Audiencia general, 31 de agosto de 2016

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La Audiencia general de esta mañana se ha celebrado a las 10 horas en la Plaza de San Pedro donde el Santo Padre Francisco se ha encontrado con grupos de peregrinos y fieles provenientes de Italia y de todas las partes del mundo.

En el discurso pronunciado en italiano, el Papa ha continuado con sus catequesis sobre la misericordia y ha centrado su meditación sobre “La misericordia ofrece dignidad” (cfr Mt 9,20-22).

Tras resumir la catequesis en diversos idiomas, el Santo Padre ha dirigido un saludo particular a los grupos de fieles presentes.

La Audiencia general ha concluido con el canto del Pater Noster y la Bendición Apostólica.

Catequesis del Santo Padre:
[texto original: italiano, traducción de Radio Vaticana]

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

El Evangelio que hemos escuchado nos presenta una figura que sobresale por su fe y su coraje. Se trata de la mujer a la que Jesús curó de sus pérdidas de sangre (Cfr. Mt 9,20-22). Pasando en medio de la muchedumbre, se acerca por detrás de Jesús para tocar el borde de su manto. Pensaba: “Con sólo tocar su manto, quedaré curada”  (v. 21). ¡Cuánta fe, eh! ¡Cuánta fe tenía esta mujer! Razonaba así porque estaba animada por tanta fe, tanta esperanza y, con un toque de astucia, realiza cuanto lleva en su corazón. El deseo de ser salvada por Jesús es tan grande que la hace ir más allá de las prescripciones establecidas por la ley de Moisés.

En efecto, esta pobre mujer desde hacía tantos años no sólo estaba sencillamente enferma, sino que era considerada impura porque padecía de hemorragias (Cfr. Lv 15, 19-30). Por esta razón estaba excluida de las liturgias, de la vida conyugal, de las relaciones normales con el prójimo. El evangelista Marcos añade que había consultado a muchos médicos, agotando sus medios para pagarlos y soportando tratamientos dolorosos, pero sólo había empeorado. Era una mujer descartada por la sociedad. Es importante considerar esta condición – de descartada – para entender su estado de ánimo: ella siente que Jesús puede liberarla de la enfermedad y del estado de marginación y de indignidad en el que se encuentra desde hace años. En una palabra: sabe, siente que Jesús puede salvarla.

Este caso nos hace reflexionar acerca de cómo la mujer muchas veces es percibida y representada. A todos se nos pone en guardia, también a las comunidades cristianas, contra consideraciones de la feminidad aminoradas por prejuicios y recelos ultrajantes de su intangible dignidad. En este sentido son precisamente los Evangelios los que  restablecen la verdad y reconducen a un punto de vista liberatorio.

Jesús ha admirado la fe de esta mujer a la que todos evitaban y ha transformado su esperanza en salvación. No conocemos su nombre, pero las pocas líneas con las que los Evangelios describen su encuentro con Jesús trazan un itinerario de fe capaz de restablecer la verdad y la grandeza de la dignidad de toda persona. En el encuentro con Cristo se abre para todos, hombres y mujeres de todo lugar y de todo tiempo, el camino de la liberación y de la salvación.

El Evangelio de Mateo dice que cuando la mujer tocó el manto de Jesús, Él “se dio vuelta”, la vio (v. 22), y le dirigió la palabra. Como decíamos, a causa de su estado de exclusión, la mujer ha actuado a escondidas, detrás de Jesús – tenía un poco de temor – para no ser vista, porque era una descartada. En cambio, Jesús la ve y su mirada no es de reproche, no dice: “¡Vete de aquí, tú eres una descartada!”, como si dijera: “¡Tú eres una leprosa, vete!”, ¿no? No reprocha. Sino que la mirada de Jesús es de misericordia y ternura. Él sabe lo que ha sucedido y busca el encuentro personal con ella, lo que, en el fondo, ella misma anhelaba. Esto significa que Jesús no sólo la acoge, sino que la considera digna de ese encuentro hasta el punto que le dona su palabra y su atención.

En la parte central del relato el término salvación se repite tres veces. “Con sólo tocar su manto, quedaré curada. Jesús se dio vuelta, y al verla, le dijo: ‘Ten confianza, hija, tu fe te ha salvado’” (vv. 21-22). Este “ten confianza, hija” – “confianza hija”, dice Jesús – expresa toda la misericordia de Dios por aquella persona, y por toda persona descartada. Pero cuántas veces nos sentimos interiormente descartados por nuestros pecados, hemos hecho tantas, hemos hecho tantas… Y el Señor nos dice: “¡Confianza! ¡Ven! Para mí tú no eres un descartado, una descartada. Confianza, hija. Tú eres un hijo, una hija”. Y éste es el momento de la gracia, es el momento del perdón, es el momento de la inclusión en la vida de Jesús, en la vida de la Iglesia. Es el momento de la misericordia. Hoy, a todos nosotros, pecadores, que somos grandes pecadores o pocos [pequeños] pecadores, pero todos lo somos, ¡eh!,  a todos [nosotros] el Señor nos dice: “¡Confianza, ven! Ya no eres descartado, no eres descartada: yo te perdono, yo de abrazo”.

Así es la misericordia de Dios. Debemos tener coraje e ir hacia Él; pedir perdón por nuestros pecados e ir adelante. Con coraje, como hizo esta mujer.  Después, la “salvación” adquiere múltiples rasgos: ante todo devuelve la salud a la mujer; después la libera de las discriminaciones sociales y religiosas; además, realiza la esperanza que ella llevaba en su corazón anulando sus temores y su desaliento; y, en fin, la devuelve a la comunidad liberándola de la necesidad de actuar a escondidas. Y esto último es importante: un descartado siempre hace algo a escondidas [alguna vez] o toda la vida: pensemos en los leprosos de aquellos tiempos, en los sin techo de hoy… pensemos en los pecadores, ¡eh!, en nosotros pecadores: siempre hacemos algo a escondidas, como … tenemos necesidad de hacer algo a escondidas y nos avergonzamos por lo que somos. Y Él nos libera de esto, Jesús nos libera y hace que nos pongamos de pie: “Levántate, ven. De pie”. Como Dios nos ha creado: Dios nos ha creado de pie, no humillados. De pie. La salvación que Jesús da es total, reintegra a la vida de la mujer en la esfera del amor de Dios y, al mismo tiempo, la restablece en su plena dignidad.

En suma, no es el manto que la mujer ha tocado el que le da la salvación, sino la palabra de Jesús, acogida en la fe, capaz de consolarla, curarla y restablecerla en la relación con Dios y con su pueblo. Jesús es la única fuente de bendición de la que brota la salvación para todos los hombres, y la fe es la disposición fundamental para acogerla.

Jesús, una vez más, con su comportamiento lleno de misericordia, indica a la Iglesia el itinerario que debe realizar para salir al encuentro de cada persona, para que cada uno pueda ser curado en el cuerpo y en el espíritu, y recuperar la dignidad de hijos de Dios. Gracias.

Síntesis de la catequesis en diferentes idiomas:

In lingua francese

Speaker:

Frères et sœurs, dans sa miséricorde, Jésus guérit non seulement les personnes de leurs souffrances, de leur isolement et de leur honte, mais il les réintroduit dans l’amour de Dieu et les rétablit dans leur dignité. Dans le récit que nous venons d’entendre, cette femme qui touche le manteau de Jésus sait dans son cœur que le Seigneur peut la sauver, et elle a l’ardent désir de le rencontrer. En touchant le manteau de Jésus elle manifeste sa foi et son espérance. Il en est touché, il la regarde avec miséricorde et tendresse: «Confiance ma fille». Il réalise ce qu’elle désirait secrètement dans son cœur: une rencontre personnelle avec lui. Non seulement il l’accueille mais il la trouve digne d’une telle rencontre. Jésus est l’unique source de bénédiction d’où jaillit le salut pour tous les hommes.

Santo Padre:

Saluto cordialmente i pellegrini di lingua francese. Al termine del periodo di riposo estivo per molti di voi, vi invito a situare la vostra vita di ogni giorno sotto lo sguardo misericordioso del Signore, perché Egli doni a ciascuno la grazia di compiere il proprio dovere e di portare l’amore del Cristo intorno a sé. Dio vi benedica!

Speaker:

Je salue cordialement les pèlerins de langue française. Alors que, pour beaucoup d’entre vous, la période de repos estival se termine, je vous invite à placer votre vie de chaque jour sous le regard miséricordieux du Seigneur, afin qu’il donne à chacun la grâce d’accomplir son devoir et de porter l’amour du Christ autour de soi. Que Dieu vous bénisse!

In lingua inglese

Speaker:

Dear Brothers and Sisters: In our catechesis for this Holy Year of Mercy, we now consider Jesus’ cure of the woman suffering from haemorrhages (cf. Mt 9:20-22). This unnamed woman, considered impure according to the Law (cf. Lev 15:29-30), trusted in Jesus’ mercy and saving power to free her from her illness and isolation. Filled with deep faith, she reached out and touched his garment. In Hebrew religious tradition, wearing such a garment was a symbol of being clothed with the divine Law, the source of blessing. The woman’s gesture of touching his garment is thus a form of quiet prayer and a sign of hope. Jesus responds by looking upon her with tenderness and acknowledges her dignity. He treats her with love and heals her of her affliction. Faith in Christ brings salvation; it offers healing, restores right relationships between people and affirms our inviolable dignity. Jesus asks all of us to trust in his word and, having experienced his mercy, to be a leaven of that mercy in our world.

Santo Padre:

Saluto i pellegrini di lingua inglese presenti all’odierna Udienza, specialmente quelli provenienti da Irlanda, Malta, Filippine, Vietnam, Isole Vergini Americane e Stati Uniti d’America. Il vostro soggiorno nella Città eterna vi confermi nell’amore di Cristo; Egli ci faccia suoi missionari di misercordia, specialmente verso tutti coloro che si sentono lontani da Dio. Dio vi benedica tutti!

Speaker:

I greet the English-speaking pilgrims and visitors taking part in today’s Audience, particularly those from Ireland, Malta, the Philippines, Vietnam, the US Virgin Islands and the United States of America. May your stay in the Eternal City confirm you in love for our Lord, and may he make you his missionaries of mercy, especially for all those who feel distant from God. May God bless you all!

In lingua tedesca

Speaker:

Liebe Brüder und Schwestern, in der Lesung aus dem Matthäusevangelium haben wir von einer Frau gehört, die schon seit zwölf Jahren an Blutungen litt und von Jesus geheilt wurde. Neben den großen körperlichen Beschwerden litt die Frau darüber hinaus unter der Last, nach dem Gesetz des Moses für unrein gehalten zu werden. Die Begegnung mit Jesus wurde für sie zur Heilung an Leib und Seele. Jesus schenkte ihr ihre Würde zurück. Diese Begegnung ist aber genaugenommen eine Berührung: Die Frau berührte den Saum des Gewandes Jesu, und er wendete sich ihr zu, sah sie an und sprach zu ihr. Sie empfing die Aufmerksamkeit, den Blick und das Wort Jesu. So wurde die Frau ganz heil. „Heilen“ ist das Schlüsselwort dieses Textabschnitts, das der Evangelist dreimal wiederholt. Der Herr schenkt in seiner großen Barmherzigkeit Heilung in Fülle. Auch wir können uns vom heilenden Wort Jesu berühren lassen, wenn wir es im Glauben annehmen. Jesus ist die einzige Quelle des Segens, aus der das Heil für alle Menschen entspringt. Er schenkt uns die Würde, wahrhaft Kinder Gottes zu sein.

Santo Padre:

Rivolgo un cordiale saluto a tutti i pellegrini di lingua tedesca. In particolare, saluto i gruppi di Höchstadt, Ostfildern e gli alunni del Liceo Kardinal-von-Galen di Münster. Vi auguro un buon soggiorno a Roma. Dio vi benedica tutti.

Speaker:

Einen herzlichen Gruß richte ich an alle Pilger deutscher Sprache. Besonders grüße ich die Gruppen aus Höchstadt, Ostfildern und die Schüler des Kardinal-von-Galen-Gymnasiums aus Münster. Ich wünsche euch einen guten Aufenthalt in Rom. Gott segne euch alle.

In lingua spagnola

Queridos hermanos y hermanas

Como hemos escuchado en el Evangelio, una mujer que sufría flujos de sangre se abrió paso entre la multitud para tocar el borde del manto de Jesús. Estaba convencida de que Jesús era el único que podía liberarla de su enfermedad y de la marginación que sufría desde hacía bastante tiempo.

Cuando la mujer tocó el manto, Jesús se volvió hacia ella y la miró con ternura y misericordia. Fue un encuentro personal, un encuentro de acogida, en el que Jesús alabó su fe sólida, capaz de superar cualquier obstáculo y adversidad.

Jesús no sólo la curó de su dolencia, sino que la libra de sus temores y complejos, le restituye su dignidad y la reintegra en la esfera del amor misericordioso de Dios. Jesús es la fuente de todo bien y de él nos viene la salvación; nosotros debemos acogerlo con fe viva y auténtica, como demostró tener esa mujer.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los venidos de España y Latinoamérica. Que el ejemplo de Jesús nos ayude a salir al encuentro de quien está solo y necesitado, para llevar su misericordia y ternura, que sana las heridas y restablece la dignidad de hijos de Dios. Muchas gracias.

In lingua portoghese

Speaker:

No relato evangélico da cura da hemorroíssa, vemos como Jesus quer restituir a dignidade àquela mulher que com muita coragem e fé lhe toca a barra do seu manto. De fato, a hemorragia, segundo a Lei de Moisés, significava impuridade e, portanto, exclusão da vida pública e religiosa. Jesus não quer só curar o corpo daquela mulher, mas quer oferecê-la a salvação: restitui a sua saúde, mas também a liberta das discriminações sociais e religiosas e a reintegra na esfera do amor de Deus. Também hoje Jesus indica à Igreja a necessidade de ir ao encontro das pessoas, para que todos sejam curados no corpo e no espírito.

Santo Padre:

Saluto tutti i pellegrini di lingua portoghese, in particolare i sacerdoti del Pontificio Collegio Pio Brasiliano, l’equipaggio della Marina brasiliana e i fedeli di Vitória. Cari amici, Gesù vi chiama a portare la gioia e la consolazione del Vangelo a tutti gli uomini e donne, come suoi autentici testimoni! Dio vi benedica tutti!

Speaker:

Saúdo a todos os peregrinos de língua portuguesa, em particular aos sacerdotes do Pontifício Colégio Pio Brasileiro em Roma, aos tripulantes da Marinha do Brasil e aos fiéis de Vitória. Queridos amigos, Jesus vos chama a levar a alegria e a consolação do Evangelho a todos os homens e mulheres, como suas autênticas testemunhas! Que Deus vos abençoe a todos!

In lingua araba

Speaker:

تكلم البابا اليوم عن المرأة التي شفاها يسوع من نزيف الدم، موضحا كيف أنها تصرفت بشجاعة مدفوعة من إيمان كبير ومن رجاء عميق. لم تكن هذه المرأة فقط مجرد مريضة من سنوات عديدة، ولكنها كانت تُعتبر نجسة ولهذا كانت مستبعدة من الطقوس، ومن الحياة الزوجية، وحتى من العلاقات الطبيعية مع الآخرين. لكنها، وبرغم من يأس ومرارة حالتها، آمنت بأن يسوع بإمكانه أن يخلصها. لهذا الْتَفَتَ يَسُوعُ ونظر إليها، وتكلم معها، ليشفي جسدها ونفسها وقلبها، ويحررها من التحامل الاجتماعي والديني؛ ويمحو مخاوفها ويأسها. إن الخلاص الذي يمنحه يسوع هو خلاص كامل، يُعيد الشخصَ لمحبة الله، ويمنحه مجددا كرامته الكاملة. وأشار البابا إلى أن لقاء يسوع بهذه المرأة يؤكد أنه هو مصدر النعمة الوحيد الذي منه يتدفق الخلاص لجميع البشر، وأن الشرط الأساسي للحصول على هذا الخلاص هو الإيمان به. إن يسوع، بسلوكه الرحيم هذا، يحدد للكنيسة الدرب الذي عليها أن تسلكه للوصول إلى كل شخص، ولتوصيل كل انسان إلى شفاء الجسد والروح وإلى استعادة كرامته كابن وكابنة لله

Santo Padre:

Rivolgo un cordiale saluto ai pellegrini di lingua araba, in particolare a quelli provenienti dall’Iraq, dalla Giordania e dal Medio Oriente. La guarigione compiuta oggi da Gesù ci assicura che quando la speranza umana svanisce e tutto sembra impossibile, il sole della speranza divina risorge per coloro che, nonostante il buio della prova, conservano accesa la fiamma della loro fede! Il Signore vi benedica tutti e vi protegga dal ‎maligno!‎

Speaker:

أتوجه بتحية حارة للحجاج الناطقين باللغة العربية، وخاصة القادمين من العراق والأردن والشرق ‏الأوسط. إن معجزة الشفاء التي قام بها يسوع اليوم تؤكد لنا أنه عندما يبدأ الرجاء البشري في التبخر ويبدو كل شيء مستحيلا، فإن شمس الرجاء الإلهي تشرق للذين، وبرغم من ظلام التجربة، يحافظوا على شعلة إيمانهم مشتعلة. ليبارككم الرب جميعا ‏ويحرسكم من الشرير!‏

In lingua polacca

Speaker:

Kobieta cierpiąca na krwotok (por. Mt 9,20- 22), przechodząc przez tłum zbliżyła się do Jezusa, aby dotknąć frędzli Jego płaszcza. „Bo sobie mówiła: Żebym się choć Jego płaszcza dotknęła, a będę zdrowa” (w. 21). Myślała w ten sposób, ponieważ ożywiała ją wielka wiara i wielka nadzieja. Ta biedna kobieta była bowiem nie tylko chora, ale uważana za nieczystą, a w związku z tym wykluczona z liturgii, z życia małżeńskiego, z normalnych relacji z innymi. Ona czuła, że Jezus może ją uwolnić od choroby oraz ze stanu marginalizacji i poniżenia, w jakim znajdowała się od lat. Była przekonana, że Jezus może ją zbawić.

Jezus przywraca kobiecie zdrowie, ale też wyzwala ją z dyskryminacji społecznej i religijnej. Spełnia również nadzieję, jaką nosiła w swoim sercu, niwecząc jej lęki i przygnębienie. Wreszcie przywraca ją wspólnocie, uwalniając ją od konieczności życia w ukryciu. Zbawienie jakie daje Jezus jest zbawieniem całkowitym, które objawia w jej życiu działanie miłości Boga, a jednocześnie odsłania pełnię jej godności.

Wobec współczesnych wizji kobiecości naznaczonych obraźliwymi uprzedzeniami i podejrzliwością, Ewangelia przypomina prawdę o nienaruszalnej godności kobiety. W spotkaniu z Chrystusem droga wyzwolenia i zbawienia otwiera się dla wszystkich, mężczyzn i kobiet, w każdym miejscu i w każdej epoce.

Santo Padre:

Do il cordiale benvenuto ai pellegrini polacchi. Cari fratelli e sorelle, in quest’Anno giubilare della misericordia sperimentiamo in modo particolare la salutare forza dell’amore di Dio. Non temiamo di venire a Cristo con la nostra sofferenza e le nostre debolezze! L’operato della sua grazia ci aiuti sempre di nuovo a scoprire in noi e negli altri la dignità di figli di Dio chiamati a partecipare alla sua santità. Vi benedico di cuore. Sia lodato Gesù Cristo!

Speaker:

Serdecznie witam polskich pielgrzymów. Drodzy bracia i siostry, w tym jubileuszowym Roku miłosierdzia w szczególny sposób doświadczamy uzdrawiającej mocy miłości Boga. Nie bójmy się przychodzić do Chrystusa z naszym cierpieniem i naszymi słabościami! Niech działanie Jego łaski pomaga nam wciąż na nowo odkrywać w sobie i w innych godność dzieci Bożych powołanych do udziału w Jego świętości. Z serca wam błogosławię. Niech będzie pochwalony Jezus Chrystus!

Saludo en italiano:

Rivolgo un cordiale benvenuto ai pellegrini di lingua italiana.

Sono lieto di accogliere i fedeli dell’Arcidiocesi di Genova, accompagnato dal Cardinale Angelo Bagnasco; e della Diocesi di Melfi-Rapolla-Venosa, con il Vescovo Mons. Gianfranco Todisco. Vi auguro un pellegrinaggio giubilare ricco di frutti spirituali per il vostro bene e per quello delle vostre comunità ecclesiali.

Saluto i seminaristi di Milano; i gruppi parrocchiali, specialmente i fedeli di Pogliano Milanese, Inveruno, Pieve del Cairo e Polla, come pure i “ciclisti della misericordia” di Teggiano.

Un particolare saluto rivolgo ai giovani, agli ammalati e agli sposi novelli. L’eroico martirio di San Giovanni Battista, che abbiamo ricordato lunedì, solleciti voi, cari giovani, a progettare il vostro futuro senza compromessi con il Vangelo; aiuti voi, cari ammalati, ad essere coraggiosi, trovando in Cristo crocifisso serenità e conforto; conduca voi, cari sposi novelli, a un amore profondo verso Dio e tra di voi, per sperimentare ogni giorno la consolante gioia che scaturisce dal dono reciproco di sé.

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