Subsidio litúrgico para el XXVIII Domingo del tiempo ordinario

Subsidio litúrgico
para la sede presidencial

XXVIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

La liturgia de hoy nos eleva a contemplar nuestro futuro definitivo, la alegría eterna del cielo. Y utiliza para ello el símbolo del banquete festivo preparado por el Señor que enjugará las lágrimas de todos los rostros (1 lect.). Y el Evangelio presenta la parábola del banquete de bodas al que todos estamos convidados. Nos tenemos que preguntar si nosotros somos de los que, con nuestro modo de vivir, estamos rechazando esa invitación. Todavía estamos a tiempo de cambiar y de revestirnos de la gracia de Dios para poder participar en la Eucaristía que, celebrada con amor, nos lleva a la gloria del cielo (orac. sobre las ofrendas), la casa del Señor, donde habitaremos por años sin término (salmo resp.).

Color: verde.
Misal Romano: Antífonas y oraciones propias, Gloria, Credo, prefacio dominical.
Leccionario: volumen I (A).
Hoy no se permiten las misas de difuntos, excepto la exequial.

Antífona de entrada (Cf. Sal 129, 3-4)

Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir? Pero de ti procede el perdón, Dios de Israel.

Monición de entrada

Hermanos y hermanas, hemos venido a la eucaristía respondiendo a la invitación que el Señor y su Iglesia nos hacen este domingo. En el Evangelio escucharemos la parábola de los invitados al banquete de bodas. El Señor nos ayude siempre a vestir un traje hecho de buenas obras, a la altura del banquete al que se nos convida y que ahora iniciamos.

Acto penitencial

Todo como en el Ordinario de la Misa. Para la tercera fórmula pueden usarse las siguientes invocaciones:

  • Tú, que nos invitas al banquete de tu reino: Señor, ten piedad.
    R/. Señor, ten piedad.
  • Mantennos siempre revestidos de tu gracia: Cristo, ten piedad.
    R/. Cristo, ten piedad.
  • Que formemos parte del número de tus elegidos: Señor, ten pieda
    R/. Señor, ten piedad.

Se dice Gloria.

Oración colecta

Oremos.
Te pedimos, Señor, que tu gracia
nos preceda y acompañe,
y nos sostenga continuamente en las buenas obras.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo
en la unidad del Espíritu Santo y es Dios
por los siglos de los siglos.

Se dice Credo.

Oración de los fieles

Oremos a Dios Padre, que llama a todos los hombres a participar en el banquete de su reino.

  • Por la Iglesia, enviada por Cristo a invitar a todos a entrar en la sala del banquete, para que sepa hacer atrayente su llamada. Roguemos al Señor.
  • Por nuestra patria y sus gobernantes, y por los de todas las naciones, para que en ellos crezcan la concordia, la justicia, la libertad y la paz. Roguemos al Señor.
  • Por los que se sienten marginados de la sociedad y por los que recelan sentarse a la mesa con ellos, para que sepan abrirse unos a otros y celebren el banquete de la reconciliación con Dios. Roguemos al Señor.
  • Por nosotros, que nos sentamos a la mesa de la eucaristía, para que no incurramos en la contradicción de rehusar, como los invitados de la parábola, la invitación del Señor a participar en el banquete fraternal del reino de Dios. Roguemos al Señor.

Señor, Dios nuestro,
que tu bondad y misericordia nos acompañen
todos los días de nuestra vida.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración después de la comunión

Oremos.
Señor, pedimos humildemente a tu majestad
que, así como nos fortaleces con el alimento
del santísimo Cuerpo y Sangre de tu Hijo,
nos hagas participar de su naturaleza divina.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

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