Videomensaje del Santo Padre con motivo de la 16° edición del GLOBSEC Bratislava Forum

15 de junio de 2021.– Ofrecemos a continuación el videomensaje que el Santo Padre ha enviado a los participantes en la 16° edición del GLOBSEC Bratislava Forum con el tema: “Rebuild the World Back Better”:

Videomensaje del Santo Padre

Sr. Presidente,

Gracias por su amable invitación a participar, a través de este videomensaje, en la 16ª edición del GLOBSEC Bratislava Forum, dedicado al tema: «Rebuild the World Back Better».

Le saludo, así como a todos los organizadores y participantes de esta conferencia. Quisiera expresar mi gratitud por la plataforma ofrecida por el Bratislava Forum al importante debate sobre la reconstrucción de nuestro mundo tras la experiencia de la pandemia, que nos obliga a enfrentarnos a una serie de graves cuestiones socioeconómicas, ecológicas y políticas, todas ellas interrelacionadas.

A este respecto, me gustaría proponeros algunas sugerencias, inspiradas en el método del trinomio de ver – juzgar – actuar.

Ver

Un análisis serio y honesto del pasado, que incluya el reconocimiento de las carencias sistémicas, de los errores cometidos y de la falta de responsabilidad hacia el Creador, el prójimo y la creación, me parece indispensable para desarrollar una idea de recuperación que apunte no sólo a reconstruir lo que había, sino a corregir lo que ya no funcionaba antes de la llegada del Coronavirus y que ha contribuido a agravar la crisis. El que quiere levantarse de una caída debe confrontarse con las circunstancias de su derrumbe y reconocer los elementos de responsabilidad.

Veo, pues, un mundo que se ha dejado engañar por una ilusoria sensación de seguridad basada en el afán de lucro.

Veo un modelo de vida económica y social caracterizado por tantas desigualdades y egoísmos, en el que una exigua minoría de la población mundial posee la mayoría de los bienes, y que a menudo no duda en explotar a las personas y los recursos.

Veo un estilo de vida que no presta el suficiente cuidado al medio ambiente. Nos hemos acostumbrado a consumir y destruir sin reparos lo que pertenece a todos y debe custodiarse con respeto, creando una “deuda ecológica” que pesa sobre todo en los pobres y en las generaciones futuras.

Juzgar

El segundo paso es evaluar lo que hemos visto. Al saludar a mis colaboradores de la Curia Romana en la pasada Navidad, hice una breve reflexión sobre el significado de la crisis. La crisis abre nuevas posibilidades: es, de hecho, un reto abierto que hay que afrontar la situación actual, para transformar el tiempo de prueba en un tiempo de decisión. En efecto, una crisis nos obliga a elegir, para bien o para mal. De una crisis, como ya he repetido, no se sale igual: o se sale mejores o se sale peores. Pero nunca iguales.

Juzgar lo que hemos visto y experimentado nos empuja a mejorar. Aprovechemos este momento para dar pasos adelante. La crisis que ha afectado a todos nos recuerda que nadie se salva solo. La crisis abre el camino a un futuro que reconozca la verdadera igualdad de todo ser humano: no una igualdad abstracta, sino concreta que ofrezca a las personas y a los pueblos oportunidades reales y equitativas de desarrollo.

Actuar

El que no actúa desperdicia las oportunidades que ofrece la crisis. Actuar, frente a la injusticia social y la marginación, requiere un modelo de desarrollo que ponga en el centro a “cada hombre y a todo el hombre” como “pilar fundamental a respetar y proteger, adoptando una metodología que incluya la ética de la solidaridad y la ‘caridad política'” (Mensaje a la directora de la UNESCO, Sra. Audrey Azoulay, 24 de marzo de 2021).

Toda acción necesita una visión, una visión de conjunto y esperanzadora: una visión como la del profeta bíblico Isaías, que veía las espadas convertidas en arados, las lanzas en hoces (cf. Is 2,4). Actuar para el desarrollo de todos es llevar a cabo una obra de conversión. Y ante todo decisiones que conviertan la muerte en vida, las armas en alimento.

Pero todos necesitamos también emprender una conversión ecológica. La visión de conjunto incluye, en efecto, la perspectiva de una creación entendida como “casa común” y pide urgentemente que se actúe para protegerla.

Queridos amigos, animado por la esperanza que viene de Dios, espero que vuestros intercambios de estos días contribuyan a un modelo de recuperación capaz de generar soluciones más inclusivas y sostenibles; un modelo de desarrollo basado en la convivencia pacífica entre los pueblos y la armonía con la creación. ¡Buen trabajo, y gracias!

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