encontremos esperanza en Jesucristo, que la Santísima Virgen María sea una madre para todos nosotros y que Dios nos conceda paz.

Monseñor José H. Gomez
Arzobispo de Los Ángeles

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