Subsidio litúrgico para el III Domingo de Pascua

III DOMINGO DE PASCUA

Antífona de entrada (Sal 65, 1-2)

Aclamad al Señor, tierra entera; tocad en honor de su nombre, cantad himnos a su gloria. Aleluya.

Monición de entrada

El Señor resucitado se nos hace presente; en verdad está con nosotros. Reconozcámoslo en nuestra asamblea; en la palabra que escucharemos; en el alimento santo que vamos a compartir.

Rito de la bendición y aspersión del agua bendita

Invoquemos, queridos hermanos, a Dios, Padre todopoderoso, para que bendiga esta agua, que va a ser derramada sobre nosotros en memoria de nuestro bautismo, y pidámosle que nos renueve interiormente, para que permanezcamos fieles al Espíritu que hemos recibido.

Después de un breve silencio, prosigue diciendo con las manos juntas:

Señor, Dios todopoderoso,
escucha las oraciones de tu pueblo,
ahora que recordamos
la acción maravillosa de nuestra creación
y la maravilla, aún más grande, de nuestra redención;
dígnate bendecir ✠ esta agua.
La creaste para hacer fecunda la tierra
y para favorecer nuestros cuerpos
con la frescura y la limpieza.
La hiciste también instrumento de misericordia
al librar a tu pueblo de la esclavitud
y al apagar con ella su sed en el desierto;
por los profetas la revelaste como signo de la nueva Alianza
que quisiste sellar con los hombres.
Y, cuando Cristo descendió a ella en el Jordán,
renovaste nuestra naturaleza pecadora
en el baño del nuevo nacimiento.
Que esta agua, Señor,
avive en nosotros el recuerdo de nuestro bautismo
y nos haga participar en el gozo de nuestros hermanos
bautizados en la Pascua.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

R/. Amén.

A continuación, el sacerdote toma el hisopo, se rocía a sí mismo y a los ministros, después al clero y al pueblo, recorriendo la iglesia, si le parece oportuno. Terminada la aspersión, el sacerdote, de pie y de cara al pueblo, con las manos juntas, dice:

Que Dios todopoderoso nos purifique del pecado
y, por la celebración de esta eucaristía
 nos haga dignos de participar
del banquete de su reino.

R/. Amén.

Monición al Gloria

Se dice Gloria. Puede introducirse con la siguiente monición:

Cantemos (recitemos) el himno de alabanza, invocando a Dios Padre y a Jesucristo, el Señor, sentado a la derecha del Padre para interceder por nosotros.

Oración colecta

Que tu pueblo, Señor, exulte siempre
al verse renovado y rejuvenecido en el espíritu,
para que todo el que se alegra ahora
de haber recobrado la gloria de la adopción filial,
ansíe el día de la resurrección
con la esperanza cierta de la felicidad eterna.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo
en la unidad del Espíritu Santo y es Dios
por los siglos de los siglos.

Monición al Credo

Se dice Credo. Puede introducirse con la siguiente monición:

Al recitar el Credo, proclamemos con gozo el Misterio pascual, que es el núcleo de nuestra fe.

Oración de los fieles

Oremos a Dios Padre, que en Cristo resucitado nos da la vida en plenitud.

  • Por la Iglesia, que en diversos países sufre persecución por el Evangelio, para que, obedeciendo a Dios antes que a los hombres, sepa dar testimonio gozoso de Jesucristo. Roguemos al Señor.
  • Por los que se ganan el sustento en trabajos penosos y difíciles, para que su trabajo sea debidamente valorado, y se sientan comprendidos y agradecidos. Roguemos al Señor.
  • Por los creyentes que hacen presente a la Iglesia en el mundo del trabajo, para que sepan dar testimonio de Cristo en sus ambientes. Roguemos al Señor.
  • Por nosotros, aquí reunidos, para que podamos reconocer al Señor, como el discípulo amado junto al lago de Galilea. Roguemos al Señor.

Escúchanos, Señor, y ten piedad de nosotros, por Jesucristo, tu Hijo, a quien has exaltado como Jefe y Salvador. A Él la gloria por los siglos de los siglos.

Oración después de la comunión

Mire, Señor, con bondad a tu pueblo
y, ya que has querido renovarlo
con estos sacramentos de vida eterna,
concédele llegar a la incorruptible resurrección
de la carne que habrá de ser glorificada.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Bendición solemne

V/. El Señor esté con vosotros. R/.

V/. Inclinaos para recibir la bendición.

Dios, que por la resurrección de su Unigénito
os ha redimido y adoptado como hijos,
os llene de alegría con sus bendiciones.

R/. Amén.

Y ya que por la redención de Cristo
recibisteis el don de la libertad verdadera,
por su bondad recibáis también la herencia eterna.

R/. Amén.

Y, pues confesando la fe
habéis resucitado con Cristo en el bautismo,
por vuestras buenas obras
merezcáis ser admitidos en la patria del cielo.

R/. Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo ✠ y Espíritu Santo,
descienda sobre vosotros y os acompañe siempre.

R/. Amén.


SUGERENCIAS DE CANTOS

Canto de entrada: Resucitó el Señor (CLN, 205);
o bien: Una nueva vida (CLN, 426).

Aspersión con el agua bendita: Vidi aquam (en español: Vi agua);
o bien: Un solo Señor (CLN, 708).

Canto de comunión: Quedate con nosotros (CLN, O 28);
o bien: Nuestra Pascua inmolada (CLN, 203).

Antífona mariana: Regina caeli (CLN, 303).

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