Reflexión para el XXXI Domingo del tiempo ordinario

XXXI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
(Ciclo C)

LOS COMPLEJOS DE ZAQUEO

✠ Francisco CERRO CHAVES
Obispo de Coria-Cáceres

Este texto de Lucas nos sitúa a Jesús caminando por un palmeral de Jericó rodeado de desierto por todas partes. Jesús siempre va en busca de la oveja perdida desde la situación en que se encuentran y viven. Se acerca a todas las periferias geográficas y existenciales. Tres son los grandes complejo con los que vive envuelto Zaqueo, jefe de publicanos, recaudador de impuestos, pecador público, que se ha vendido por ganancias al enemigo, al invasor, y que solo por interés les hace la rosca a los romanos. Los complejos de Zaqueo se expresan en el pasaje de Lucas con una renuncia practica a vivir en el Amor de Dios. Primer dice con la vida que no sirvo, no tengo pasta para ser mejor y cambiar. El segundo complejo es que no valgo para la misión por mucho que lo intento. Por ultimo no puedo porque siempre acabo como un fracasado en las cunetas de los caminos de la vida.

Primero no sirvo. Es siempre la estrategia del enemigo hacernos creer que no servimos para nada. Dios siempre nos alienta para seguir en nuestros pecados y pobrezas. Aparentemente puede parecer una postura humilde. Pero no es auténticamente cristiana. Jesús la vence mirándole desde su vida y desde su búsqueda incluso por hacer el ridículo por El, pues siendo de baja estatura se sube al árbol de su autenticidad para contemplarle.

Segundo no valgo. Valer es saber que somos preciosos para Dios. No valen los que más alardean de sus estudios y valores. Los que más valen para Dios y para los hermanos son los que, como Zaqueo, acogen al Señor en la casa de su Corazón. No valen los que no hacen de su vida un humilde servicio de amor. Al Señor le vuelven loco los que construyen desde su aparente inutilidad y que una y otra vez le repiten al Señor, cuenta conmigo.

Por último es verdad que nosotros por nuestra propia fuerza no podemos nada, pero todo lo podemos en Aquel que nos conforta. Decir no puedo solo, no se realiza el milagro. Decir no puedo, pero en tu nombre una y otra vez echaré las redes, es vivir con el convencimiento que dice Jesús hoy ha llegado la salvación a esta casa, a este hijo de Abraham, que las riquezas han pervertido su Corazón.

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