Subsidio litúrgico para el Domingo de Ramos en la Pasión del Señor

DOMINGO DE RAMOS EN LA PASIÓN DEL SEÑOR

Conmemoración de la entrada del Señor en Jerusalén

a) Entrada solemne

A la hora señalada se reúnen todos en una iglesia menor o en otro lugar apto fuera de la iglesia a la que se va a ir en procesión. Mientras los ministros llegan al lugar de la reunión, se canta la siguiente antífona u otro canto apropiado:

Antífona (Cf. Mt 21, 9)

Hosanna al Hijo de David, bendito el que viene en nombre del Señor, el Rey de Israel. Hosanna en el cielo.

El sacerdote y el pueblo se signan. Después saluda al pueblo como de costumbre, y hace una breve monición:

Queridos hermanos:

Ya desde el principio de la Cuaresma nos venimos preparando con obras de penitencia y caridad. Hoy nos disponemos a inaugurar, en comunión con toda la Iglesia, la celebración anual del Misterio pascual de la pasión y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo quien, para llevarlo a cabo, hizo la entrada en la ciudad santa de Jerusalén.

Por este motivo, recordando con fe y devoción esta entrada salvadora, acompañemos al Señor para que, participando de su cruz por la gracia, merezcamos un día tener parte en su resurrección y vida.

Después de la monición, el sacerdote dice una de las siguientes oraciones, con las manos juntas:

Dios todopoderoso y eterno,
santifica con tu ✠ bendición estos ramos,
y, a cuantos vamos a acompañar a Cristo Rey
aclamándolo con cantos,
concédenos, por medio de él,
entrar en la Jerusalén del cielo.
Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

O bien:

Aumenta, oh Dios, la fe de los que esperan en ti
y escucha las plegarias de los que te invocan,
para que, al levantar hoy los ramos
en honor de Cristo vencedor,
seamos portadores, apoyados en él,
del fruto de las buenas obras.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

A continuación asperja con agua bendita los ramos sin decir nada.

Seguidamente, el diácono, o en su defecto, el sacerdote proclama, en la forma habitual, el evangelio de la entrada del Señor.

Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

En aquel tiempo, Jesús caminaba delante de sus discípulos, subiendo hacia Jerusalén.

Al acercarse a Betfagé y Betania, junto al monte llamado de los Olivos, mandó a dos discípulos, diciéndoles:

«Id a la aldea de enfrente; al entrar en ella, encontraréis un pollino atado, que nadie ha montado nunca. Desatadlo y traedlo. Y si alguien os pregunta: “¿Por qué lo desatáis?”, le diréis así: “El Señor lo necesita”».

Fueron, pues, los enviados y lo encontraron como les había dicho. Mientras desataban el pollino, los dueños les dijeron:

«¿Por qué desatáis el pollino?».

Ellos dijeron:

«El Señor lo necesita».

Se lo llevaron a Jesús y, después de poner sus mantos sobre el pollino, ayudaron a Jesús a montar sobre él.

Mientras él iba avanzando, extendían sus mantos por el camino. Y, cuando se acercaba ya a la bajada del monte de los Olivos, la multitud de los discípulos, llenos de alegría, comenzaron a alabar a Dios a grandes voces por todos los milagros que habían visto, diciendo:

«¡Bendito el rey que viene en nombre del Señor! Paz en el cielo y gloria en las alturas».

Algunos fariseos de entre la gente le dijeron:

«Maestro, reprende a tus discípulos».

Y respondiendo, dijo:

«Os digo que, si estos callan, gritarán las piedras».

Palabra del Señor.

Antes de comenzar la procesión, el sacerdote, el diácono o un ministro laico, dice con estas u otras palabras:

Queridos hermanos, imitemos a la muchedumbre que aclamaba a Jesús, y vayamos en paz.

Y comienza la procesión hacia la iglesia donde se va a celebrar la misa.

b) Entrada simple

En las misas de este domingo en las que no se hace la entrada solemne, se hace memoria de la entrada del Señor en Jerusalén como entrada simple. Mientras el sacerdote se dirige al altar, se canta la antífona de entrada. Sino es posible cantar la antífona de entrada, el sacerdote, inmediatamente después de llegar al altar y venerarlo, saluda al pueblo, lee la antífona de entrada y prosigue la misa como de costumbre.

Antífona de entrada (Cf. Jn 12, 1. 12, 12-13; Sal 23, 9-10)

Seis días antes de la solemnidad de la Pascua, cuando Jesús iba a la ciudad de Jerusalén, salieron a su encuentro los niños: en las manos tomaron ramos y aclamaban gritando:

Hosanna en las alturas:
Bendito tú que viniste
con abundante misericordia.

Portones, alzad los dinteles,
que se alcen las puertas eternales:
va a entrar el Rey de la gloria.
¿Quién es ese Rey de la gloria?
El Señor, Dios del universo,
él es el Rey de la gloria.

Hosanna en las alturas:
Bendito tú que viniste
con abundante misericordia.

Misa

Oración colecta

Dios todopoderoso y eterno,
que hiciste que nuestro Salvador se encarnase
y soportara la cruz
para que imitemos su ejemplo de humildad,
concédenos, propicio,
aprender las enseñanzas de la pasión
y participar de la resurrección gloriosa.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo
en la unidad del Espíritu Santo y es Dios
por los siglos de los siglos.

Se dice el Credo.

Oración de los fieles

Oremos a Dios Padre, que por nosotros entregó a su Hijo Jesús a la muerte y lo levantó sobre todo, como Mediador nuestro.

  • Por la Iglesia, que sufre en sus miembros y se solidariza con el sufrimiento de toda la humanidad, para que sepa decir al abatido una palabra de aliento. Roguemos al Señor.
  • Por la unidad de todos los cristianos, para que el sacrificio de Cristo nos reúna en la unidad a los hijos de Dios dispersos. Roguemos al Señor.
  • Por los enfermos, los moribundos y todos los que sufren, para que, participando del cáliz de la pasión, a semejanza de Cristo, tengan la firme esperanza de participar con El en su gloria. Roguemos al Señor.
  • Por nosotros, que nos disponemos a celebrar la Pascua del Señor Jesús, para que su muerte y resurrección se realicen en nuestra vida de cristianos. Roguemos al Señor.

Escucha, Padre, la oración de tu pueblo,
que conmemora la pasión de Jesucristo, tu Hijo,
para que, siguiendo su ejemplo,
cumpla siempre tu voluntad.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración después de la comunión

Saciados con los dones santos,
te pedimos, Señor,
que, así como nos has hecho esperar lo que creemos
por la muerte de tu Hijo,
podamos alcanzar, por su resurrección,
la plena posesión de lo que anhelamos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo

V/. El Señor esté con vosotros. R/.

V/. Inclinaos para recibir la bendición.

Dirige tu mirada, Señor,
sobre esta familia tuya
por la que nuestro Señor Jesucristo
no dudó en entregarse a los verdugos
y padecer el tormento de la cruz.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Y la bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo ✠, y Espíritu Santo,
descienda sobre vosotros y os acompañe siempre. R/.


SUGERENCIAS DE CANTOS

Mientras los ministros llegan al lugar de la reunión, se canta la siguiente antífona: Hosanna al Hijo de David (CLN, 161).

Cantos para la procesión de los ramos: Los niños hebreos (MR, Ant. 1; latín: Púeri Hebraeórum); Himno a Cristo Rey (MR);
o bien: ¡Qué alegría cuando me digeron! (CLN, 525).
Al entrar la procesión en la iglesia: Al entrar el Señor (MR, Responsorio)

Canto de comunión: Victoria, tú reinarás (CLN, 106);
o bien: Antes de ser llevado a la muerte (CLN, 454); Ave verum corpus.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s