Reflexión para el XXXII Domingo del tiempo ordinario

XXXII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
(Ciclo C)

DIOS DE VIVOS

✠ Francisco CERRO CHAVES
Obispo de Coria-Cáceres

Nos vamos acercando al final del año litúrgico y la madre Iglesia nos propone lo que se llaman los novísimos, lo que San Ignacio de Loyola en sus ejercicios espirituales sintetiza como muerte, juicio y salvación o condenación. Es nuestra fe expresada en el Credo, creo en la vida eterna y en la resurrección de los muertos.

Los saduceos que no creen en la resurrección de los muertos van a poner a Jesús en una prueba que solían argumentar para salirse con las suyas. Aquella mujer que estuvo casada con siete hermanos, ¿en la vida eterna de quién será?

Jesús responde con tres afirmaciones que demuestran su profunda sabiduría y expresan la fe de la Iglesia.

Primero aceptando que se puede dar el argumento demoledor de los saduceos, Jesús dice que en el cielo, El será el único Esposo de todos.  Camino de la vida verdadera. Nos sitúa en la realidad de que en el cielo no habrá las relaciones que existen en la tierra, aunque resuciten los cuerpos. El cielo no es la tierra dos. Es otra realidad y dimensión por tanto no podenos aplicar los baremos terrenales. Seremos como ángeles del cielo, aunque resucitaran los muertos. No solo creemos en la inmortalidad del alma, sino que también en el juicio final resucitaran nuestros cuerpos para siempre, pero ya sin la dimensión del creced y multiplicaros.

Segundo el Señor explica su propia resurrección con el ejemplo de Moisés con la zarza ardiendo. Su cuerpo resucitara y su corazón ardiente vive para siempre. Es un Dios de vivos no de muertos. Como decimos en la Pascua, resucito de veras mi amor y mi esperanza. La resurrección de los muertos tiene su inicio en la resurrección de Cristo que como cabeza nos espera en el cielo, y si somos su cuerpo, resucitaremos con El.

Por ultimo afirmamos la fe completa cuando decimos que los muertos resucitaran y como se decía en el antiguo ritual de exequias en esta carne mía contemplare a Dios mi Salvador, yo mismo lo veré y en esta carne mía contemplare a Dios mi Salvador.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s