Subsidio litúrgico para el XXVII Domingo del tiempo ordinario

Subsidio litúrgico
para la sede presidencial

XXVII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Con la parábola de la viña y los labradores perversos en el evangelio de hoy, Jesús presenta la historia de la salvación: cómo el pueblo de Israel, la viña que no dio sus frutos, rechazando a los profetas y, por último, asesinando al hijo del dueño de la viña, el mismo que será crucificado. A partir de ahí, el reino de los cielos será quitado a la casa de Israel y se le dará a un pueblo que produzca sus frutos, la Iglesia. Pero muchas veces no damos tampoco los cristianos los frutos de buenas obras que el Señor espera de nosotros y estamos como devastados por los enemigos de la fe. Con el salmo pidamos: «Señor, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve».

Color: verde.
Misal Romano: Antífonas y oraciones propias, Gloria, Credo, prefacio dominical.
Leccionario: volumen I (A).
Hoy no se permiten las misas de difuntos, excepto la exequial.

Antífona de entrada (Cf. Est 4, 17)

A tu poder, Señor, está sometido el mundo entero; nadie puede oponerse a ti. Tú creaste el cielo y la tierra y las maravillas todas que existen bajo el cielo. Tú eres Señor del universo.

Monición de entrada

Hermanos y hermanas, un domingo más, Dios nos invita a la acción de gracias por el regalo de su Hijo Jesucristo, nuestro Señor. En la palabra de Dios hoy Jesús anuncia su muerte con una parábola y advierte a sus contemporáneos de que el reino de Dios que anuncia ha de dar fruto en ellos. Preparémonos para acoger el Evangelio y sus frutos en nuestras vidas.

Se dice Gloria.

Oración colecta

Oremos.
Dios todopoderoso y eterno,
que desbordas con la abundancia de tu amor
los méritos y los deseos
de los que te suplican,
derrama sobre nosotros tu misericordia,
para que perdones lo que pesa en la conciencia
y nos concedas aun aquello
que la oración no menciona.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo
en la unidad del Espíritu Santo y es Dios
por los siglos de los siglos.

Se dice Credo.

Oración de los fieles

Al Señor, nuestro Dios, que es el dueño de la viña, presentemos con confianza las necesidades de la Iglesia y del mundo entero.

  • Por la Iglesia, para que sea siempre fiel a su misión de anunciar el reino de Dios a todos. Roguemos al Señor.
  • Por la paz del mundo, para que se alejen de los pueblos el hambre, las calamidades y la guerra. Roguemos al Señor.
  • Por todos los que padecen hambre o enfermedades, por los emigrantes, los desterrados, los privados de libertad y todos los que sufren, para que sientan que Dios nunca deja de mirar por los más débiles de su viña. Roguemos al Señor.
  • Por nuestra comunidad, para que temamos que se nos quite también a nosotros el reino de Dios, si no damos fruto a su tiempo. Roguemos al Señor.

Señor Dios nuestro, ven a visitar tu viña,
restáuranos, que brille tu rostro y nos salve.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración después de la comunión

Oremos.
Concédenos, Dios todopoderoso,
que nos alimentemos y saciemos en los sacramentos recibidos,
hasta que nos transformemos en lo que hemos tomado.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

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