D. Alfonso Milián reposa ya en la capilla de los Mártires de la Catedral

28 de noviembre de 2020.- La capilla de los Mártires de la Catedral de Barbastro acoge ya los restos de Mons. D. Alfonso Milián Sorribas, obispo emérito de la diócesis de Barbastro-Monzón, que falleció el pasado jueves, 26 de noviembre. “Las últimas palabras que guardo de don Alfonso son un wasap que me envió desde el hospital: gracias. ¿No debería ser la vida de todo cristiano una permanente acción de gracias? Don Alfonso era un hombre agradecido, sencillo, atento, sabía escuchar, acompañar, animar, contaba con los demás; siempre dispuesto a todo y disponible para ayudar a todos”, ha evocado el arzobispo de Barcelona y presidente de la Conferencia Episcopal Española, cardenal D. Juan José Omella Omella, en la homilía exequial. Omella, que precedió a Milián en la sede aragonesa, ha dado las gracias “por el testimonio de la vida y de la muerte de un buen pastor, signo de la ternura y bondad de nuestro Señor, que expresamos con esta eucaristía, que siempre es acción de gracias”.

Han concelebrado el arzobispo de Zaragoza, Mons. D. Carlos Escribano Subías; los arzobispos eméritos de Zaragoza, Mons. D. Vicente Jiménez Zamora y Mons. D. Manuel Ureña Pastor; el obispo de Barbastro-Monzón, Mons. D. Javier Pérez Pueyo; el obispo de Huesca y de Jaca, Mons. D. Julián Ruiz Martorell; el obispo de Teruel y Albarracín, Mons. D. Antonio Gómez Cantero; el obispo de Tarazona, Mons. D. Eusebio Hernández Sola; el obispo de Sigüenza-Guadalajara, Mons. D. Atilano Rodríguez Martínez; el obispo Lérida, Mons. D. Salvador Giménez Valls; y medio centenar de sacerdotes.

El cardenal Omella ha preguntado a los asistentes: “Si don Alfonso pudiera estar hoy aquí, ¿qué nos diría? Nos lo dejó escrito en su lema episcopal: Yo en ellos y Tú en mí”. Además, ha destacado el carácter de “hombre de oración” de don Alfonso, cuya labor ha repasado apuntando el trabajo catequético, en Apostolado Seglar, con Acción Católica o en Cáritas. “Ponemos la vida de don Alfonso, un hombre de Dios, sencillo y bueno, en manos de la Virgen del Pueyo y la Virgen de la Alegría”, ha añadido.

El báculo del obispo mártir, Florentino Asensio

El rito de las exequias, con la participación de los alcaldes de Barbastro y Monzón, autoridades, familiares del obispo fallecido, representantes de movimientos y asociaciones, delegados y fieles de la diócesis, se ha iniciado a las puertas de la Catedral con el recibimiento, por el cardenal, los arzobispos y obispos, del féretro, conducido a continuación por el pasillo central a los pies del altar mayor. El vicario general, Ángel Noguero, ha recordado que “nuestra celebración quiere ser signo y expresión de gratitud al Señor por el don de la vida de nuestro obispo Alfonso”, vida que el secretario canciller, Pedro Escartín, ha glosado en sus datos más sobresalientes.

En ese momento, los cuatro arciprestes de la Diócesis han sido los encargados de encender el cirio pascual, símbolo de Cristo resucitado, –José Huerva (Bajo Cinca)-, colocar la casulla, estola y mitra -Wieslaw Dziados (Somontano)-, el báculo del obispo mártir Florentino Asensio –José Antonio Castán (Cinca Medio-Litera)- y el evangeliario – Rafael Duarte (Ribagorza-Sobrarbe).

Uno de los monjes del Instituto del Verbo Encarnado, orden que el obispo emérito llevó al Monasterio de El Pueyo, ha interpretado varios cantos, acompañándose del órgano catedralicio. El ex presidente de la Junta Coordinadora de Cofradías de Barbastro ha ofrecido la primera lectura y el salmo; el equipo de Cáritas, entidad de la que fue obispo delegado nacional de 2002 a 2014, ha sido el encargado de la lectura de las preces.

Para finalizar, el obispo de Barbastro-Monzón, Mons. D. Ángel Pérez Pueyo, ha hablado “de hermano a hermano”, evocando cómo conoció a su predecesor en la diócesis, “siendo seminarista en Ejea, y él delegado de Junior. Allí yo me sentí tan identificado con su estilo personal que para mí fue siempre un referente y un modelo, primero como cura, y después como obispo”. Don Ángel ha cedido la palabra a uno de los sobrinos de don Alfonso, Jesús Valero, que ha leído un escrito de su tío, un “testamento espiritual” datado en enero del año 2018, emotivo texto plagado de agradecimientos por una vida plena y rica. Así, las propias palabras de obispo emérito han resonado en el templo: “Barbastro-Monzón, mi esposa, a la que quiero con todo mi corazón”.

De nuevo en procesión, por la nave central, los restos mortales del obispo han sido conducidos hasta la capilla de los Mártires, donde se conservan y veneran los restos del beato mártir, obispo Florentino Asensio. Tal y como era su deseo, el obispo emérito de Barbastro-Monzón, D. Alfonso Milián, reposa ya en la capilla donde esta mañana ha recibido cristiana sepultura.

DIÓCESIS DE BARBASTRO-MONZÓN

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