Letras apostólicas para el nombramiento de D. Ernesto Jesús Brotóns Tena como Obispo de Plasencia

FRANCISCO, OBISPO, Siervo de los Siervos de Dios, al amado hijo Ernesto Jesús Brotóns Tena, del clero de la Archidiócesis de Zaragoza, hasta ahora Director del Centro de Estudios Teológicos de Aragón, nombrado de la Diócesis de Plasencia en España, salud y bendición.

La Iglesia es llamada católica o universal porque se extiende por todo el orbe, desde los confines de la tierra hasta sus últimas fronteras, y porque enseña, de modo universal y sin defecto, todos los dogmas que deben llegar a conocimiento de los hombres. En efecto, esto sucede por medio del ministerio de los obispos llevado a cabo tanto en la celebración de los sacramentos como en la predicación de la Palabra de Dios en el seno de la esposa mística de Cristo.

Nos, desde la sede del apóstol Pedro, considerando las necesidades pastorales de las comunidades cristianas, volvemos ahora nuestra mirada a la Iglesia de Plasencia en España que, tras el traslado del venerable hermano José Luis Retana Gozalo a las sedes de Ciudad Rodrigo y de Salamanca, aguarda piadosamente un nuevo pastor. Puesto que tú, amado hijo, destacas por tu prudencia, sana doctrina y caridad para con el rebaño de Dios a ti queremos confiarte esta obra.

Habiendo consultado al Dicasterio para los Obispos y sopesado rectamente el asunto, haciendo uso de nuestra Autoridad Apostólica, te nombramos Obispo de Plasencia en España, concediéndote todos los derechos debidos e imponiéndote todas las obligaciones según las normas del Código de Derecho Canónico.

Podrás recibir la ordenación episcopal de un obispo católico en cualquier lugar fuera de Roma, observando todas las reglas litúrgicas. Sin embargo, tal como sanciona le ley eclesiástica, es necesario que realices debidamente la profesión de fe y prestes el juramento de fidelidad a Nos y a nuestros sucesores en esta sede. Ciertamente a ti te corresponde que el pueblo y el clero de esta comunidad, a quienes aconsejamos que te ofrezcan los signos de obediencia filial en la fe y de amor en el Señor, lleguen al conocimiento de estas letras y de nuestra voluntad. Finalmente, querido hijo, Dios con la luz del Espíritu Santo te acompañe para confirmar al pueblo santo constantemente en el magisterio de la Iglesia y la sabiduría de las Sagradas Escrituras para que puedas entrar a la pascua de la vida eterna juntamente con la comunidad que te ha sido confiada.

Dado en Roma, en Letrán, el día dieciséis del mes de julio, del año del Señor dos mil veintidós, décimo de nuestro Pontificado.

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