Que San Fermín nos ayude a vivir con nobleza de corazón

7 de julio de 2020.- Pese a no haber procesión con la imagen de nuestro santo patrón por las calles de la ciudad de Pamplona, la celebración de la Santa Misa, a las 11 horas, organizada por el Cabildo de la Catedral si se celebró. Fue una emotiva celebración presidida por el arzobispo de Pamplona y Tudela, Mons. D. Francisco Pérez González, quien estuvo acompañado por el obispo auxiliar de la archidiócesis, Mons. D. Juan Antonio Aznárez Cobo, el obispo de Pointe-Noire, Mons. D. Miguel Ángel Olaverri Arroniz, S.D.B., y el Cabildo Catedralicio.

Los fieles, 282, de forma modélica, accedieron al templo, guardando las medidas de seguridad establecidas por las autoridades sanitarias. El resto de los fieles pudieron participar de esta celebración a través de la retransmisión en directo de Navarra TV y 13 Televisión.

La parte musical corrió a cargo de la agrupación coral formada por la Capilla de Música de la Catedral de Pamplona y el Orfeón Pamplonés, acompañados al órgano por el canónigo Julián Ayesa y el cuarteto de viento y madera, todos ellos bajo la dirección del Maestro de Capilla, Aurelio Sagaseta.

Durante la homilía, don Francisco quiso comenzar explicando que “una cosa es la fiesta del santo que sigue en pié y otra cosa los festejos que se han aplazado”. “Hoy venimos a los pies de San Fermín para rogarle que nos ayude a vivir con nobleza de corazón”, recordó.

A continuación habló de los dos errores básicos del humanismo. “El primero es creer que el ser humano es altruista y bueno por naturaleza”, a lo que don Francisco añadió que el ser humano tiene muchas inclinaciones hacia el mal. “El segundo error es el de cierto aparente humanismo que no da crédito a la Palabra de Dios que es viva y eficaz” y explicó que “la única manera en el universo en que podemos cambiar en realidad y convertirnos es por medio de aceptar y creer la verdad de Dios y su plan de salvación en Jesucristo”. “El amor a Dios, el mismo que se requiere para amar al prójimo, no es algo que tenemos por naturaleza. El Señor tiene que realizar una obra en nuestro interior para que seamos investidos con tal amor, que es fruto del Espíritu Santo cuando viene a morar en nosotros”.

El Arzobispo terminó la homilía pidiendo a San Fermín que nos ayude a vivir la autenticidad de la realidad humana y nos eche el capotico en este nuevo tiempo que nos ha tocado vivir.

ARZOBISPADO DE PAMPLONA Y TUDELA

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