Letras apostólicas para el nombramiento de Mons. D. Santos Montoya Torres como Obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño

Francisco, Obispo, Siervo de los Siervos de Dios, al venerable hermano Santos Montoya Torres, hasta ahora Obispo titular de Orta y auxiliar de la Archidiócesis de Madrid, nombrado Obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño, salud y bendición apostólica.

«Bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen» (Lc 11, 28). El dicho del Señor pide a los fieles cristianos que, tanto con sus palabras como con sus obras de cada día, sigan con perseverancia al mismo Verbo de Dios encarnado, de manera que como verdaderos discípulos de Cristo manifiesten en este mundo la fragancia de su Evangelio, más aún sean ellos mismos incienso para Dios (cf. 2 Cor 2, 14-15).

Dado que es de suma importancia el oficio de conducir y enseñar al pueblo santo de Dios, hemos de procurar siempre instituir Prelados idóneos de las iglesias particulares. Por eso dirigimos ahora nuestras mentes a la comunidad de Calahorra y La Calzada–Logroño, que tras el traslado de su último pastor, el venerable hermano Carlos Manuel Escribano Subías, a la sede arzobispal de Zaragoza, espera a su nuevo obispo. Puesto que tú, venerable hermano, desempeñaste diligentemente tu ministerio en la comunidad eclesial de Madrid, estamos ciertos de que podrás ejercer rectamente este oficio de más responsabilidad.

Por tanto, acogido el parecer de la Congregación para los Obispos, en plenitud de nuestra potestad Apostólica, con gozo te constituimos Obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño, con los derechos debidos y las obligaciones congruentes, según las normas del Código de Derecho Canónico, y disuelto el vínculo de la anterior sede titular y el mencionado oficio de auxiliar.

Conviene que anuncies cuanto antes al clero y al pueblo de tu Diócesis esta nuestra voluntad, porque es necesario que conozcan pronto a su nuevo Pastor, a quien otorguen sentimientos de piedad y obediencia.

Por último, venerable hermano, por intercesión de los santos mártires Emeterio y Celedonio, de santo Domingo de la Calzada y de la siempre poderosa patrona, la bienaventurada Virgen María de Valvanera, imploramos para ti la gracia del Espíritu Santo, para que, con corazón de padre, puedas conducir a los fieles cristianos a ti encomendados a los gozos de la vida eterna. 

Dado en Roma, en Letrán, el día doce de enero, del año del Señor dos mil veintidós, noveno de Nuestro Pontificado.

William Millea, Protonotario Apostólico

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