¿Cómo se ha modificado el art. 93 de la “Praedicate Evangelium”?

El sábado 19 de marzo de 2022 el Santo Padre Francisco promulgó la Constitución apostólica Praedicate Evangelium sobre la Curia Romana y su servicio a la Iglesia en el mundo y, a las 12 del mediodía, su texto se hacía público únicamente en italiano, no en latín (lengua oficial de la Iglesia) y sin ninguna otra traducción.

El texto era publicado en el Bollettino número B0189, pero sin embargo no fue añadido a la base documental de la web de la Santa Sede, de hecho, a día de hoy, 22 de marzo, todavía no se ha procedido a ello. A muchos sorprendió su publicación, pues ni siquiera a los periodistas se les facilitó previamente el texto bajo embargo como acostumbraba a hacer la Oficina de Prensa de la Santa Sede con los textos importantes.

Llamó la atención, también, la poca calidad jurídica que tiene el texto siendo que los trabajos comenzaron en octubre de 2013 y que en junio de 2018 ya se contaba con un primer borrador del mismo. Una pregunta surgió enseguida: ¿se han leído detenidamente el texto antes de promulgarlo y publicarlo? Pues se vio una clara contradicción de Praedicate Evangelium con Traditionis custodes.

Praedicate Evangelium, art. 93:

«El Dicasterio [para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos] se ocupa de la regulación y disciplina de la sagrada liturgia en cuanto a la forma extraordinaria del Rito Romano»)

Traditionis custodes, art. 3:

«Los libros litúrgicos promulgados por los santos Pontífices Pablo VI y Juan Pablo II, en conformidad con los decretos del Concilio Vaticano II, son la única expresión de la lex orandi del Rito Romano».

Por tanto, no tenía ningún sentido que la Constitución apostólica hablase de rito extraordinario cuando el mismo Papa Francisco estableció que únicamente existía un único rito romano.

Ayer, 21 de marzo, en la rueda de prensa para la presentación de Praedicate Evangelium se formuló una pregunta al respecto. La respuesta dada por S.E. Mons. Marco Mellino, Secretario del Consejo de Cardenales fue que «esta regla, según entendemos, fue formulada de esta manera antes de la publicación del motu proprio y es un error tipográfico que debe corregirse. El Santo Padre ya ha sido advertido de esto. Ya se está trabajando. Pido disculpas pero soy humano. Cuando salió el motu proprio [Traditionis Custodes], debería haber reformulado ese artículo pero se me escapó. Lo descubrí hace poco…». Y añadió que «en la edición típica, que será el texto original y base, se encontrará la redacción tal cual».

Entonces surgían más preguntas: ¿qué promulgó exactamente el Santo Padre el 19 de marzo siendo que la «edición típica» todavía no estaba finalizada? ¿Por qué de repente tanta prisa en su promulgación siendo que el texto contenía errores de los cuales S.E. Mons. Marco Mellino era conocedor?

Si ahora mismo accedemos Bollettino número B0189, podemos ver que el texto del artículo 93 ha sido cambiado, sin previo aviso, y ahora se lee: «El Dicasterio se ocupa de la regulación y disciplina de la sagrada liturgia en cuanto al uso -concedido según normas establecidas- de los libros litúrgicos anteriores a la reforma del Concilio Vaticano II».

Se supone que para modificar un texto normativo que ya ha sido promulgado, se necesita de otro texto que establezca los cambios, por muy pequeños que puedan parecer.

Por otro lado, en la misma rueda de prensa, Loup Besmond de Senneville, Presidente de la Asociación de los periodistas acreditados en el Vaticano (Aigav), expresó el malestar de algunos periodistas: «Quisiera expresar brevemente -en nombre de la Aigav- nuestro asombro por la forma en que se ha publicado esta Constitución. La publicación de un texto tan importante, anunciado desde hace varios años, un sábado, al mediodía, sin previo aviso o con distribución bajo embargo, desarma. Sin mencionar el hecho de que el texto está solo en italiano, lo que parece contradecir la universalidad promovida en el texto mismo. La organización de esta conferencia de prensa 48 horas después [de la publicación] lamentablemente no resuelve el problema. En efecto, tal vez revela desconocimiento de las exigencias de nuestro trabajo y daña profundamente nuestra capacidad de informar adecuadamente sobre este texto. Entendemos muy bien que este es un documento muy sensible y que podría haber riesgos de filtraciones de noticias. Incluso con esto en mente, había otras posibilidades, como avisarnos con dos horas de anticipación para que se publicara un texto importante o tener una conferencia de prensa el sábado por la tarde. Eminencia, lo digo también ante usted y ante el Secretario del Consejo de Cardenales con la petición de llevar estas preocupaciones al Santo Padre».

El Director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Matteo Bruni, justificó todo ello aduciendo a «razones de Estado» y a la voluntad de que coincidiera con el día de la festividad de San José.

Por tanto, ¿tendrá que promulgar el Santo Padre una nueva Constitución apostólica una vez se hayan subsanado los errores que contiene el texto publicado el 19 de marzo?

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