Guión del Consistorio Ordinario Público para la creación de nuevos cardenales

CONSISTORIO
ORDINARIO PÚBLICO

PRESIDIDO POR EL SANTO PADRE

FRANCISCO

PARA LA CREACIÓN DE NUEVOS CARDENALES
LA IMPOSICIÓN DE LA BIRRETA
LA ENTREGA DEL ANILLO
Y LA ASIGNACIÓN DEL TÍTULO O DE LA DIACONÍA

Basílica Vaticana, 28 de noviembre de 2020


Traducción al español de Iglesiaactualidad
Citas bíblicas: Sagrada Biblia. Versión oficial de la Conferencia Episcopal Española

LOS NUEVOS CARDENALES

S.E. Mons. Mario GRECH
Obispo emérito de Gozo (Malta)
Secretario General del Sínodo de los Obispos

S.E. Mons. Marcello SEMERARO
Arzobispo-Obispo emérito de Albano (Italia)
Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos
Administrador apostólico de Albano

S.E. Mons. Antoine KAMBANDA
Arzobispo de Kigali (Ruanda)

S.E. Mons. Wilton Daniel GREGORY
Arzobispo de Washington (Estados Unidos de América)

S.E. Mons. Jose Fuerte ADVINCULA
Arzobispo de Capiz (Filipinas)

S.E. Mons. Celestino AÓS BRACO, O.F.M. Cap.
Arzobispo de Santiago de Chile (Chile)

S.E. Mons. Cornelius SIM
Obispo titular de Puzia di Numidia
Vicario apostólico de Brunéi (Brunéi)

S.E. Mons. Augusto Paolo LOJUDICE
Arzobispo de Siena-Colle di Val d’Elsa-Montalcino (Italia)

S.E. Mons. Mauro GAMBETTI, O.F.M. Conv.,
Arzobispo titular de Tisiduo

S.E. Mons. Felipe ARIZMENDI ESQUIVEL
Obispo emérito de San Cristóbal de Las Casas (México)

S.E. Mons. Silvano Maria TOMASI, C.S.
Arzobispo titular de Asolo
Nuncio apostólico
Delegado especial ante la Soberana Orden Militar de Malta

P. Raniero CANTALAMESSA, O.F.M. Cap.
Predicador de la Casa Pontificia

S.E. Mons. Enrico FEROCI
Arzobispo titular de Passo Corese

Tu es Petrus

La schola:                        Mt 16, 18-19

Tu es Petrus, et super hanc petram ædificabo Ecclesiam meam, et portæ inferi non prævalebunt adversus eam, et tibi dabo claves regni cælorum.Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará, y te daré las llaves del reino de los cielos.

Saludo

El Santo Padre:

In nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti.
R/. Amen.
Pax vobis.
R/. Et cum spiritu tuo.
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
R/. Amén.
La paz esté con vosotros.
R/. Y con tu espíritu.

Uno de los nuevos cardenales, en nombre de todos, dirige al Santo Padre unas palabras de homenaje y gratitud.

Oración

El Santo Padre:

Oremus.
Domine Deus, Pater gloriæ, fons honorum, qui licet Ecclesiam tuam toto orbe diffusam largitate munerum ditare non desinis, sedem tamen beati Apostoli tui Petri tanto propensius intueris, quanto sublimius esse voluisti: da mihi famulo tuo providentiæ tuæ dispositionibus exhibere congruenter officium; certus te universis Ecclesiis collaturum quidquid illi præstiteris, quam cuncta respiciunt.
Per Dominum nostrum Iesum Christum Filium tuum, qui tecum vivit et regnat in unitate Spiritus Sancti, Deus, per omnia sæcula sæculorum.
R/. Amen.
Oremos.
Señor Dios, Padre de la gloria, fuente de todo bien, tú que con la abundancia de dones, no dejas de enriquecer a tu Iglesia extendida por toda la Tierra, y que miras con tanta benevolencia la Sede del bienaventurado apóstol Pedro cuanta es la preeminencia que le diste sobre las demás: con tu providencia concédeme a mí, que soy tu siervo, ejercer como es debido el mandato que me has confiado, en la certeza de que darás a la Iglesia universal todo aquello que le prometiste, hacia lo cual se orientan todas las cosas.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

Todos se sientan.

Lectura

El Hijo del hombre ha venido para dar su propia vida en rescate por muchos

Un lector:

Ascoltate la parola del Signore dal Vangelo secondo Marco 10, 32-45.
In quel tempo, mentre erano sulla strada per salire a Gerusalemme, Gesù camminava davanti ai discepoli ed essi erano sgomenti; coloro che lo seguivano erano impauriti.
Presi di nuovo in disparte i dodici, si mise a dire loro quello che stava per accadergli: «Ecco, noi saliamo a Gerusalemme e il Figlio dell’uomo sarà consegnato ai capi dei sacerdoti e agli scribi; lo con-danneranno a morte e lo consegneranno ai pagani, lo derideranno, gli sputeranno addosso, lo flagelleranno e lo uccideranno, e dopo tre giorni risorgerà».
Gli si avvicinarono Giacomo e Giovanni, i figli di Zebedèo, dicendogli: «Maestro, vogliamo che tu faccia per noi quello che ti chie-deremo». Egli disse loro: «Che cosa volete che io faccia per voi?». Gli risposero: «Concedici di sedere, nella tua gloria, uno alla tua destra e uno alla tua sinistra».
Gesù disse loro: «voi non sapete quello che chiedete. Potete bere il calice che io bevo, o essere battezzati nel battesimo in cui io sono battezzato?». Gli risposero: «lo possiamo». E Gesù disse loro: «Il calice che io bevo, anche voi lo berrete, e nel battesimo in cui io sono battezzato anche voi sarete battezzati. Ma sedere alla mia destra o alla mia sinistra non sta a me concederlo; è per coloro per i quali è stato preparato».
89Gli altri dieci, avendo sentito, cominciarono a indignarsi con Giacomo e Giovanni. allora Gesù li chiamò a sé e disse loro: «voi sapete che coloro i quali sono considerati i governanti delle nazioni dominano su di esse e i loro capi le opprimono. Tra voi però non è così; ma chi vuole diventare grande tra voi sarà vostro servitore, e chi vuole essere il primo tra voi sarà schiavo di tutti. anche il Figlio dell’uomo infatti non è venuto per farsi servire, ma per servire e dare la propria vita in riscatto per molti».
Escuchad la palabra del Señor del Evangelio según Marcos 10, 32-45.
En aquel tiempo, Estaban subiendo por el camino hacia Jerusalén y Jesús iba delante de ellos; ellos estaban sorprendidos y los que lo seguían tenían miedo.
Él tomó aparte otra vez a los Doce y empezó a decirles lo que le iba a suceder: «Mirad, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas; lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, se burlarán de él, le escupirán, lo azotarán y lo matarán; y a los tres días resucitará».
Se le acercaron los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron: «Maestro, queremos que nos hagas lo que te vamos a pedir». Les preguntó: «¿Qué queréis que haga por vosotros?». Contestaron: «Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda».
Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís, ¿podéis beber el cáliz que yo he de beber, o bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?». Contestaron: «Podemos». Jesús les dijo: «El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y seréis bautizados con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, sino que es para quienes está reservado».
Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan. Jesús, llamándolos, les dijo: «Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por muchos».

Alocución

Silencio para la reflexión personal.

Creación de los nuevos cardenales

El Santo Padre:

Fratres carissimi, munus gratum idemque grave sumus expleturi, quod cum ad Romanam Ecclesiam  imprimis pertineat totius quoque Ecclesiæ corpus afficit: in Patrum Cardinalium Collegium nonnullos Fratres cooptabimus, qui artiore vinculo cum Petri Sede devinciantur, Romani Cleri membra fiant et in apostolico servitio Nobiscum strictius cooperentur.
Ipsi sacra purpura exornati, in Urbe Roma et in dissitis regionibus intrepidi erunt Christi testes eiusque Evangelii.
Itaque auctoritate omnipotentis Dei, sanctorum Apostolorum Petri et Pauli ac Nostra hos Venerabiles Fratres creamus et sollemniter enuntiamus Sanctæ Romanæ Ecclesiæ Cardinales…
Queridos hermanos, nos disponemos a llevar a cabo una agradable y solemne tarea de nuestro ministerio sagrado. Principalmente se refiere a la Iglesia de Roma, pero también afecta a toda la comunidad eclesial: vamos a llamar a algunos de nuestros hermanos para entrar el Colegio Cardenalicio, para que, quedando unidos con un vínculo más cercano a la Sede de Pedro, se conviertan en miembros del clero de Roma, cooperando más intensamente a nuestro servicio apostólico.
Así, investidos con la sagrada púrpura, serán testigos valientes de Cristo y de su Evangelio en la Ciudad de  Roma y en regiones más lejanas.
Por lo tanto, con la autoridad de Dios omnipotente, de los santos Pedro y Pablo y la Nuestra, creamos y solemnemente proclamamos Cardenales de la Santa Iglesia Romana éstos hermanos nuestros …

El Santo Padre pronuncia el nombre de los nuevos cardenales y anuncia el Orden Presbiteral o Diaconal al que son asignados.

Profesión de fe y juramento

Solo los nuevos cardenales se ponen en pie.

El Santo Padre se dirige a los nuevos cardenales:

Fratres carissimi, fidem vestram in Deum unum et trinum, et fidelitatem in sanctam Ecclesiam catholicam atque apostolicam, teste populo sancto Dei, profitemini.Queridísimos hermanos, profesad ahora, ante al pueblo santo de Dios, vuestra fe en el Dios uno y trino, y vuestra fidelidad a la Santa Iglesia católica y apostólica.

Los nuevos cardenales realizan profesión de fe:

Credo in unum Deum Patrem omnipoténtem, Creatórem caeli et terrae, et in Iesum Christum, Fílium eius únicum, Dóminum nostrum, qui concéptus est de Spíritu Sancto, natus ex María Vírgine, passus sub Póntio Piláto, crucifíxus, mórtuus, et sepúltus, descéndit ad ínferos, tértia die resurréxit a mórtuis, ascéndit ad caelos, sedet ad déxteram Dei Patris omnipoténtis, inde ventúrus est iudicáre vivos et mórtuos. Credo in Spíritum Sanctum, sanctam Ecclésiam cathólicam, sanctórum communiónem, remissiónem peccatórum, carnis resurrectiónem, vitam aetérnam. Amen.Creo en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne
y la vida eterna. Amén.

Después juran fidelidad y obediencia al Santo Padre y a su sucesores:

Ego N., sanctæ Romanæ Ecclesiæ Cardinalis N., promitto et iuro, me ab hac hora deinceps, quamdiu vixero, fidelem Christo eiusque Evangelio atque obœdientem beato Petro sanctæque Apostolicæ Romanæ Ecclesiæ ac Summo Pontifici Francisco, eiusque successoribus canonice legitimeque electis, constanter fore; communionem cum Ecclesia catholica, sive verbis a me prolatis, sive mea agendi ratione, me semper servaturum; nuntia vel secreta omnia, quæ mihi concredita sint, numquam in Ecclesiæ damnum vel dedecus esse evulgaturum; magna denique cum diligentia et fidelitate onera explere, quibus teneor erga Ecclesiam, in quam ad meum servitium exercendum, secundum iuris præscripta, vocatus sum. Ita me Deus omnipotens adiuvet.Yo, N., Cardenal de la Santa Iglesia Romana, N., prometo y juro, desde ahora en adelante, y por siempre mientras viva, ser fiel a Cristo y a su Evangelio, constantemente obediente a la Santa Iglesia Apostólica Romana y a San Pedro, al Sumo Pontífice Francisco y a sus sucesores canónicamente elegidos; conservar siempre con la palabra y con la obra la comunión con la Iglesia Católica; no manifestar a nadie cuanto me haya sido confiado y cuya revelación podría acarrear daño o deshonra a la Santa Iglesia; desempeñar con gran diligencia y fidelidad las tareas a las cuales he sido llamado en mi servicio a la Iglesia, según las normas del derecho. Así me ayude Dios omnipotente.

Imposición de la birreta,
entrega del anillo cardenalicio
y asignación del título o de la diaconía

El Santo Padre:

Ad laudem omnipotentis Dei et Apostolicæ Sedis ornamentum, accipite biretum rubrum, Cardinalatus dignitatis insigne, per quod significatur usque ad sanguinis effusionem pro incremento christianæ fidei, pace et quiete populi Dei, libertate et diffusione Sanctæ Romanæ Ecclesiæ vos ipsos intrepidos exhibere debere.En honor de Dios omnipotente y para decoro de la Sede Apostólica, recibe el birreta rojo como signo de la dignidad del oficio de cardenal, y significa que estás preparado para actuar con fortaleza, hasta el punto de derramar tu sangre por el crecimiento de la fe cristiana, por la paz y armonía entre el pueblo de Dios, por la libertad y la extensión de la Santa Iglesia Católica Romana.

Todos los cardenales, según el orden de creación, se acercan al Sumo Pontífice y se arrodillan.

El Santo Padre les impone el solideo y el birreta cardenalicia.

El Santo Padre entrega el anillo a cada cardenal:

Accipe anulum de manu Petri et noveris dilectione Principis Apostolorum dilectionem tuam erga Ecclesiam roborari.Recibe el anillo de la mano de Pedro y sé conocedor de que con el amor del Príncipe de los Apóstoles se refuerza tu amor hacia la Iglesia

El Santo Padre asigna a cada cardenal una iglesia de Roma, como signo de participación en la solicitud pastoral del Papa en Roma:

Ad honorem Dei omnipotentis et sanctorum Apostolorum Petri et Pauli, tibi committimus Titulum (vel Diaconiam) N.
In nomine Patris, et Filii, et Spiritus Sancti.
R/. Amen.
En honor de Dios omnipotente y de los santos Apóstoles Pedro y Pablo, te entregamos el Título (o bien: la Diaconía) de N.
En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.
R/. Amén.

El Santo Padre entrega la Bula de creación cardenalicia y de asignación del Título o de la Diaconía e intercambia con el neo-cardenal un abrazo de paz:

Pax Domini sit semper tecum.
R/. Amen.
La paz del Señor esté siempre contigo.
R/. Amén.

Oración dominical

El Santo Padre:

Dicamus nunc omnes orationem, quam Christus tamquam exemplar omnis orationis nobis decit:Digamos la oración que Cristo nos dejo como ejemplo de toda plegaria:

El Santo Padre y la asamblea:

(Cantado) Pater noster, qui es in caelis: sanctificétur nomen tuum; advéniat regnum tuum; fiat volúntas tua, sicut in caelo, et in terra.
Panem nostrum cotidiánum da nobis hódie; et dimítte nobis débita nostra, sicut et nos dimíttimus debitóribus nostris; et ne nos indúcas in tentatiónem; sed líbera nos a malo.
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

El Santo Padre:

Deus, cuius universæ viæ misericordia est semper et veritas, operis tui dona prosequere; et quod possibilitas non habet fragilitatis humanæ, tuis beneficiis miseratus impende; ut hi famuli tui, Ecclesiæ tuæ iugiter servientes et fidei integritate fundati, et mentis luceant puritate conspicui.
Per Christum Dominum nostrum.
R/. Amen.
Dios, cuyo camino universal es siempre la misericordia y la verdad, sustenta los dones de tu obra, para que aquello que no es posible a la humana fragilidad, lo concedas misericordioso por tu gracia, para que estos siervos tuyos, edificando constantemente tu Iglesia y, fundados en la integridad de la fe, resplandezcan en la pureza de corazón.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
R/. Amén.

Bendición

El Santo Padre:

Dominus vobiscum.
R/. Et cum spiritu tuo.
Sit nomen Domini benedictum.
R/. Ex hoc nunc et usque in saeculum.
Adiutorium nostrum in nomine Domini.
R/. Qui fecit caelum et terram.
Benedicat vos omnipotens Deus, Pater, ✠ et Filius, ✠ et Spiritus ✠ Sanctus.
R/. Amen.
El Señor esté con vosotros.
R/. Y con tu espíritu.
Bendito se al nombre del Señor.
R/. Ahora y por todos los siglos.
Nuestro auxilio es el nombre del Señor.
R/. Que hizo el cielo y la tierra.
Os bendiga Dios omnipotente, Padre, ✠ Hijo, ✠ y Espíritu ✠ Santo.
R/. Amén.

Antífona mariana

Salve, Regina

La schola y la asamblea:

(Cantado) Salve, Regina, * Mater misericordiae, vita dulcedo, et spes nostra, salve. Ad te clamamus, exsules filii Hevae, ad te suspiramus, gementes et flentes, in hac lacrimarum valle. Eia, ergo, advocata nostra, illos tuos misericordes oculos ad nos converte; et Iesum, benedictum fructum ventris tui, nobis post hoc exilium ostende. O clemens, O pia, O dulcis Virgo Maria!Dios te salve, Reina y Madre de Misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos, y, después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María!

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