Mensaje con motivo de la 68 Jornada Mundial por los Enfermo de Lepra

31 de enero de 2021.– Ofrecemos a continuación el mensaje del Prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, el Emmo. Sr. Cardenal Peter Kodwo Appiah Turkson, con ocasión de la 68ma Jornada Mundial por los Enfermos de Lepra (Morbo de Hansen) que se celebra hoy, domingo 31 de enero de 2021:

Mensaje del Cardenal Peter Kodwo Appiah Turkson

A los Presidentes de las Conferencias Episcopales,
A los Obispos responsables de la Pastoral de la Salud,
A los religiosos y religiosas,
A los trabajadores sociales, sanitarios y agentes de pastoral,
A los voluntarios y a todas las personas de buena voluntad,

“Combatir la lepra”

El Día Mundial de la Lepra 2021 se celebra este 31 de enero con el siguiente objetivo general: “Combatir la lepra”. Este noble objetivo tiene como punto de partida la realidad médica de que la lepra es una enfermedad que se puede curar; sin embargo, esto implica algo más que una simple lucha, a nivel médico, contra la lepra. Tiene también como objetivo acabar con el estigma social que acompaña a esta difícil enfermedad y, en última instancia, contempla una recuperación integral de la persona humana.

En el Evangelio de San Lucas se narra, de manera fascinante, la curación de la lepra. Mientras Jesús se dirigía a Jerusalén, se encontró con diez hombres que padecían esa enfermedad tropical desatendida de la piel. Se pararon a lo lejos y le pidieron a gritos ayuda y consuelo en su aflicción. Él les respondió curándolos de su dolencia física. Uno volvió a Jesús y, reconociendo que había sanado y recuperado su condición social, se le acercó dándole gracias. Al concluir ese encuentro, Jesús respondió: “Levántate, vete; tu fe te ha salvado” (Lc 17, 19).

La palabra latina para salvación es salus, y es la misma palabra que se emplea para expresar “curación”. Cuando en el Evangelio se narra que Cristo sana al hombre enfermo de lepra, Éste aplica el bálsamo de la dignidad humana además del remedio físico. Se convierte en un hecho que afecta a toda la persona y cuyas consecuencias tienen un gran alcance. Cuando la Iglesia habla de la generosa oferta de Dios de salvar a todos los hombres, la describe como un don universal e integral[1]. Dios desea sanar a todas las personas y a toda la persona. La salud integral abarca también la dimensión personal y social; incluye tanto la naturaleza espiritual de la persona como la física.

En las últimas décadas, los servicios de atención a la salud han avanzado notablemente en el tratamiento de la lepra o enfermedad de Hansen. La terapia multimedicamentosa ha demostrado ser eficaz y todo un éxito para curar la lepra infundiendo gran esperanza. La atención sanitaria, además de tratar las dolencias físicas de la persona, debe también tener en cuenta las dimensiones sociales y psicológicas. La salud integral implica “la prevención, el diagnóstico, el tratamiento y la rehabilitación, para mejorar el equilibrio y bienestar físico, psíquico, social y espiritual de la persona”[2].

La Organización Mundial de la Salud señala que el estigma sigue siendo un reto para la detección precoz y el éxito del tratamiento de la lepra. “Muchos pacientes padecen todavía exclusión social, depresión y pérdida de ingresos”[3], explica. Promover la inclusión de todas las personas en la sociedad y garantizar la integración en la comunidad, seguirán siendo prioridades. Además, el apoyo financiero y las oportunidades para participar activamente en el lugar de trabajo y en la vida económica son esenciales para las personas afectadas por la lepra y sus familias. “Todo ser humano”, insiste el Papa Francisco, “tiene derecho a vivir con dignidad y a desarrollarse integralmente, y ese derecho básico no puede ser negado por ningún país. Lo tiene aunque sea poco eficiente, aunque haya nacido o crecido con limitaciones”[4].

La salud integral es también un imperativo para las personas afectadas por la lepra, para su bienestar mental, “ya que se puede demostrar que la lepra repercute significativamente en la participación social y la salud mental, además de causar discapacidades físicas”[5]. En cierto sentido, el enfermo de lepra no solo padece la enfermedad misma, sino también la forma negativa en que se le acoge en la comunidad. La falta de adhesión social puede tener repercusiones profundamente negativas en la autoestima y la perspectiva de vida de una persona, haciendo que ésta sea aún más vulnerable a la enfermedad mental. El Papa Francisco indica que la persona humana está, por naturaleza, abierta a las relaciones. “En su propia raíz reside el llamado a trascenderse a sí misma en el encuentro con otros”[6], insiste. La comunidad de los profesionales sanitarios, en particular, y la sociedad en su conjunto, ofrecen un enorme servicio al bien común cuando ayudan a crear mecanismos que facilitan este proceso de integración personal de quienes padecen lepra y de sus familias. No todos tendrán las habilidades o la experiencia necesaria para curar físicamente la enfermedad de Hansen, pero todos serán capaces de promover esa cultura del encuentro que trae consigo la curación y el bienestar mental de los afectados por esta preocupante enfermedad.

En conclusión, ofrezco mi más sincero respeto y gratitud a quienes se dedican a “combatir la lepra” y ofrecen curación y esperanza a los que se ven afectados por la enfermedad de Hansen. Nos muestran, de manera muy práctica, que la lepra se puede curar, que el encuentro humano puede acabar con el estigma y que el bienestar mental es una parte esencial de la salud integral. Que la poderosa intercesión de María, salud de los enfermos, nos lleve a todos, de forma más completa, hacia el toque sanador de Jesucristo.

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[1] Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 38.

[2] Pontificio Consejo para los Agentes Sanitarios, “Nueva Carta de los Agentes Sanitarios”, 3.

[3] Organización Mundial de la Salud, “Estrategia mundial para la lepra 2016-2020”, 5.

[4] Papa Francisco, Fratelli Tutti, 107.

[5] PMW Somas, MW Waltz, WH van Brakel (2020), “The impact of leprosy on the mental wellbeing of leprosy-affected persons and their family members-a systematic review,” Global Mental Health 7, e15, 1.

[6] Papa Francisco, Fratelli Tutti, 111.

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