Mensaje del Arzobispo Mayor de Kiev-Halyč

¡Alabado sea Jesucristo!

Queridos hermanos y hermanas en Cristo. Los saludo a todos desde la Kyiv ucraniana, desde Kyiv, nuestra ciudad capital.

Hoy es el primer día de una nueva etapa. Hoy entramos en la segunda semana de esta terrible guerra. El octavo día y Ucrania está en pie. Hoy ya es el octavo día de la guerra y Ucrania sigue luchando. Hoy, de alguna manera, empezamos a sentir, quizás empezamos a descubrir el papel y el lugar que Kyiv tiene en la vida de nuestra Iglesia, en la vida de nuestro pueblo, en la vida de la nación de Ucrania.

Kyiv no es simplemente la capital de Ucrania. Según el designio de los príncipes fundadores del Estado de Kyiv, Kyiv era la ciudad de la Nueva Jerusalén. Justamente estos días, de modo particular como resultado de la Jornada de oración de ayer, oración de todo el mundo por Kyiv, sentimos que Kyiv se va transformando en la capital espiritual del mundo.

Hoy están dirigidos hacia aquí los ojos del mundo entero. De todas las iglesias, religiones, denominaciones. Todos miran a este lugar. De un modo especial se siente el salmo 46 de David que está inscrito en el ábside central de la catedral de Santa Sofía: “Dios está en medio de ella, no será conmovida. El Señor le socorre al llegar la mañana».

Durante oración universal en el día de ayer, los representantes de todas las iglesias y religiones de Ucrania se reunieron de nuevo en la catedral de Santa Sofía para rezar por la paz en Ucrania. Precisamente DIOS SE HACE PRESENTE EN MEDIO de su ciudad. Este gesto fue como un icono de la sabiduría de Dios que se encarnaba en la vida de nuestro pueblo, en la vida de nuestra nación. Hoy pedimos que esta Sabiduría de Dios, que siempre ha sido el fundamento de la vida de nuestra Iglesia y de nuestro pueblo, se convierta en el fundamento de nuestra firmeza. Para que la Sabiduría de Dios prevalezca sobre la locura de los hombres. Para que el Dios de la paz, en el que ponemos nuestra confianza, nos permita defender esta paz. En él confiamos para “no ser conmovidos”. “Por la mañana” – dice el salmo, “Dios nos bendecirá.” El Señor Dios, nos ayudará.

Esa noche hemos vuelto a ver el horror de la guerra. Hemos visto horribles bombardeos de Kyiv y de otras ciudades de Ucrania. Esta noche hemos vuelto a ver los horrores de la muerte. Hoy, según las organizaciones internacionales, ya hay unos 800.000 refugiados de Ucrania, en el octavo día de la guerra.

Cada día en Ucrania mueren cerca de 1.000 soldados rusos. Hoy hay más de 7.000 mil muertos del lado de nuestros enemigos. Rezamos: “Oh Dios, en tu sabiduría, detén la guerra”.

Quiero agradecer a todos aquellos que con sus ojos están mirando a Kyiv, que hoy viven esos ritmos espirituales que vive nuestra Kyiv como nueva Jerusalén…

Oh Dios, acepta nuestra oración… Oh Dios, ¡protege tu ciudad! Oh Dios, ¡quédate en medio de nosotros y entonces no seremos conmovidos! Oh Dios, bendícenos antes del amanecer y dale la paz a Ucrania.

La bendición del Señor y su misericordia descienda sobre ustedes por su divina gracia y amor y permanezcan ahora y siempre y por los siglos de los siglos, amén.
¡Alabado sea Jesucristo!

+ Sviatoslav Shevchuk
Arzobispo Mayor de Kiev-Halyč
Primado de la Iglesia Greco-Católica Ucraniana

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