María es la mujer que nunca falsificó el amor

9 de diciembre de 2020.- Mons. D. Francisco Cerro Chaves, arzobispo de Toledo y Primado de España, presidía en la mañana de ayer, 8 de diciembre, solemnidad de la Inmaculada Concepción, la solemne misa de pontifical en la Catedral Primada. Junto al Primado, concelebraba el obispo emérito de Segovia, Mons. D. Ángel Rubio Castro.

También participaron en la concelebración el deán de la Catedral, D. Juan Miguel Ferrer, además de miembros del Cabildo Primado y otros sacerdotes de la Archidiócesis.

Don Francisco Cerro saludaba, de manera especial, a los miembros de los Seminarios Mayor y Menor por ser el Día del Seminario.

Mons. Cerro comenzaba su homilía afirmando que “el Señor tiene sobre nosotros un proyecto de felicidad”. “Tenemos el deseo de ser inmensamente felices, como la Inmaculada” subrayaba el Primado.

Don Francisco afirmó de María que es “la mujer que nunca falsificó el amor y la que creyó que, para Dios, nada hay imposible”.

“Ella vive el misterio desde su profunda de fe, como tantas personas que viven el misterio sin darse cuenta; se trata de esa relación profunda con Dios que se vive de una manera tan sencilla. A Ella nadie le explicó lo que significa la Inmaculada Concepción”. Así introducía el Primado su reflexión sobre la Inmaculada Concepción.

Tres claves en este tiempo difícil de pandemia

Don Francisco Cerro subrayó que “la Virgen María recibe hoy tres claves que también nosotros queremos vivir: la alegría, el no temer y creer que para Dios no hay nada imposible“.

Mons. Cerro indicaba que “la alegría fue el primer mensaje que el arcángel Gabriel anunció a María: Alégrate”. El arzobispo de Toledo insistía, en su homilía, que “la patria del cristiano es la alegría porque cuando todo se vive con Jesucristo, no hay comparación“. Igualmente don Francisco Cerro explicaba que el sufrimiento es “patrimonio de la humanidad, tanto de los creyentes como de los no creyentes”.

Igualmente “el miedo es patrimonio de la humanidad; quien dice que no tiene miedo es un mentiroso” indicaba el Primado. “El miedo se supera atravesándolo“. El mensaje a la Inmaculada es “No temas, María” y por eso “experimentar miedo es muy humano; también lo experimentó Jesús”. Don Francisco afirmaba que “lo peor es vivir nuestra vida en soledad“.

La tercera clave es “creer en el Dios de lo imposible en nuestra vida”. Mons. Cerro traía a colación unas palabras de Juan Pablo II a los jóvenes: “María es la mujer que nunca falsificó el amor”.

Don Francisco Cerro insistía: “¿Qué tenemos que hacer? Vivir la vida desde el amor de Dios y vivirla desde la profunda humildad del corazón. Ser santos. El único error en la vida es no ser santos.”

“La Inmaculada nos ayuda a vivir siendo santos e irreprochables ante Él por el amor”. Así concluía el arzobispo de Toledo su homilía en la solemne Misa celebrada en el templo primado.

ARCHIDIÓCESIS DE TOLEDO

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