Subsidio litúrgico para el II Domingo de Pascua

II DOMINGO DE PASCUA
O DE LA DIVINA MISERICORDIA

Antífona de entrada (1 Pe 2, 2)

Como niños recién nacidos, ansiad la leche espiritual, no adulterada, para que con ella vayáis progresando en la salvación. Aleluya.

O bien (4 Esd 2, 36-37):

Alegraos en vuestra gloria, dando gracias a Dios, que os ha llamado al reino celestial. Aleluya.

Monición de entrada

Hermanos y hermanas, como sus primeros discípulos en los momentos de las apariciones de Cristo resucitado, también nosotros, aquí congregados, tenemos al Señor Jesús presente con nosotros. Avivemos la fe en su presencia, ya que estamos reunidos en su nombre, en este domingo de la octava de Pascua.

Aspersión con el agua bendita

Y ahora, invoquemos a Dios nuestro Padre, para que reavive en nosotros la gracia del Bautismo, por medio del cual fuimos sumergidos en la muerte redentora del Señor para resurgir con Él a la vida nueva.

A continuación, el sacerdote toma el hisopo y el agua bendecida durante la Vigilia Pascual, se rocía a sí mismo y a los ministros, después al clero y al pueblo, recorriendo la iglesia, si le parece oportuno. Mientras tanto, se canta una de las antífonas propuestas por el Misal Romano u otro canto apropiado. Terminado el canto, el sacerdote, de pie y de cara al pueblo, con las manos juntas, dice:

Que Dios todopoderoso nos purifique del pecado
y, por la celebración de esta eucaristía,
nos haga dignos de participar del banquete de su reino.

R/. Amén.

Monición al Gloria

Se dice Gloria. Puede introducirse con la siguiente monición.

Cantemos (recitemos) el himno de alabanza, invocando a Dios Padre y a Jesucristo, el Señor, sentado a la derecha del Padre para interceder por nosotros.

Oración colecta

Dios de misericordia infinita,
que reanimas, con el retorno anual de las fiestas de Pascua,
la fe del pueblo a ti consagrado,
acrecienta en nosotros los dones de tu gracia,
para que todos comprendan mejor
qué bautismo nos ha purificado,
qué Espíritu nos ha hecho renacer
y qué sangre nos ha redimido.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo
en la unidad del Espíritu Santo y es Dios
por los siglos de los siglos.

Monición al Credo

Se dice Credo. Puede introducirse con la siguiente monición.

La noticia de la Pascua es el eje central que recorre y unifica los artículos del Credo. Confesemos nuestra fe.

Oración de los fieles

Oremos a Dios Padre, por Jesucristo, su Hijo, resucitado de entre los muertos, que vive para siempre, intercediendo por nosotros.

  • Por la Iglesia, comunidad de los creyentes en Cristo, para que lo sea cada día más, y así irradie al mundo entero la alegría de la Pascua. Roguemos al Señor.
  • Por todos los pueblos, por todas las naciones, para que la paz de Cristo, soplo del Espíritu, apague los odios, disipe los recelos y promueva un orden nuevo de convivencia. Roguemos al Señor.
  • Por los que buscan y aún no han llegado a la fe, para que tengan la dicha de poder creer sin ver. Roguemos al Señor.
  • Por nosotros, aquí reunidos, para que seamos más y mejores creyentes. Roguemos al Señor.

Escucha, Señor, nuestras súplicas; son la oración de tu Iglesia, reunida en el nombre de tu Hijo Jesucristo, en quien creemos, a quien proclamamos resucitado de entre los muertos, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Oración después de la comunión

Concédenos, Dios todopoderoso,
que el sacramento pascual recibido
permanezca siempre en nuestros corazones.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Bendición solemne

V/. El Señor esté con vosotros. R/.

V/. Inclinaos para recibir la bendición.

Que os bendiga Dios todopoderoso
en la solemnidad pascual que hoy celebramos
y, compasivo, os defienda de toda asechanza del pecado.

R/.  Amén.

El que os ha renovado para la vida eterna,
en la resurrección de su Unigénito,
os colme con el premio de la inmortalidad.

R/.  Amén.

Y quienes, terminados los días de la pasión del Señor,
habéis participado en los gozos de la fiesta de Pascua,
podáis llegar, por su gracia, con espíritu exultante
a aquellas fiestas que se celebran con alegría eterna.

R/.  Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo, ✠ y Espíritu Santo,
descienda sobre vosotros y os acompañe siempre.

R/.  Amén.

Despedida al pueblo

Para despedir al pueblo, el diácono, o el mismo sacerdote, canta:

Y todos responden:


SUGERENCIAS DE CANTOS

Canto de entrada: Cristo resucitó, ¡aleluya! (CLN, A 13);
o bien: Una fuente de agua viva (CLN, 229).

Aspersión con el agua bendita: Vidi aquam (en español: Vi agua);
o bien: Un solo Señor (CLN, 708).

Canto de comunión: Un cántico nuevo (CLN, 206);
o bien: Jesús, nuestra Pascua (CLN, 216).

Antífona mariana: Regina caeli (CLN, 303).

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