Pastoral penitenciaria en 2020: Reinventarse ante la pandemia

8 de septiembre de 2021.– No ha sido fácil, ni sencillo, ni cómodo. La pandemia «nos ha puesto a prueba» pero «aquí estamos». Así resume Florencio Roselló, director del departamento de Pastoral penitenciaria, dentro de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social, lo que ha sido este año para esta Pastoral.

Este departamento hace pública la Memoria 2020 en la que ofrece los datos del trabajo realizado durante el año. En esta ocasión se han recopilado gracias a la aportación de 78 de las 82 prisiones consultadas, lo que supone el 95% de los consultados.

La actividad de la Pastoral penitenciaria en 2020 estuvo marcada por el Covid 19 y Florencio Roselló, en las primeras líneas de la introducción, recuerda que varios capellanes y voluntarios «han dejado sus vidas en la pandemia».

Una pandemia que cerró la cárcel a todo el personal externo, también a la Pastoral penitenciaria, el 14 de marzo de 2020. «Había dos opciones -explica Florencio- esperar a mejores tiempos o reinventarse, reorientar nuestra pastoral. Y optamos por la segunda opción». La Iglesia, a través de la Pastoral Penitenciaria, «siempre ha estado ahí».

Por eso, como novedad, en los datos de esta Memoria se refleja un incremento de actividades y actuaciones fuera de prisión. Muchos presos, en este tiempo, han visto recortadas las salidas, las comunicaciones, los paquetes y «la Iglesia ha sido esa familia y esa ventana al exterior que les ha devuelto la fe y la esperanza», destaca el director de la Pastoral penitenciaria. Se ha fortalecido el acompañamiento a las familias, se han elaborado mascarillas, se han organizado iniciativas para mantener correspondencia con los reclusos; además de la acogida a los que han recuperado la libertad en este tiempo.

Los datos también reflejan que cuando las puertas se volvieron a abrir, «allí estábamos de nuevo. Cuando se pudo celebrar, ¡celebramos!, cuando pudimos realizar una actividad ¡la hicimos!, cuando pudimos entrar paquetes de ropa, ¡los entramos!, cuando pudimos poner peculio, ¡lo pusimos!»

La memoria presenta con estos datos los 9 meses de trabajo en esta Pastoral. Pero también ha querido reflejar, en otro gráfico, los datos que corresponderían si se hubiera entrado en prisión los los 12 meses del año.

Cada año, con la presentación de esta Memoria, el departamento de Pastoral penitenciaria quiere agradecer el trabajo y la entrega de los capellanes y voluntarios que están detrás de cada uno de estos datos. Pero en el año 2020, de manera especial, los datos han requerido un esfuerzo mayor que otros años, «cada número tiene un valor añadido«, puntualiza Roselló.

Por eso, concluye su presentación invitando a disfrutar de esta Memoria, «analiza los datos y reconoce en ellos una gran entrega de capellanes y voluntarios. Un compromiso de superación y creatividad por los hombres y mujeres presos y por sus familias. Y, a decir verdad, y viendo esta memoria, ¡ha valido la pena! La Pastoral penitenciaria de España está viva, y esta memoria así nos lo recuerda».

CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA

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